Viernes 13 de Enero de 2012
Medio millón de personas en campamentos de desplazados, mujeres y niñas sometidas a explotación y abusos sexuales y cerca de 4.000 amputados son las heridas más lacerantes que sufre la población de Haití, a dos años del terremoto que provocó la muerte de más 250 mil habitantes y dejó sin hogar a 1,5 millón más.
La Organización de Estados Americanos (OEA) llamó ayer a la comunidad internacional y las ONGs a "renovar" su compromiso con la reconstrucción de la empobrecida nación caribeña y coordinar mejor sus acciones, en el día del aniversario del devastador sismo que destruyó gran parte de sus ciudades.
Las calles de la capital, Puerto Príncipe, amanecieron tranquilas en el día que es feriado nacional. Mujeres vestidas de blanco y hombres de traje caminaban hacia las iglesias. Luego comenzaron las ceremonias solemnes junto a fosas comunes para recordar a los muertos.
El terremoto de magnitud 7 ocurrido el 12 de enero de 2010 duró solo 10 ó 20 segundos, pero derribó edificios y casas como si fueran naipes.
Pese a las promesas de miles de millones de dólares en donaciones internacionales, muchos haitianos dicen que ven pocos resultados tangibles de la recuperación. En este tiempo se ha retirado poco más de la mitad de hierro, cemento y otros escombros que pueblan Puerto Príncipe.
Los haitianos también se quejan de la falta de techo y trabajo.
Entre los 4.000 amputados que se cuentan, algunos haitianos perdieron una extremidad durante el derrumbe de un edificio. Otros sufrieron necrosis tras la operación o después de haber pasado varios días bajo los escombros. Pero lo peor lo sufrieron aquellos que habiendo sido rescatados aguardaron durante días en los patios de los hospitales -los edificios estaban tan dañados que no se podía entrar- a ser atendidos por médicos que no llegaban, por medicinas que no había.
"Los tres primeros días trabajé en un hospital sin instrumental, sin medios, sin medicinas. El personal médico había huido y las heridas de los enfermos que llenaban el patio eran tremendas, el olor, los gusanos...", cuenta la misionera española Isa Solá mientras trabaja en su taller de prótesis.
Solá, que es enfermera, dice: "Aquí un amputado no vale nada, se le rechaza en todos los sitios, lo que supone que además de haber quedado dañado de por vida, se le cierran las puertas hasta para poder encontrar un trabajo". Todos los pacientes que trata Solá, unos 100, son escuchados y atendidos a nivel psicológico, porque a veces las heridas que van por dentro son las más difíciles de curar. Los números de su fundación son irrisorios si se los compara con Handicap Internacional en Haití, organización que fabricó más de un millar de prótesis en tres semanas.
La explotación sexual de mujeres es otro problema que se cita.
Un informe elaborado por las ONGs de mujeres Madre, Kofaviv, la Clínica Inernacional de Derechos Humanos de las Mujeres (Iwhr, por sus siglas en inglés), y la Escuela de Leyes de la Universidad de Nueva York (Cuny), indica que muchas de las mujeres y niñas desplazadas "se ven obligadas a intercambiar sexo por un cobijo, dinero o incluso una mera comida".
El informe hace referencia a estudios según los cuales hasta el 22 por ciento de las mujeres y niñas desplazadas fueron víctimas de de asalto sexual (ver aparte).
El gobierno. Funcionarios gubernamentales sostienen que proyectos como un parque industrial en construcción sobre la costa y un programa para estimular la producción agrícola muestran que se están haciendo progresos.
El ex presidente estadounidense Bill Clinton, enviado especial de Naciones Unidas a Haití, llegó el miércoles y participó ayer en algunos actos.
El presidente Michele Martelly prometió redoblar los esfuerzos del gobierno para revertir la lenta recuperación, puesto que más de medio millón de personas sigue en tiendas de campaña en Puerto Príncipe. Y anunció donaciones de Canadá para recolocar a unas 20.000 personas que viven en campamentos situados a sólo unas manzanas del palacio presidencial, aún en ruinas.
Canadá dijo que contribuiría con 20 millones de dólares. En el primer acto conmemorativo, Martelly inauguró una nueva universidad donada por el país vecino, la Republica Dominicana.
El abuso de mujeres, una "epidemia"
Un problema sigue sin resolver en Haití: la vulnerabilidad de mujeres y niñas sometidas a explotación y abusos sexuales como consecuencia de las precarias condiciones de vida a que están sometidas.
“Mujeres y niñas desplazadas se están viendo forzadas por las circunstancias a practicar sexo por supervivencia”, denunció Marie Eramithe Delva, cofundadora de Kofaviv, una ONG creada por mujeres víctimas de abusos. “Es una epidemia, una epidemia que ha recibido poca atención del gobierno haitiano o de la comunidad internacional”, lamentó.
Según un informe elaborado por varias ONGs, muchas de las mujeres desplazadas “se ven obligadas a intercambiar sexo por un cobijo, dinero o incluso una mera comida”.
El informe hace referencia a estudios según los cuales el 22% de las mujeres desplazadas y un 2% en general han sido víctimas de asalto sexual.
Argentina
El embajador en Haití, Rodolfo Mattarollo, destacó que el involucramiento argentino con la reconstrucción de Haití es “total” y puso como ejemplo el asesoramiento para el desarrollo del programa Pro Huerta. Argentina hace un aporte, a través de una secretaría de Unasur en Haití, de 16 millones de dólares anuales.