Una familia rosarina necesitó más de $1,8 millón para no caer en la pobreza

La canasta básica total aumentó 2,5% en septiembre, según la Usina de Datos UNR. Las verduras y las frutas encabezaron los aumentos de los alimentos

13:49 hs - Martes 20 de Octubre de 2026

Una familia rosarina integrada por dos adultos y dos niños necesitó en septiembre $1.822.551 para cubrir sus necesidades básicas y no caer por debajo de la línea de pobreza en Rosario, según el último informe de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). El piso de ingresos necesario para comprar los alimentos esenciales y evitar la indigencia se ubicó en $703.598.

En rigor, en septiembre la canasta básica total aumentó 2,5% respecto de agosto, mientras que la alimentaria subió 2,3%. Aunque los incrementos se moderaron frente al salto del mes anterior, los números siguen en alza. En el caso de la familia de cuatro integrantes, el umbral de pobreza creció $44.318 en un mes, pasó de $1.778.233 en agosto a $1.822.551 en septiembre.

Para un hogar, integrado por un varón de 42 años, una mujer de 40, una hija de 10 y un hijo de 6, la canasta total acumuló un aumento de 35,9% en los primeros nueve meses de 2026 y de 38,8% frente a septiembre del año pasado, detallaron. La canasta alimentaria, en tanto, se encareció 37,8% desde diciembre y 42,8% en la comparación interanual.

La distinción entre ambas mediciones permite dimensionar qué ingresos se requieren para cubrir distintos niveles de necesidades, explicaron desde la Usina de Datos UNR. La canasta básica alimentaria establece la línea de indigencia, mientras que la total suma los bienes y servicios esenciales no alimentarios y determina el umbral de pobreza. En la metodología local, este último valor también contempla diferencias según la composición del hogar y la condición de propietario o no de la vivienda.

Las subas

El informe detalla que el movimiento de los alimentos en septiembre estuvo marcado por fuertes contrastes. Las verduras y hortalizas aumentaron 24,6%, las frutas subieron 19,1% y las raíces y tubérculos avanzaron 9%.

Por su parte, las legumbres retrocedieron 10,2%; el pan, 9,1%; los cereales y derivados, 5%, y las carnes, 3,4%. Por su peso dentro de la canasta, el pan y la carne fueron los rubros que más contribuyeron a amortiguar el incremento en pesos. También bajaron los condimentos, con una caída de 2,1%, y los azúcares y dulces, con una reducción de 0,2%.

En cambio, las bebidas y jugos aumentaron 6,3%; los lácteos, 2,2%, y los huevos, 1,2%. Los aceites y grasas prácticamente no registraron cambios.

Con ese comportamiento, la canasta alimentaria para un adulto equivalente —la unidad de referencia utilizada para calcular las necesidades de los distintos hogares— alcanzó los $226.237, unos $5.040 más que en agosto. El incremento mensual de 2,3% quedó por debajo del 8% registrado el mes anterior. El informe recordó que los mayores aumentos de los alimentos durante el año se produjeron en enero y febrero, con subas de 8,9% y 9%, respectivamente, y en agosto.

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Por su parte, la canasta básica total general por adulto equivalente llegó a $616.386. Además del aumento mensual de 2,5%, registró una suba acumulada de 36,4% en el año y de 39,4% frente a septiembre de 2025. Según la UNR, tanto el incremento interanual de esta canasta como el de la alimentaria se ubicaron por encima de la variación del nivel general de precios.

La diferencia entre los aumentos mensuales de ambas canastas respondió a que los bienes y servicios no alimentarios se encarecieron proporcionalmente más que los alimentos. Esa relación se refleja en el coeficiente que utiliza el relevamiento para ampliar la canasta alimentaria e incorporar el resto de las necesidades básicas, que subió 0,2% durante septiembre.

Ingresos para cada tipo de hogar

El estudio también muestra cómo cambia el ingreso mínimo requerido según las características de cada hogar. Una mujer de 30 años con un hijo de 12 y una hija de 4, sin vivienda propia, necesitó $1.490.840 para no quedar por debajo de la línea de pobreza. Para ese grupo, la canasta exclusivamente alimentaria se ubicó en $490.935.

Para una pareja de adultos mayores propietarios, integrada por un varón de 74 años y una mujer de 70, la canasta total ascendió a $893.241 y la alimentaria, a $339.356. Si bien este hogar presenta menores requerimientos alimentarios y no afronta un alquiler, los gastos en salud adquieren un peso relativamente mayor.

En tanto, dos varones de 24 y 25 años sin vivienda propia requirieron $1.402.249 para cubrir la canasta total y $461.524 para la alimentaria. La Usina de Datos señaló que el costo del alquiler tiene una incidencia fuerte en los hogares pequeños, que cuentan con menos posibilidades de distribuir los gastos entre varios integrantes.

Finalmente, un varón de 40 años que vive solo y es propietario necesitó $520.424 para no ser pobre y $226.237 para cubrir sus necesidades alimentarias. Aunque se trata del menor monto entre los cinco ejemplos, el cálculo no incluye el pago de un alquiler.

Las canastas totales de los hogares analizados aumentaron 2,5% en septiembre, mientras que las variaciones interanuales oscilaron entre 38,8% y 40,5%.