Tras un año de crisis política, la inflación fue del 5,1% en diciembre
El ministro Massa logró el objetivo de evitar que el 2022 cerrara con un IPC de tres cifras pero no pudo evitar una leve suba en diciembre

Jueves 12 de Enero de 2023

El Indice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre aumentó 5,1%, según informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). De este modo, la inflación cerró 2022 con un acumulado interanual de 94,8%, el mayor nivel en 32 años.

La división que más aumentó en el último mes del año fue la de restaurantes y hoteles (7,2%), seguida por bebidas alcohólicas y tabaco (7,1%). A su vez, en diciembre se destacó el incremento del costo del servicio doméstico, que impactó en equipamiento y mantenimiento del hogar (5,9%); de los combustibles, con incidencia en transporte (5,8%); y de la cuota de medicina prepaga, dentro de la división de salud (5,7%).

La suba de alimentos y bebidas no alcohólicas (4,7%) evolucionó por debajo del nivel general. De todos modos, fue la que más incidió en la mayoría de las regiones. Se destacó el aumento de frutas, aguas minerales, gaseosas y jugos, y pan y cereales.

El IPC Núcleo (5,3%) lideró el alza mensual, seguido por regulados (5,1%), impactaron, entre otras, las subas de combustibles y de las cuotas de medicina prepaga– y Estacionales (4,6%).

Por dos décimas, la inflación de diciembre no cerró con un cuatro adelante, como había anticipado el ministro de Economía, Sergio Massa, pero se aceleró apenas tres décimas respecto de noviembre. En términos generales se mantiene dentro del objetivo del Palacio de Hacienda de desacelerarla al ritmo de un punto por bimestre. Cuando asumió la cartera económica, el IPC venía de incrementarse 7,4%, el pico del año.

El otro “logro simbólico” del nuevo equipo económico es haber evitado que la inflación cerrara en tres cifras. El 94,8% acumulado de doce meses eludió las previsiones más pesimistas que hablaban de un 100%. Una minucia frente a cifras tan altas, si se tiene en cuenta que la inflación de 2022 fue la más alta en 32 años, pero de cierta utilidad a la hora de influir sobre las expectativas.

La película del año

En el análisis de la película inflacionaria del año pasado, hay períodos marcados por acontecimientos globales y locales. En marzo se produjo el primer pico, cuando saltó al 6,7%, desde el 4,7% de febrero. La principal influencia para ese brusco incremento fue el inicio de la guerra en Ucrania, que potenció la suba del precio de los commodities, tanto alimentarios como energéticos. La evolución de ambos rubros tuvo efectos divergentes en el balance de divisas, ya que el primero implicó mayores ingresos y el segundo mayores egresos. Pero en materia inflacionaria, el impacto fue uniforme: a la suba.

Cuando todavía no se había absorbido el golpe de la guerra, las disputas internas en el gobierno nacional se combinaron con una nueva corrida cambiaria y contra la deuda en pesos. El cóctel explotó con la renuncia de Martín Guzmán a principios de julio. Ese mes, en el que Silvina Batakis actuó como ministra de transición, la crisis política llevó la inflación dos puntos más arriba: de 5,3% en junio a 7,4% en julio. Ese fue el pico del año.

La llegada de Sergio Massa al Palacio de Hacienda, con la suma del respaldo político, modificó las expectativas y profundizó algunas metas de política económica. Además de avanzar con el ajuste fiscal y monetario pactado con el FMI, destrabó créditos internacionales y sacó dos versiones del dólar soja para fortalecer las reservas. Con menor presión devaluatoria, la inflación comenzó una lenta marcha de desaceleración que se profundizó en noviembre, cuando Economía anunció el programa Precios Justos, un acuerdo que congeló valores de algunos productos de consumo masivo y les puso topes del 4% a otros.

El resultado de este último movimiento fue que el ritmo mensual de aumento del IPC cerró el 2022 poco más de dos puntos por debajo del pico de julio. Pero todavía está por encima del mínimo registrado en enero.

También cambiaron los motores principales de la inflación. Si el amesetamiento del precio de la carne y la implementación de Precios Justos lograron desacelerar los aumentos en el rubro alimentos, sobre el último cuatrimestre del año comenzó a hacerse sentir el impacto del descongelamiento tarifario.

Rubros y regiones

Rubro por rubro, restaurantes y hoteles encabezó las subas en diciembre (7,2%), seguido por bebidas alcohólicas y tabaco (7,1%), equipamiento y mantenimiento del hogar (5,9%), transporte (5,8%), bienes y servicios varios (5,7%). y salud (5,7%).

Entre las categorías que se ubicaron por debajo del índice general, la que más subió fue alimentos (4,7%), recreación y cultura (4,6%), vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (4,2%), prendas de vestir y calzado (4%), educación (3,9%) y comunicación (3,4%).

En la comparación interanual, prendas de vestir y calzado encabezaron las subas, con el 120%. También crecieron a ritmo de tres dígitos los precios de restaurantes y hoteles (108,8%), mientras que los rubros equipamiento y mantenimiento del hogar y bienes y servicios varios se ubicaron en un tercer escalón con sendas subas de 97,2%. Alimentos y bebidas creció 95%.

En el acumulado del año pasado, el aumento del IPC fue más acelerado en el Noreste (96%), seguido por el Gran Buenos Aires (95,2%), Cuyo (94,4%), Patagonia (94,3%) y la región pampeana (94,2%). En esta última región está incluida la provincia de Santa Fe.

El Banco Central mantuvo la tasa

El directorio del Banco Central (BCRA) resolvió mantener sin cambios la tasa de política monetaria, que seguirá en 75% TNA y 6,25% mensual, luego de que el índice de precios del Indec marcara un aumento de 5,1% para el nivel general en diciembre. La entidad entendió al dar a conocer la decisión que la misma “contribuirá a la desaceleración gradual de la inflación”