Martes 24 de Agosto de 2021
La Argentina sumó ayer a sus reservas el equivalente a u$s 4.334 millones en concepto de una nueva asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG) que el Fondo Monetario Internacional (FMI) comenzó a distribuir entre los países miembros, según su cuota de participación en el organismo multilateral.
Así lo confirmó ayer el Ministerio de Economía. En marzo pasado, el FMI resolvió realizar una asignación general de DEG por el equivalente a u$s 650.000 millones para reforzar la liquidez global afectada por la pandemia. La Argentina recibió en total unos 3.055 millones de DEG, correspondientes a su cuota societaria de 0,67%. Convertidos a dólares, esos fondos equivalen a u$s 4.334 millones.
“La mayor asignación de la historia, alrededor de u$s 650 mil millones, entra en vigencia”, expresó la principal impulsora de la iniciativa, titular del FMI, Kristalina Georgieva, a través de un comunicado. Consideró que “es una gran inyección de recursos para el mundo y, si se usa con prudencia, una oportunidad única para combatir esta crisis sin precedentes”.
En el caso de Argentina, gran parte del dinero deberá ser utilizada para pagar los vencimientos del crédito que tomó Mauricio Macri con el mismo organismo internacional. El ex presidente acordó un préstamos por u$s 57 mil millones entre 2018 y 2019 para intentar neutralizar la crisis de balanza de pagos que provocó con el endeudamiento que tomó en sus dos primeros años de gobierno, y con la corrida de capitales que habían entrado para hacer la bicicleta financiera con las Lebac. En aquel acuerdo y su ampliación se fijó un cronograma de pagos muy concentrado, en los cuatro años posteriores a su administración.
En 2019, luego de que el ex ministro Hernán Lacunza defaulteara la deuda en pesos, reconociendo crudamente la insostenibilidad del endeudamiento, el nuevo gobierno de Alberto Fernández decidió no ejecutar el último tramo de financiamiento disponible. De esta manera, el capital prestado por el FMI quedó en u$s 44 mil millones.
Si bien el gobierno nacional reestructuró en el año de la pandemia la deuda de u$s 100 mil millones con acreedores privados, logrando un ahorro de u$s 36 mil millones, todavía negocia con el FMI para reperfilar el préstamo que tomó Macri en el marco de la campaña electoral de 2019.
Mientras eso no ocurra, los fondos que deberían ser utilizados para atender la emergencia sanitaria y fortalecer las reservas, deberán ser administrados para el pago de deuda con el propio organismo.
Por ahora, las reservas del Banco Central (BCRA) escalaron ayer a u$s 46.306 millones, con el ingreso de los DEG. Ese stock llegó a descender hasta u$s 38.619 millones a principios de diciembre pasado pero, desde entonces, recuperó volumen a raíz de las compras por cerca de u$s 8.000 millones en el mercado cambiario.
La Bolsa porteña subió el mismo día 1,81%. En tanto, los papeles de empresas argentinas en Nueva York avanzaron hasta 9,1%. En el mercado de deuda pública, los bonos en dólares avanzaron 65 centavos promedio en toda la curva, mientras que los títulos en pesos ajustables por CER se negociaron con altibajos, con ganancias de 0,15% para el tramo corto y descensos de 0,20% para el tramo largo.
Aunque el peso societario de la Argentina en el Fondo es menor, el ministro de Economía, Martín Guzmán, fue un partícipe activo, junto a colegas de países emergentes, de las negociaciones que terminaron con la ampliación de los DEG. Ahora, ese mismo grupo de naciones, va por lograr una redistribución de esa emisión.
El objetivo es que los países industrializados, que están con mejor posición de reservas, cedan parte de sus nuevos derechos a los países de ingresos medios. Por ahora, lo que se logró es que algunos miembros ya se comprometieron a prestar u$s 24.000 millones al Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Reducción de la Pobreza del FMI, que ofrece préstamos en condiciones favorables a países de bajos ingresos.
Los DEG son un activo multilateral creado en 1969 por el Fondo Monetario, cuyo valor es en base a una canasta de monedas, y complementa las reservas oficiales de los países miembros, da liquidez, pero no constituye una moneda en el sentido estricto.