Trabajadores de la empresa mantuvieron un tenso intercambio con uno de los dueños de la empresa láctea, en Totoras. Promesas de salvataje, incumplimientos salariales y un futuro incierto
17:02 hs - Miércoles 28 de Enero de 2026
La crisis de la empresa Lácteos Verónica, que acumula deudas de todo tipo y cuyas plantas de procesamiento están paradas, tomó un giro dramático en las últimas horas, cuando trabajadores y representantes del gremio Atilra mantuvieron en Totoras un áspero diálogo con uno de los integrantes de la familia propietaria.
“Vayan y miren las tumbas de sus padres”, le gritaron los manifestantes a Alejandro Espiñeira en la puerta de la oficina de la empresa en esa localidad. La referencia era al contraste entre la gestión que lleva adelante la generación actual y la de los fundadores. En ese clima se desarrolló el breve diálogo que registró FM Nueva de Totoras. El empresario pidió tiempo y dijo que pidieron una reunión al Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe para que le brinde alguna ayuda que le permita pagar a los obreros y a los proveedores, principalmente los tamberos que dejaron de entregarle leche frente a los incumplimientos.
La crisis de Lácteos Verónica
El secretario general de la seccional Totoras del gremio lácteo Atilra, Juan Lucena, les recordó que el gobierno de Santa Fe reiteró en varias oportunidades que no hay fondos para salvatajes, mientras que los presentes le reclamaban que aceptara eventuales ofertas para vender la planta. “Hay cuatro interesantes y no la quieren vender”, decían. Un productor, a su vez, aseguraba que los empresarios habían rechazado oferta de leche por parte de los tamberos. De hecho, a lo largo de todo el proceso de crisis, se expuso que la propia familia propietaria tiene tambos que entregan la materia prima a otras usinas.
Lácteos Verónica tiene plantas en Lehman, Suardi, Totoras y Clason. Ocupa a cerca de 700 trabajadores que desde mitad del año pasado padecen una crisis casi terminal. En rigor, como lo recordaron los empleados que se congregaron para hablar con el empresario, los problemas comenzaron hace siete años.
Plantas paradas
Pero a esta altura, coquetean directamente con el abismo. Con excepción de algunos fazones, la mayoría de las plantas están paralizadas. Los trabajadores acumulan deudas salariales y los acuerdos para saldarlas se cumplen, en el mejor de los casos, irregularmente. Hace unas semanas dejó de funcionar el transporte que trasladaba a los empleados a la planta de Clason por falta de pago. La semana pasada hubo una movilización frente a esa usina, de la que participaron autoridades políticas de la localidad y de Totoras.
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La crisis de Verónica integra una larga lista de conflictos de distinto tipo que arrastran a empresas reconocidas en la provincia de Santa Fe, donde en los últimos dos años cayeron más de 2 mil establecimientos de distintos sectores.