Domingo 10 de Enero de 2010
Existe un alto grado de aceptación social, fruto de años de presencia en el pensamiento y en la acción de la ola neoclásica, de dos grupos de ideas que tuvieron fuerte presencia en escena en el conflicto desatado en torno de la utilización de las reservas y los poderes del presidente del Banco Central. Estas son: que los bancos centrales deben tener independencia de los gobiernos nacionales y que la base monetaria debe estar respaldada por las reservas internacionales.
La reivindicación de la independencia viene de la mano de las presuntas "inconductas" en la emisión de dinero. De este modo, la autonomía impediría que se emita dinero sin respaldo. El caso de Estados Unidos —esencialmente en la crisis de 2008— desacreditó la existencia de autonomía y volvió a mostrar que la emisión de dinero requiere como único respaldo a la confianza de los tenedores de él.
La presente independencia nace de la reforma de la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina, promovida por la ley 24.144 del 23/9/1992, como parte de las reformas estructurales que encaró el gobierno de Carlos Menem. En todo caso si hay una asignatura pendiente de los gobiernos democráticos que supimos conseguir, es la de la necesaria deconstrucción de la arquitectura creada por la ley de entidades financieras de la dictadura en 1977.
La base monetaria es la suma de los billetes y monedas en circulación más los saldos de depósitos que las entidades financieras mantienen en la banca central. La idea que se defiende es que las reservas internacionales, al tipo de cambio vigente para cada tipo de activos, traducidas a pesos, sean —al menos— equivalentes a la base monetaria.
Convertibilidad
En verdad es un esquema propio de un régimen de convertibilidad. Habiendo libertad cambiaria, cualquiera puede cambiar sus pesos por moneda extranjera. O si se prefiere, habiendo libertad cambiaria, cualquiera o todos pueden especular contra el peso porque hay suficiente moneda extranjera para financiar la fuga.
Es más, si hubiera una corrida masiva, la inercia haría crecer el tipo de cambio y por tanto con menor cantidad de dólares se cubriría la base monetaria. Por el absurdo: si el dólar tuviese hoy un precio de $ 120.000 por unidad, la base monetaria podría cubrirse sólo con un millón de dólares, quedando $ 48 mil millones de dólares sin necesidad de ser retenidos (a esto se lo conoce como reserva de libre disponibilidad).
Para entender las concepciones que se manejan dentro del actual conflicto, es interesante poner en juego algunos enfoques para el análisis. A saber:
Si miramos retrospectivamente hasta principios de 2003 la relación reservas internacionales y base monetaria, veremos que después del primer trimestre de 2004 las primeras comenzaron a superar a la segunda, con una brecha tendencialmente creciente no obstante la caída registrada a principios de 2006. Al 23 de diciembre pasado, las reservas internacionales sumaban en miles de millones de pesos (traducidas a pesos al tipo de cambio de cada activo externo) $ 182,7 mientras que la base monetaria era de $120,9 lo cual (desde la óptica del concepto de reservas de libre disponibilidad), dice que sobraban en U$S 16.281 millones de dólares para garantizar la cobertura. De estos, el Poder Ejecutivo pretende afectar al pago de deuda U$S 6.593 millones.
La carta orgánica del Banco Central dice en el penúltimo párrafo de su artículo 3º que "El estado nacional garantiza las obligaciones asumidas por el banco". Las obligaciones del BCRA son su pasivo y éste tiene un elemento central, casi excluyente, que es la base monetaria. Esta se compone del dinero en circulación en poder del público más el saldo de las cuentas corrientes en pesos que las entidades financieras mantienen en el BCRA. Según el último balance anual publicado del BCRA, correspondiente al ejercicio cerrado el 31 de diciembre de 2008 —datos expresados en miles de millones de pesos— el total de pasivos sumaba 236, la base monetaria ascendía a 109 (esto es el 46,2 % del pasivo), siguiendo en importancia los títulos emitidos por el BCRA (letras y notas de tesorería) por 53 (esto es el 22,5%). Ambos conceptos explicaban casi el 70% de las "obligaciones" del BCRA.
¿En qué consisten esas obligaciones? La base monetaria es la expresión cuantitativa de la cuantía y velocidad de circulación de la economía real, por lo que es función de lo que ocurre en la producción, en el comercio, en los servicios, en materia de políticas públicas, etcétera. El respaldo que compromete el Estado nacional lo es respecto de las políticas macroeconómicas y no puede ser de otro modo, por lo que la política del BCRA no es concebible tenga autonomía de la política económica, por el contrario, debe ser funcionalmente subordinada a ella. No hay moneda sin economía real, no hay protección posible del poder adquisitivo de la moneda sin protección del trabajo desenvuelto en el territorio.
Esas obligaciones documentadas en letras y notas de tesorería son, en buena parte, resultado de la intervención del BCRA (léase del Ministerio de Economía) para regular la cantidad de moneda y sostener el tipo de cambio competitivo que tanto reclaman desde el arco opositor. Se trata de obligaciones de corto plazo, cuyos vencimientos operan esencialmente dentro del año. ¿Y con qué puede garantizar el Estado Nacional estas obligaciones? Con política macroeconómica, sin la cual nadie compraría esas letras y notas al BCRA. Es la confianza depositada en el gobierno nacional que honrará tales compromisos.
¿Dónde está escrito que las reservas internacionales deben respaldar la base monetaria ? En Estados Unidos y la Unión Europea esto no se consigue. ¿El resto del pasivo del Banco Central no debe ser cubierto con reservas?. Cualquier contador, incluso un estudiante del primer año de la carrera, podría decir que mientras que todo el activo cubra el pasivo, aún con patrimonio neto cercano a cero, el conjunto de las obligaciones estarían cubiertas, amén de la velocidad de realización de activos y pasivos. ¿Esto acaso libera al estado nacional de lo que dice el artículo 3º en materia de garantía, circunscribiéndose al resto de los pasivos del BCRA? Hay que tener presente que desde hace unos años, la base monetaria constituye una masa cercana al 50% del pasivo de la entidad.
¿Las reservas internacionales no son acaso un excedente para financiar importaciones y atender compromisos de capital, entre otras obligaciones? ¿Cómo es esto que el excedente de la balanza de pagos debe servir para sostener la valuación de la moneda local? Es claro que esto implica una renuncia implícita a una política integral de administración cambiaria, circunscribiéndola a un escenario de libre entrada y salida de capital bajo la forma dinero, receta por cierto demasiado elemental. Porque en el fondo se sigue aceptando la idea de que las intervenciones del Estado (en este caso en el terreno cambiario) "distorsiona" la libertad. Y claro que distorsiona y bienvenidas las distorsiones si en ellas reside la virtud de la defensa de los intereses de los más vulnerables. Si todo lo decidiese el Dios Mercado, estaríamos mucho peor.
El gobierno nacional, mediante su DNU, patrocina el uso de un tercio de esa parte de las reservas internacionales que se conocen como de libre disponibilidad para hacer frente a compromisos de carácter financiero que habían sido incluídos en el presupuesto nacional 2010. La oposición reclama que las deudas se paguen con recursos corrientes, de capital o fuentes financieras incluídos en el presupuesto. O si prefiere: la oposición no se opone a que las reservas se utilicen para financiar cualquier corrida contra el peso pero sí para liberar de compromisos al presupuesto, que podrían ser utilizados para otros fines. Porque las previsiones de cancelación de deuda incluídas en el presupuesto hasta completar los u$s 6.593 millones permiten reasignar esos recursos —por ejemplo— en fondos de coparticipación.
Las voces monetaristas ortodoxas reclaman que entonces el uso de reservas para el pago de deuda no tendría efecto neutro (como en el caso de la cancelación anticipada de deuda con el FMI), porque los recursos liberados aumentarían la circulación monetaria interna. ¿Y cuál es el problema? ¿Otra vez van a sostener que la inflación es causa de la emisión monetaria? ¿Ya olvidaron que en 2002 tuvimos una inflación galopante sin moneda o en todo caso con un abanico multicolor de cuasimonedas? La inflación es un fenómeno social complejo que tiene múltiples componentes, nunca reductibles a un par de variables como los manuales neoclásicos que utilizan los estudiantes de economía pretenden defender.