La crisis de Vicentin y el papel de los trabajadores
La situación puso en otro nivel la pelea que venían dando los referentes sindicales de Reconquista y Avellaneda desde hacía varios años

Sábado 30 de Abril de 2022

La crisis de Vicentin adquirió relevancia desde el punto de vista comercial, financiero e incluso penal, pero en esa vorágine quedó en segundo plano la situación de los trabajadores de todas las empresas vinculadas al grupo. A tal punto que la movilización gremial organizada en 2020 para defender la intervención estatal, más numerosa que el banderazo para defender a los dueños de la firma, no captó la atención mediática, ni oficialista ni opositora.

Pero la historia obrera se escribe en las luchas. Y la crisis de la empresa puso en otro nivel la pelea que venían dando los referentes sindicales de Reconquista y Avellaneda desde hacía varios años. “En el norte siempre se buscó estigmatizar nuestra lucha”, dijo Leandro Monzón, secretario general del Sindicato de Aceiteros de Reconquista, que forma parte de la Federación Nacional de Trabajadores del Complejo Oleaginoso.

De hecho, la empresa intentó en 2018 despedir a 60 trabajadores y en 2015 echó a 5. “Si uno lo mira en perspectiva comprueba que ellos venían preparando el default”, dijo. Tras la crisis, la organización se metió de lleno en el conflicto. El propio dirigente integra el comité de control de acreedores.

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La disputa con Vicentin les permitió pensar en una nueva construcción sindical. Por caso, se pusieron al frente de los reclamos de los trabajadores de Algodonera Avellaneda, empresa del grupo, en un conflicto que incluyó un duro enfrentamiento con la policía en agosto de 2020. “A Vicentin la pensamos como un conglomerado, por eso estamos atentos a la situación de los más de 2.000 o 3.000 trabajadores que lo integran y no sólo a los 200 de la agroexportadora que está en concurso”, señaló Monzón.

Es un trabajo duro el que se está haciendo en el Norte provincial donde los sindicatos no están bien vistos”, dijo y planteó que desde el gremio que conduce buscan “transformar esa mirada de la sociedad, para que acompañe a los trabajadores”. Es parte, subrayó, de “la batalla cultural”.

De hecho, esa construcción gremial arrancó en 2013 cuando asumió Daniel Yofra al frente de la federación nacional y el sindicato de aceiteros de Reconquista comenzó a trabajar en conjunto. “Fue en esos años cuando los trabajadores de Vicentin volvieron a afiliarse en forma directa y recién en 2014 eligieran a su primer delegado”, relató Monzón.

La intención es que “la sociedad entienda que peleamos por salarios más dignos, por la existencia de comités mixtos de salud y seguridad laboral en las empresas”, explicó el dirigente.