Industriales santafesinos reclamaron en el Senado condiciones para competir ante la apertura económica

El tesorero de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) aseguró que la provincia enfrenta una combinación de pérdida de competitividad y caída de la demanda que está provocando cierres de empresas y destrucción de empleo.

17:56 hs - Martes 11 de Agosto de 2026

La industria atraviesa un escenario cada vez más complejo. La combinación entre una pérdida de competitividad estructural y una fuerte retracción del mercado interno está deteriorando la actividad, destruyendo empleo y poniendo en riesgo el entramado productivo a nivel nacional, y en Santa Fe. Durante la charla debate "Una agenda para el desarrollo nacional: ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde queremos ir?" que se realizó este martes en el Senado de la Nación Mariano Ferrazini, tesorero de la Federación Industrial de Santa Fe, expuso el estado de situación en la provincia y plantear propuestas orientadas a fortalecer las condiciones para la producción y el desarrollo.

Durante la charla-debate organizada por las comisiones de Industria y Comercio y de Economías Regionales, Economía Social, Micro, Pequeña y Mediana Empresa del Senado de la Nación, el dirigente sostuvo que Santa Fe quedó atrapada en un modelo económico que avanza a "distintas velocidades", donde algunos sectores vinculados a los recursos naturales muestran un fuerte crecimiento mientras la industria manufacturera continúa perdiendo terreno.

"Escuchamos que la economía argentina crece a niveles récord, pero también escuchamos a mucha gente decir que no llega a fin de mes. Las dos cosas son ciertas", afirmó Ferrazini y explicó que actividades como el agro, la minería y la energía impulsan los indicadores macroeconómicos, mientras que la industria, el comercio y las manufacturas todavía no logran recuperarse.

En ese contexto, el referente de Fisfe presentó un panorama preocupante para Santa Fe. Según indicó, la producción industrial provincial cayó 1,3% interanual en el último registro disponible, acumula una baja superior al 4% en lo que va del año y se encuentra diez puntos por debajo de los niveles de 2022. Pero, para Ferrazini, el dato más inquietante no es la magnitud de la caída sino su alcance. "El 71% de las ramas industriales de Santa Fe está cayendo. Eso significa destrucción de puestos de trabajo y destrucción de valor agregado", sostuvo.

El dirigente remarcó que sectores emblemáticos de la economía provincial atraviesan un momento particularmente difícil. La maquinaria agrícola retrocede 24,6% interanual y la actividad metalúrgica —uno de los principales empleadores industriales de la provincia— registra una caída cercana al 18%, con casi nueve de cada diez rubros en descenso. "Nos pone a pensar en un modelo de ganadores y perdedores, de distintas velocidades", resumió durante la jornada en la que el senador nacional Marcelo Lewandowski presentó su proyecto de ley que propone suspender por el plazo de un año los embargos y las ejecuciones fiscales de Arca y el senador nacional Jorge Capitanich expuso los principales lineamientos de su proyecto de Ley de Salvataje Nacional.

Una crisis por partida doble

Ferrazini explicó que el deterioro responde a una combinación de factores que definió como una "doble crisis". Por un lado, ubicó los problemas de oferta, asociados a la pérdida de competitividad frente a los productos importados. "Los productos son transables. La discusión ya no es esa. El problema es cómo equiparamos las condiciones de competitividad con las que compiten quienes producen en el exterior", señaló.

En ese punto cuestionó el peso del sistema tributario, la presión impositiva sobre el sector formal, el costo de los anticipos fiscales y el fuerte incremento de las tarifas energéticas. Según explicó, mientras el IPC de servicios acumuló un aumento cercano al 400% durante la actual gestión, la industria solo pudo trasladar alrededor del 144% de esos incrementos a sus precios. "Absorbimos esos aumentos incluso resignando rentabilidad. Hoy muchas empresas ya no pueden seguir haciéndolo y eso termina reflejándose en cierres y pérdida de empleo", afirmó.

A ello sumó el fuerte aumento de los costos energéticos, agravado por el contexto internacional. En algunos sectores industriales, aseguró, las facturas de energía aumentaron hasta un 500%, transformándose en un factor determinante para la pérdida de competitividad.

La charla de la que participó Mariano Ferrazini, tesorero de la Federación Industrial de Santa Fe, se puede acceder ingresando a https://www.youtube.com/watch?v=V-C2qG3abZo.

El consumo también juega en contra

El segundo componente de la crisis, según Ferrazini, proviene del mercado interno. La caída del poder adquisitivo redujo significativamente la demanda de bienes industriales. "Hoy la mayoría del consumo se concentra en compras urgentes y necesarias. Cualquier otro producto industrial pasó a ser considerado casi un artículo de lujo", describió.

Como ejemplo del impacto social que genera este proceso, mencionó la situación de Villa Constitución. La ciudad registra una tasa de desocupación del 10,4%, la más alta entre los conglomerados urbanos del país, mientras que su nivel de empleo es el más bajo de los 31 aglomerados relevados. "Cuando se destruyen las capacidades productivas de una región, también se destruye el trabajo. Y después es muy difícil recuperar esas capacidades", advirtió.

Pese al diagnóstico crítico, Ferrazini consideró que la Argentina tiene una oportunidad histórica a partir del crecimiento de sectores como el petróleo, el gas y la minería. Sin embargo, alertó que ese desarrollo solo tendrá impacto duradero si logra integrar al entramado industrial nacional. "El gran interrogante es qué hacemos con el otro 50% de la industria que no participa de esas cadenas de valor", planteó.

En ese sentido, reclamó políticas públicas que incentiven el desarrollo de proveedores nacionales. "No podemos limitarnos a extraer recursos naturales mientras importamos galpones completos, campamentos o equipamiento llave en mano", sostuvo el dirigente al tiempo que agregó que el desafío consiste en aprovechar esas inversiones para fabricar válvulas, caños, equipos, software y tecnología en el país, multiplicando el empleo y el valor agregado.

Durante el cierre de su exposición, Ferrazini enumeró las principales demandas del sector industrial. Reclamó previsibilidad tributaria, mayor acceso al financiamiento productivo, incentivos para la innovación tecnológica, estabilidad normativa y mecanismos concretos para desarrollar proveedores nacionales. "La industria pyme no está pidiendo privilegios, pide reglas estables para competir, invertir y sostener el empleo privado", enfatizó.

Ferrazini también sostuvo que la apertura económica debió haberse implementado después de resolver los problemas estructurales de competitividad. "No corregimos nuestras asimetrías y, en el medio, abrimos la economía. Esa combinación nos está llevando a una situación sumamente difícil", afirmó.

Finalmente, llamó a dejar atrás la histórica división entre el campo y la industria y planteó que el desarrollo del país dependerá de la capacidad de integrar ambas actividades. "Necesitamos romper la falsa dicotomía entre producción primaria e industria. Debemos pensar en un círculo virtuoso donde producción primaria, industrialización y comercio formen parte de una misma estrategia de desarrollo", resaltó en su presentación en un espacio de diálogo del que participaron sectores productivos afectados por las actuales políticas económicas.