Domingo 20 de Enero de 2008
Los mercados están extremadamente volátiles, la baja de la Bolsa americana muestra la crisis crediticia que sufre EEUU, una economía que sin crédito no podrá sustentar tasas de crecimientos positivas. El fantasma de la recesión afecta al consumidor y por ende podría tener efectos negativos para el mundo emergente.
Esta semana comenzó a bajar el euro, el petróleo y el oro. Síntomas que los inversores ya no salen a protegerse en estos activos. La tasa de los bonos de Tesorería americanos se ubica por debajo del 4% anual a 10 años y del 3% anual a plazos inferiores a cinco años.
Hay temor a una recesión, pero en seis meses este escenario podría revertirse. Argentina por ahora está protegida por sus importantes reservas y el precio de los productos que exporta.
En EEUU se conocieron esta semana los resultados de los balances de los más importantes bancos del país. Las sumas negativas fueron extravagantes. No es para menos, hace unos meses atrás cambiaban todos los CEO de las entidades financieras, y lo primero que hicieron fue curarse en salud y llevaron adelante previsiones para mostrar los problemas que le habían dejado, pero fundamentalmente lo que pueden revertir a futuro.
El comentario en Wall Street es que las previsiones fueron exageradas, los nuevos hombres de negocios que están al frente de las entidades salieron a buscar capital fresco, trabajan en la reestructuración de las entidades financieras vendiendo unidades de negocio y despidiendo personal, para a futuro quedar con banco limpio y con potencialidad para mostrar nuevamente utilidades.
En EEUU los bancos tuvieron fuertes pérdidas pero este pecado no lo paga el ahorrista, como en Argentina, lo pagan los accionistas que verán diluido el valor de sus acciones, como también el porcentaje de capital que tenían invertido en dicha entidad.
En la actualidad no hay riesgos de que un banco quiebre, los accionistas nuevos hacen cola para comprar acciones de la banca americana. Sin embargo hay que tener presente que habrá un cambio muy fuerte en los propietarios del sistema financiero internacional, ya que los principales inversores que acercan fondos a estos bancos son países como China, Indonesia, Malasia, Arabia Saudita entre otros, que a través de sus fondos soberanos van siendo dueños de la banca mundial. Si bien hoy compran paquetes accionarios del 5%, de persistir esta tendencia a mediano plazo tendrán influencia significativa en las decisiones del mundo financiero.
EEUU, en este contexto, tirará toda la carne al asador. El gobierno federal bajará impuestos y aumentará gastos, la Reserva Federal inyectará liquidez y bajará la tasa. Hasta podría subsidiar a quienes no pueden pagar una hipoteca, lo que implicaría que por primera vez en la historia de EEUU se inventaría un pagadios en dicho país.
La crisis fue muy profunda, las propiedades registran una fuerte baja de precios y el sector se desacelera a un ritmo muy rápido, haciendo recordar a la crisis del año 1980 cuando los tipos de interés se ubicaron en los dos dígitos en EEUU y el petróleo amenazaba al mundo con mayor inflación.
El escenario de crisis actual es muy difícil de comparar con anteriores crisis. EEUU vivió desde el año 2001 en adelante un jolgorio financiero, con tasas extremadamente bajas que invitó a que los precios de las propiedades tuvieran subas exuberantes. Hoy el arbitraje a la baja es lógico y entendible para los que no tienen propiedades en EEUU. Sin embargo, para los que viven en dicho país, los embarga un efecto pobreza que será difícil de superar a corto plazo.
El pronóstico para EEUU es que todavía hay margen para una baja adicional en el índice Dow Jones que podría ser de un 10%, una baja de la tasa de interés de largo plazo a niveles del 3% anual y un fuerte ajuste en el precio de los productos primarios. Se está cerca del pico de la crisis, aunque no en el comienzo de un derrumbe que lleve a las cotizaciones de la Bolsa americana por debajo de los 11.000 puntos, niveles que tuvo en el año 2001 luego del ataque a las torres gemelas y la sobrevaluación del Nasdaq.
En este escenario Argentina sufrirá un efecto contagio que llevará a las acciones a un retroceso. Sin embargo, los bonos comenzarán a subir tan pronto como las dudas se disipen a escala mundial. Para el país sería muy negativo una baja en el precio de la soja. Mientras siga por encima de los $ 900 y las reservas superando los 47.000 millones de dólares, nos podremos contagiar un resfrío pero no una gripe, caso contrario podríamos tener una neumonía.