Economía

El gen emprendedor rosarino llegó a Tierra del Fuego

Chocolates Chinoa surgió cuando Carlos Gitlin se mudó de Rosario a Tierra del Fuego de para trabajar en una fábrica de productos electrónicos y cambió de rubro

Domingo 13 de Junio de 2021

El chocolate ha atraído las miradas desde cientos, incluso miles, de años atrás. Supo conquistar el paladar de una buena parte de la humanidad y gracias a su encanto se desarrolló una industria fuerte a nivel mundial. Y el chocolate hoy continúa despertando pasiones y es el leitmotiv de nuevos emprendimientos como el de Chinoa, la marca de chocolates que creó el ingeniero industrial rosarino Carlos Gitlin en la sureña Tierra del Fuego.

Es que Gitlin vive desde 2010 en Río Grande y es allí donde montó su emprendimiento. Tras graduarse en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) aceptó el desafío de trasladarse para estar al frente de una de las plantas de electrónica en Río Grande y luego de vivir varios años en la capital fueguina nació la idea de armar un proyecto propio para promover las bondades de la sureña provincia y nada mejor que hacerlo a través del chocolate y de un chocolate con características especiales. Así, el gen emprendedor de los rosarinos llegó a Tierra del Fuego.

Chinoa es la marca de chocolate artesanal desde el grano (Bean to Bar). Tras empaparse del arte de fabricar chocolate Gitlin comenzó a experimentar para lograr un producto diferente y hoy junto a su familia, su esposa Claudina Vuillermet y sus hijos Victoria y Felipe, lleva adelante el emprendimiento. “Descubrí la filosofía Bean to Bar que se enfoca en el grano de chocolate, no tiene más de 20 años en el mundo. Tiene muchísimo proceso y muchísima ingeniería hay que medir las temperaturas los tiempos los refinados”, relató el chocolate maker, como le gusta definirse por ser un fabricante de chocolate, no un chocolatero artesanal.

Gitlin recordó que hay indicios de que el cacao se doméstico hace más de 5.000 años en Amazonas y en mesoamérica en estado líquido y unos hace 190 años un holandés encontró la forma de sacarle la manteca de cacao al grano y se logró desarrollar el chocolate en estado sólido. “La manteca de cacao que le sacaron al grano no volvió el chocolate. Me atrapó esto de reivindicar al chocolate como un súper alimento y no como la golosina azucarada que conocemos”, precisó el fundador de Chinoa en donde elaboran productos de origen único y en pequeños lotes, de manera de conservar los sabores que el contexto de crecimiento le fue otorgando a los granos de cacao”.

Además, explicó que el chocolate es orgánico, vegano y libre de gluten, soja y lactosa. No contiene aditivos ni conservantes. El grano que procesa viene de Ecuador, que tiene notas cítricas.

“Si compras chocolate premium, incluso Link, en la etiqueta dice lecitina de soja qué es un homogeneizante. El diferencial nuestro, no somos los únicos somos cuatro en el país, es que trabajamos el grano de cacao y hacemos un chocolate de origen único. Te puedo decir qué tipo de grano es y de qué lugar. Más o menos el 45/50% del grano es manteca de cacao y yo respeto esa identidad del grano, lo tuesto, tenemos tostado intenso y también tostado moderado. Una vez tostado ese grano los descascarillo, fabricamos una máquina para descascarillar. Luego ponemos el nibs de cacao en una máquina que está dos días sobre rodillos de piedra pisándolo. Lo único que agregamos es azúcar orgánica, que traemos de salta”, relató el ingeniero industrial que también trabajó en la planta de General Motors en Alvear.

"El chocolate es orgánico, vegano y libre de gluten, soja y lactosa, no tiene aditivos ni conservantes "El chocolate es orgánico, vegano y libre de gluten, soja y lactosa, no tiene aditivos ni conservantes

El proceso de fabricación es muy dedicado. “En nuestra planta tostamos los granos con un perfil determinado, los descascarillamos, los refinamos por 48 horas y finalmente templamos y moldeamos el chocolate. Es un proceso extenso y cuidado, por el cual obtenemos productos que nos permiten disfrutar la naturaleza en su estado más puro”, detalló.

Gitlin hizo hincapié en el rol de la ingeniería como formadora del mundo. “El pensamiento científico tiene que ir de la mano con lo social y lo cultural”, resaltó este ingeniero industrial que también estudio su secundario en el Politecnico, escuela que compartió con la hoy artista plástica Silvana López, quien realizó el logo de la marca.

“El oficio del chocolate lo aprendí leyendo libros, investigando mucho, me traje una refinadora de Estados Unidos y empecé probando en casa las recetas y los tiempos. Cuando salía de la fábrica me metí a full con la producción. Hoy tenemos un empleado, que tomamos por un contrato del Ministerio del Trabajo para capacitación y ahora ya lo tenemos como empleado permanente, a quien le fui enseñando el oficio y está en la parte productiva, ahora la puedo delegar en él”, relató.

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Chinoa se está vendiendo muy bien en las tres ciudades de Tierra del Fuego -Río Grande, Ushuaia y Tolhuir- y también llegó a San Telmo, pero comercializar dentro del país desde la sureña ciudad no es tarea sencilla. “Como acá es un área aduanera especial es como si estuvieras en el exterior, es muy complejo enviar a Buenos Aires o Rosario, casi como hacer como una exportación”, relató Gitlin quien ya realizó envíos de chocolate pequeña escala a Hong Kong y Estados Unidos y apunta a ganar participación en los mercados internacionales.

Para el fundador de Chinoa haber exportado es casi un hito para un emprendimiento localizado en Tierra del Fuego, ya que así se puede demostrar que no sólo se busca ser importador por esas latitudes. “Acá está muy desarrollado y arraigado eso, importas porque conseguís buenos precios para el consumo interno. Queremos demostrar que se puede hacer algo distinto a los que estamos acostumbrados acá. En algún momento me gustaría que la fábrica sea una fábrica cerca del valle invernal de Ushuaia, un lugar en el que el turista vaya a conocer la fábrica de chocolates de grano de cacao”, expresó Gitlin sobre el futuro de su empresa, que fue considerada de triple impacto porque si bien tiene un fin económico no es un objetivo directo, es consecuencia de otra cosa y tiene que ver con hacer conocer la Patagonia Sur en el mundo a través de la fábrica de chocolate y que cada vez más gente no se elija como destino turístico.

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