El empleo privado formal acumula doce meses consecutivos de caída

Importantes diferencias entre sectores. Industria y construcción encabezan las bajas, reseña Fundación Mediterránea

19:02 hs - Domingo 30 de Agosto de 2026

El empleo asalariado privado registrado acumula doce meses consecutivos de retroceso, la secuencia más extensa observada en la serie disponible desde 2009. Desde noviembre de 2023, se perdieron 241.000 puestos de trabajo, detalla un informe elaborado por Laura Caullo, responsable de la sección social-laboral de Fundación Mediterránea.

La trayectoria muestra que el problema no fue sólo la magnitud del ajuste inicial, sino la dificultad posterior para consolidar una recuperación del empleo. Después de la fuerte contracción de fines de 2023 y la primera mitad de 2024, el número de asalariados privados registrados comenzó a estabilizarse y recuperó parte del terreno perdido, hasta alcanzar 6,27 millones en mayo de 2025. Pero la recuperación se frenó y desde entonces, el empleo volvió a caer todos los meses. En mayo de 2026 se ubicó en 6,13 millones, 135.000 puestos por debajo del nivel alcanzado doce meses antes.

Detrás del resultado agregado aparecen comportamientos muy diferentes entre sectores y también entre provincias. Desde noviembre de 2023, el empleo asalariado privado registrado se contrajo alrededor de 3,8%, pero la dispersión entre actividades fue considerable, detalla el estudio.

El sector de mayor contracción fue construcción, la cual perdió 14,2% de sus puestos registrados. Sectores de caída intermedia fueron la minería y energía (-8,4%), industria manufacturera (-7,2%), finanzas (-5,7%) y transporte (-4,8%).

Otro grupo, como hoteles y restaurantes, (-3,8%), inmobiliario (-2,7%), Comercio (-1,1%) y electricidad, gas y agua (-0,8%) mostraron variaciones más acotadas que el promedio. El agro fue la principal excepción, con un aumento del empleo registrado de 4,3% en el período, precisa Caullo.

Los porcentajes, sin embargo, cuentan sólo una parte de la historia. Cuando se observa la cantidad de trabajadores, aparece con mayor claridad dónde se concentró la pérdida de puestos. La industria manufacturera perdió aproximadamente 85.600 empleos y la construcción otros 62.700.

Entre ambas actividades -construcción e industria- explican 148.300 puestos asalariados privados registrados menos.

En menor medida les siguen transporte (-25.700), inmobiliario (-24.500), comercio (-13.600), hoteles y restaurantes (-10.900), finanzas (-8.600), minería y energía (-7.900). En sentido contrario, el agro incorporó alrededor de 13.400 trabajadores.

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La construcción es probablemente el caso más evidente. Es una actividad intensiva en mano de obra y, al mismo tiempo, muy sensible al ciclo económico. “La paralización de la obra pública, el freno inicial de la inversión y la contracción de la actividad tuvieron un traslado relativamente rápido sobre el empleo”, precisó.

Desde Fundación Mediterránea indicaron que la industria presenta una realidad más heterogénea, porque bajo el agregado conviven ramas con distinta intensidad de capital, niveles de productividad y exposición al comercio exterior. Pero su peso dentro del mercado laboral hace que incluso una caída porcentual menor que la observada en la construcción termine traduciéndose en una pérdida absoluta de puestos todavía mayor.

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“Esta diferencia entre sectores intensivos en trabajo y sectores intensivos en capital será particularmente relevante hacia adelante. Una economía puede recuperar producción sin recuperar empleo en la misma proporción. Minería, energía, hidrocarburos o actividades agropecuarias pueden registrar fuertes aumentos de producción, inversión y exportaciones sin demandar la misma cantidad de trabajadores por unidad de producto que la construcción, el comercio, buena parte de la industria o los servicios”, reseña el informe.

La palabra oficial

El tema del empleo apareció este fin de semana en una columna de opinión para del diario La Nación que realizó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. En ese texto reconoció la pérdida de empleo formal en la Argentina aunque aseguró que se compensa con el crecimiento del monotributo.

En este sentido, indicó que “respecto a que caen los asalariados formales aun cuando se hayan sumado 500.000 empleos, es cierto” y argumentó que “una explicación posible es la ampliación del monotributo aprobada por el Congreso en la Ley Bases que facilitó que la gente migrara a esta modalidad más flexible y con menos carga tributaria”.

Lejos de considerarlo un fenómeno nuevo, el funcionario lo enmarcó en una tendencia de largo plazo al señalar que “la monotributización que viene, dicho sea de paso, desde el 2012, es la respuesta del mercado buscando modalidades más flexibles de trabajo”.

El ministro puntualizó que “en los últimos tres años el mercado laboral sumó medio millón de puestos de trabajo” y frente a las críticas sobre la calidad de esta ocupación, aclaró que la expansión “tampoco fue simplemente más empleo informal”. Si bien detalló que se sumaron 190.000 asalariados no registrados, destacó que los puestos no asalariados aumentaron en 491.000, traccionados principalmente por monotributistas. Sobre este último grupo, Sturzenegger rescató que “los sueldos de los monotributistas no son muy diferentes a los de los asalariados”.