El presidente de la entidad pidió medidas para reactivar el consumo y el vicepresidente, Guillermo Moretti, cargó contra Caputo, a quien acusó de "endeudador". Duro diagnóstico de Fisfe por la situación fabril
19:17 hs - Miércoles 02 de Septiembre de 2026
A poco más de 30 meses de la asunción de Javier Milei, la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) comenzó a marcar distancia con el gobierno nacional. El presidente de la entidad, Martín Rapallini, reclamó a las autoridades “un puente” para llegar a la expansión prometida por el actual modelo y aseguró que la marcha de la economía no se puede medir solo por la inflación. "Es fundamental recuperar el consumo", dijo en el acto por el Día de la Industria, ante un auditorio despoblado de funcionarios nacionales.
La tensión de un sector que perdió 90 mil puestos de trabajo desde fines de 2023 se instaló a nivel de la conducción empresaria en el día en que se recuerda la primera exportación de bienes elaborados en Argentina. Rapallini, un alfil de Paolo Rocca en la central fabril, ensayó una reacción frente a las políticas antiindustriales y las acusaciones de “prebendarios”y “tarados” que abundaron desde la Presidencia y el Ministrio de Economía. La lectura de la situación política, las urgencias económicas y la presión de las bases influyeron en el cambio de actitud.
Moretti contra el endeudador
De hecho, el discurso del titular de la UIA fue precedido por durísimas declaraciones radiales de uno de los vicepresidentes de la entidad, Guillermo Moretti, contra el gobierno. El industrial rosarino dijo El Destape Radio que “esta gente no conoce el país ni lo que es una industria” y denunció que la economía está manejada “por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”.
El dirigente también cuestionó su crecimiento patrimonial. Debe saber mucho de finanzas porque sus finanzas personales aumentaron un año un 37% en dólares, ¿por qué no usará lo mismo que usa para él para nuestro país?”, cuestionó.
Moretti es también dirigente de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), la central fabril santafesina que viene sosteniendo posiciones más críticas frente al modelo económico nacional. De hecho, la semana pasada fue organizadora de un encuentro junto a Adimra, Came y la CGT, en la que se puso en marcha una mesa de diálogo para impulsar un programa productivo que sea discutido en el proceso electoral de 2027.
El diagnóstico de Fisfe
Precisamente, el presidente y el secretario de Fisfe, Javier Martín y Walter Andreozzi, publicaron en el Día de la Industria un artículo en el que reivindicaron a la industria como “la salida de para muchos de los problemas del país”, pese a que la mayoría de las actividades “trabajan a un 50% de su capacidad instalada y en niveles de producción 10% inferiores a dos años atrás”. Esta situación generó “la pérdida de miles de pymes industriales desde 2023”.
En el comunicado, Fisfe advirtió sobre las asimetrías estructurales que sacan de competencia a la producción nacional, como el déficit en infraestructura y los costos de logística, el escaso acceso a financiamiento productivo, las tasas de interés elevadas y un sistema tributario que “penaliza el agregado de valor en la producción local”.
Para enfrentar esos desafíos pidieron “diálogo y consensos”, y puso como ejemplo a la provincia de Santa Fe, donde hay “muchos ejemplos de construcción de políticas públicas en conjunto con las autoridades”.
Caputo se defiende
El gobierno nacional no parece conmoverse. Desde Estados Unidos, donde aprovechó la cumbre de ministros del G 20 para buscar respaldo financiero de cara a las elecciones, Caputo aseguró que "la mayoría de los empresarios entiende que tiene que haber un cambio de modelo más allá de que sea difícil". En respuesta directa a las críticas de Moretti, el titular del Palacio de Hacienda señaló: "Es lo contrario de lo que se dice: cuando se quiere tildar de financiero a este modelo, les digo que es el modelo anterior; antes, el gerente financiero de cualquier empresa era el más importante".
Más allá de las frases hechas, que suelen ser festejadas incluso por algunos industriales, los datos hablan claro del sesgo antiindustrial de la actual política económica: la producción todavía se encuentra alrededor de un 10% por debajo de los niveles promedio registrados en 2022 y 2023. Durante el gobierno de Javier MIlei cerraron más de 4 mil establecimientos manufactureros en el país. En cambio, la intermediación financiera es uno de los rubros que crecen dentro del Estimador de Actividad Económica, junto con el agro y la energía.
Un acto tenso
En este contexto, el acto convocado por la UIA en el laboratorio Elea, en el partido de Malvinas Argentinas, marcó un quiebre entre la conducción de la central fabril y el gobierno.
Pablo Lavigne, secretario de Coordinación de la Producción, fue el único representante del Poder Ejecutivo en el auditorio. Aun en un tono moderado, Rapallini, titular de la UIA, se vio obligado a marcar diferencias. Respaldó el "orden macroeconómico y la seguridad jurídica" del plan económico del gobierno, pero advirtió sobre las ventas, el nivel de actividad y la tasa de empleo. "Es fundamental recuperar el consumo", sostuvo.
"Es una etapa difícil, pero hay que trabajar en estos siete puntos que planteé como el puente para salir de una economía que veníamos con alta inflación, con problemas de altos impuestos, con falta de competitividad, e ir hacia una Argentina que sea competitiva", remarcó.
En julio la industria volvió a caer y profundizó un escenario de estancamiento viene desde mediados del año pasado. Los indicadores adelantados del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA) estimaron una baja mensual desestacionalizada de 0,6% y mostraron que, en los primeros siete meses de 2026, la producción manufacturera acumuló un retroceso cercano al 2%. Construcción, automotrices y bienes durables aparecen entre los sectores más afectados.