Alberto Rosandi, director ejecutivo de la consultora especializada en temas energéticos EIyS SA, analizó las causas de las restricciones energéticas que se registran en el país
Miércoles 29 de Mayo de 2024
“El escenario energético se complejiza en virtud de las temperaturas, pero adicionalmente tiene diversos escenarios que involucran a esta situación. No solamente la variable es la temperatura sino también está el retraso en infraestructura, una planificación que se tiene que hacer sobre la marcha en función del gran consumo que se está teniendo y que no se estaba esperando a niveles residenciales. Por el otro lado, hay un decaimiento importante de este insumo que venía desde el norte del país, no hay tanta disponibilidad desde Bolivia y eso afecta”, explicó Alberto Rosandi, director ejecutivo y fundador de la consultora especializada en temas energéticos EIyS SA, sobre las restricciones energéticas que están ocurriendo por estos días en el país.
El consumo actual de gas llega a cerca de los 160 millones de metros cúbicos diarios. El consumo residencial se lleva entre 75 y 80 millones, eso dimensiona la importancia que tiene el usuario domiciliario en la cifra total. Otras dos demandas muy importantes provienen de la industria, que a pesar de que la producción fabril anda en baja, tiene un consumo cercano a los 28 millones de metros cúbicos diarios, y de las centrales eléctricas que para generar electricidad consumen 25 millones de metros cúbicos de gas. La torta se completa con el consumo del GNC, que también es importante. Son alrededor de 6 millones aproximadamente, puntualizó el especialista.
“El invierno hay que planificarlo, se complejiza en la medida de que las temperaturas estén bajas. La infraestructura por más que queramos va a ser muy difícil que esté habilitada en pleno julio o agosto con lo cual nos vamos a tener que ir acostumbrando en alguna medida, de acuerdo a las variaciones de temperatura, a que el sistema puede instalarse en un área de criticidad”, advirtió Rosandi.
Se esperaba que con la finalización del gasoducto Néstor Kirchner que trae el gas de Vaca Muerta el escenario energético argentino se modificara, pero parecería que este año aún no será así. El titular de la consultora rosarina especializada en temas energéticos EIyS SA subrayó: “Como país tenemos ahí una gran reserva, enorme, y realmente debería solucionar todos los problemas. Eso los técnicos lo denominamos la molécula de gas. Pero falta determinado equipamiento, compresores, todavía las plantas compresoras no están habilitadas y esto restringen esa logística que se requiere desde la zona de Vaca Muerta, Neuquén, desde la zona del yacimiento a los sectores de grandes consumos”.
El camino del gas
Además, Rosandi señaló que esta situación también lleva a una restricción del gas que viene de Bolivia, el gas del norte del país. “No es que todo el gas viene desde la cuenca neuquina, el gas viene de la cuenca austral del sur del país, de la Cuenca Neuquina cuyana y de la cuenca norte. Todo esto está vinculado con grandes cañerías y esto es lo que llega a lo que se denomina el citygate de las grandes ciudades para el consumo. Ante la falta de compresión no se puede trasladar, más allá que uno tenga el insumo, todo el insumo necesario para el consumo”, detalló.
El cambio de gobierno y el freno de la obra pública nacional tiene que ver con que el sistema energético argentino aún no pueda hacer frente a la demanda, con insumo propio. La anterior gestión había planificado salir de la encrucijada de tener que importar combustible líquido para cubrir el aumento del consumo en época invernal pero las actuales autoridades demoraron decisiones e inversiones claves para que esto sea así.
“Se ha planificado, se ha desarrollado y se han realizado las licitaciones correspondientes. Pero recordemos que ha habido un cambio de gobierno, ha habido un marco de suspensión de obras, que se ha retomado nuevamente pero se ha generado en alguna medida retrasos y estos retrasos son importantes. Nadie esperaba que el frío llegara tan tan de inmediato y se especulaba un poco en poder finalizar los procesos de obras, pero hay cuestiones inherentes a retrasos propios de la obra y retrasos administrativos que han inhabilitado la posibilidad de tener absolutamente todo habilitado. Por ejemplo, el flujo de gas que venía del norte va a ser reemplazado, va a ser reemplazado por una infraestructura que va a ser circular ese flujo en forma contraria. Es decir antes venía desde el Norte hacia el Sur y ahora saldría desde el sur hacia el norte. Todas las provincias del norte del país se van a encontrar con que van a poder consumir gas proveniente de la zona neuquina cuyana. Ahora para eso hay que hacer una obra que se denomina el reversal del Norte y recién se va a estar finalizado la construcción, la habilitación de esa infraestructura será más o menos para los meses de octubre a noviembre. Hay un desfase de lo que se especulaba que para el invierno íbamos a tener medianamente finalizado”, puntualizó.
La gestión de los barcos de GNL
Además, Rosandi indicó que frente al aumento de la demanda invernal, algo habitual en Argentina por la mayor demanda para calefaccionar los hogares, se requiere un volumen de gas adicional y ese volumen de gas cuando la infraestructura está al tope, no se llega a cubrir internamente, se importa. Es el gas natural licuado que llega en barcos. “No se había logrado, con la velocidad de respuesta adecuada, tener todos los barcos que necesitamos para poder solventar esta situación en este invierno”, señaló.
>> Leer más: Crisis del gas: habrá sanciones para las estaciones de GNC que no restrinjan el suministro
El costo del gas natural licuado es muy superior al gas natural y es ahí la encrucijada. El peso del gasto en energía llevó al país a registra déficit en muchos períodos. Algo de lo que el gobierno nacional hoy se quiere alejar. En pleno estallido de la guerra Ucrania-Rusia, en 2022, todo el gas natural licuado a nivel mundial iba a suplir el corte del gas ruso a su vecino y el precio subió por las nubes. “Para comprenderlo fácil mientras nosotros pagamos 4 dólares el millón de Btu, que son las medidas de gas que se utilizan para saber volúmenes, el gas natural licuado sale aproximadamente unos 12 o 13 dólares. Es mucho más oneroso. En aquel momento, en 2022, llegamos a pagar cerca de 30 dólares. Imagínense el impacto que tenía en ese momento en nuestras finanzas, a nivel de país era una erogación enorme. Ahora estamos en una condición un poco mejor, en relación a que se negociaron previamente estos embarques, pero no se esperaba un consumo de tal magnitud”, reseñó Rosandi.