Celina Calore: "Santa Fe va a la cabeza de la reactivación"
La economista del Ceso destacó la fuerte recuperación de la actividad en 2021. Pero alertó sobre las amenazas para 2022

Domingo 26 de Diciembre de 2021

“Santa Fe es una de las provincias que va a la cabeza de la reactivación”, subrayó la economista Celina Calore, coordinadora del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso) en Santa Fe, al realizar un balance sobre la evolución de la economía a nivel nacional y provincial en 2021. “La agroindustria motorizó la recuperación económica. Eso se plasma en una tasa de desempleo, que se ubicó en 7,8% en Rosario, muy por debajo de la media nacional”, subrayó. Esto se debe a las particularidades de la estructura económica provincial, que han hecho que “se reactive de una manera un poquito por encima de otras provincias”.

Destacó que políticas como Billetera Santa Fe “han promovido el crecimiento”. Se refleja en que la provincia va a la cabeza de la facturación de los comercios y destacó en el territorio se están generando puestos de trabajo en el sector industrial, que es empleo de calidad”.

En relación a la economía nacional, Calore estimó que se mantendrá el crecimiento aunque con un ritmo más moderado este año. La inflación, el acuerdo con el FMI y el probable ajuste en el tipo de cambio impactarán en el nivel de actividad. La escasez de dólares amenaza la reactivación. Por eso, desde el Ceso promueven un plan para estimular actividades de baja demanda de dólares y alto impacto en el empleo, como la construcción de viviendas para sectores populares.

—¿Cómo estás viendo el cierre de año para la economía?

— Se está viendo como saldo del año un crecimiento económico por encima de lo que se había proyectado o estimado para este año, vamos a cerrar con un crecimiento del PBI estimado en 10% mientras que cuando iniciaba el año había un pronóstico de la mitad. Ese sería un dato positivo a tener en cuenta. Por supuesto esto está vinculado a un rebote de lo que fue un 2020 atravesado por la crisis de la pandemia y la que veníamos trayendo desde 2018 respeto a la crisis de deuda, que todavía no hemos resuelto. Como balance del año podemos decir del lado positivo un crecimiento mayor al esperado. D las mayores dificultades o desafíos, podemos hablar de la cuestión de los precios y de la restricción cambiaria. Son dos temas estructurales en nuestra economía que los sucesivos gobiernos no han podido resolver en sus mandatos.

—En materia de crecimiento, ¿se extenderá al año próximo?

—Probablemente haya un arrastre, las proyecciones están vinculadas a un crecimiento más moderado, de 4 puntos del PBI. Este año fue un crecimiento dispar, de los distintos sectores de la economía. Una primer mitad del año atravesada por las restricciones a la circulación de las personas, vinculada a la pandemia que hizo que este rebote no se desparramara tanto y contagiara a la mayoría de los sectores económicos. Un segundo semestre en el que vimos un contagio en las distintas actividades, aun en las que habían sido muy golpeadas como turismo, hotelería, gastronomía. A partir del segundo semestre se vio una mayor reactivación vinculada a una menor incidencia de lo que fue la pandemia pero también acompañada por política pública como el programa Previaje que ayudó sin dudas a esta reactivación. Para el próximo año va a seguir habiendo un empuje de este rebote de la economía, mucho más moderado y con las limitantes de lo que va a suceder con los precios y con la restricción externa. Cada punto de crecimiento significa una mayor demanda de dólares para importaciones y sostener ese crecimiento, ese va a ser el mayor limitante del próximo año.

—¿Qué escenario prevés en materia de precios?

—Vemos que este año se intentó, luego del cambio en la cartera de Comercio Interior, una estrategia de acuerdo de precios y ancla cambiaria, a través de frenar la devaluación del tipo de cambio oficial. Esto no ha tenido los efectos esperados pero los acuerdos de precios en alimentos que seguimos en los relevamientos algún efecto han tenido. Sin saber cuál va a ser la estrategia oficial, se dice que a partir del 7 de enero se viene una ampliación de estos acuerdos en otros sectores. La clave será que no sea un acuerdo sectorial sino que sea algo más global de todos los precios de la economía, a la que se pueda alinear la pauta salarial y actualización por ejemplo alquileres o precios que están indexados. Por ahí tendría que ir la estrategia precios, notamos que sólo con el ancla cambiara no se frena, tiene que ir a una cuestión que apunte a cortar la inercia inflacionaria. Ese piso de inflación en el que se crean las expectativas que hoy está entre el 45% y 50% interanual y cuesta que los agentes puedan proyectar una inflación por debajo de eso.

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—Estamos en la antesala de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, ¿cómo puede incidir esta negociación en la restricción cambiaria que le pone freno o limita el crecimiento?

—Se ve que es uno de los grandes objetivos que se puso el gobierno, aun no lo ha podido concretar y el gobierno tiene gran expectativa de que este acuerdo ayude a mejorar la macroeconomía, problemas puntuales de la Argentina. Creo que un acuerdo con el FMI no va a solucionar de un día para el otro la cuestión de la restricción cambiaria que lleva años en la Argentina, es un tema histórico que no sólo depende de cuestiones más coyunturales como crisis de deuda que se van suscitando sino con la estructura productiva de nuestro país. La cuestión cambiaria y de restricción externa tiene que apuntarse por otro lado, intentar promover sectores de la economía que no demanden demasiadas divisas, son finitas y la posibilidad de incrementarla vía exportaciones lleva un plazo muy largo. A corto plazo no veo una solución, que el acuerdo con el FMI ponga paños fríos a esta cuestión. Sí Argentina no tiene los dólares para pagar el próximo años, es importante que se llegue a un acuerdo y de algún modo patear estos vencimientos para más adelante. No hay dólares para afrontar esos compromisos, que fueron contraídos de manera irresponsable, hasta vimos el informe del FMI ratificando esta cuestión. Argentina no logra aún salir de esto porque se trata de un acuerdo muy complejo.

—¿Cuáles son los sectores por los que se pueden avanzar?

—Desde Ceso tenemos una propuesta de desarrollo que nombramos Plan Hornero, que lanzamos en 2018, en el cual planteamos enfocarnos no sólo en sectores que demanden pocas divisas sino que generen mano de obra. Nos referimos a un plan de vivienda, un programa de construcción que también atienda problemas de desarrollo como es la vivienda, la educación, la salud. sectores de la economía que incluyen a trabajadores y solucionan un tema muy importante como es el desempleo. apuntamos a sectores que generan mucha mano de obra y no necesariamente generan una restricción externa como si lo puede ser la industrialización de algún sector que requiera de insumos importados o maquinaria importada. Podemos ir al sector automotriz, de línea blanca o electrónica, son sectores con fuerte demanda de divisas, emplean mano de obra pero generan un problema.

PRODUCCIÓN PERIODÍSTICA: Patricia Martino, Sandra Cicaré, Alvaro Torriglia.