La mejora de la economía convive con consumo débil y desafíos en sectores orientados al mercado interno. La mirada de Artana y Sica
18:49 hs - Domingo 03 de Mayo de 2026
En una economía que empieza a mostrar señales incipientes de recuperación, el debate entre especialistas se concentra en la forma que adoptará esa salida y en sus límites. El economista y ex ministro de Producción y Trabajo de la Nación, Dante Sica, y el economista jefe de Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, Daniel Artana, coincidieron en que la actividad comenzó a repuntar, aunque los analistas advirtieron que la mejora será desigual y todavía convive con fragilidades, en especial en el frente del ingreso.
Sica planteó que la Argentina atraviesa una “transición de cambio de régimen económico” que está reconfigurando la estructura productiva y redefiniendo los precios relativos. En ese marco, advirtió que el crecimiento no será homogéneo y que la capacidad de adaptación será clave.
“Nadie discute que la Argentina va a crecer. El desafío es que ese crecimiento se derrame al resto de la economía, porque no va a ser parejo para todos”, sostuvo. Según explicó, los sectores vinculados a recursos naturales y energía lideran la recuperación, mientras que aquellos orientados al mercado interno enfrentan mayores desafíos de competitividad e innovación.
El ex funcionario también señaló que la política económica mantiene como eje la desaceleración inflacionaria, aunque destacó señales recientes de mayor flexibilidad monetaria, con tasas reales negativas y una reactivación incipiente del crédito. No obstante, aclaró que el impacto de estas medidas es gradual, tras el fuerte ajuste del año pasado.
En términos de actividad, ubicó un punto de inflexión en marzo, luego de un arranque débil en enero y febrero. “No es una recuperación fuerte, pero empieza a verse un cambio de tendencia”, afirmó. También advirtió sobre cambios en los hábitos de consumo, con una demanda más fragmentada y selectiva.
Salarios en retroceso
Desde una mirada más cauta, Artana puso el foco en la evolución de los ingresos. Si bien consideró que hay margen para una mejora salarial, subrayó que los trabajadores formales vienen perdiendo contra la inflación y continúan en niveles deprimidos.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, los salarios crecieron en febrero un 2,4%, por debajo de la inflación del 2,9%. El segmento no registrado fue el único que logró ganarle a los precios, con un alza del 4,6%, mientras que el sector público subió 2,3% y el privado registrado 1,6%.
Así, el salario promedio acumula cuatro meses consecutivos de caída en términos reales, lo que limita la recuperación del consumo.
En cuanto a la actividad, Artana evaluó que el primer trimestre tuvo un desempeño más débil de lo esperado. Si bien enero mostró un impulso por la cosecha, febrero registró una caída y marzo apenas evidenció un leve rebote, sin superar los niveles de fines de 2025.
Respecto de la inflación, consideró negativo el dato de marzo (3,4%), que extendió la tendencia alcista de los últimos meses. No obstante, estimó que abril podría marcar una desaceleración hacia niveles cercanos al 2%.
Ambos economistas coincidieron en que el escenario actual combina señales de recuperación con tensiones estructurales. Mientras Sica enfatiza la necesidad de avanzar en reformas —laboral y tributaria— y de fortalecer el crédito para sostener la transición, Artana advierte que la mejora será limitada si no se recompone el poder adquisitivo.
En ese marco, el contexto internacional también juega un rol relevante. Un eventual aumento en los precios de la energía, vinculado a conflictos geopolíticos, podría favorecer las exportaciones argentinas, aunque con impacto dispar en los costos internos.
La conclusión es compartida, la economía empieza a moverse, pero lo hace de manera heterogénea. El desafío, coinciden, será consolidar el crecimiento y lograr que sus beneficios se extiendan más allá de los sectores que hoy lideran la recuperación.
Los dólares bajo el colchón
Por otra parte, un reporte de Bloomberg advierte que la desconfianza histórica de los argentinos hacia el sistema financiero representa un obstáculo crítico para el plan del presidente Javier Milei de reintegrar los dólares en efectivo a la economía formal.
El programa oficial “Inocencia Fiscal”, diseñado para atraer capitales mediante la promesa de confidencialidad y protección frente a auditorías, generó hasta el momento una respuesta limitada debido a décadas de crisis recurrentes. A pesar de que el gobierno estima la existencia de 170.000 millones de dólares fuera del circuito, los depósitos en moneda extranjera crecieron menos de 1.000 millones de dólares desde el lanzamiento de la iniciativa en febrero.
Esta resistencia se fundamenta en el trauma del “corralito” de 2001, explica el informe.