Advierten sobre los riesgos de flexibilizar los préstamos en dólares

El economista Alejo Muratti analizó el último informe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso) sobre dolarización del sistema financiero

15:53 hs - Miércoles 25 de Marzo de 2026

La posibilidad de habilitar préstamos en dólares para personas y empresas que no generan ingresos en esa moneda reaviva, inevitablemente, un fantasma que marcó a fuego la historia económica reciente: el corralito. Sin embargo, más que una predicción inmediata, el planteo apunta a advertir sobre riesgos potenciales si se modifican ciertas reglas del sistema financiero. Así lo explicó el economista Alejo Muratti al analizar el último informe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso). El informe evalúa las implicancias de una eventual apertura del crédito en moneda extranjera más allá de los sectores exportadores.

El debate actual remite a la experiencia de la convertibilidad, cuando la expansión de préstamos en dólares a actores sin ingresos en esa divisa terminó amplificando una crisis cambiaria que derivó en un colapso financiero. “El informe no dice que vaya a haber un corralito, sino que plantea un escenario hipotético y advierte sobre las consecuencias de habilitar créditos en dólares a quienes no generan divisas”, señaló Muratti.

En aquel entonces, recordó, la combinación entre devaluación, endeudamiento en moneda extranjera y retiro masivo de depósitos produjo “un descalabro importante”, en el que los ahorristas buscaban retirar sus fondos mientras los deudores enfrentaban el riesgo de ver multiplicadas sus obligaciones.

Muratti explicó que el contexto actual presenta diferencias, pero también algunos elementos que alimentan la discusión. Por un lado, se observa un crecimiento tanto de los depósitos como de los préstamos en dólares, impulsado en gran medida por emisiones de obligaciones negociables de empresas. Sin embargo, aclaró que estos movimientos se canalizan principalmente a través del mercado de capitales o hacia sectores generadores de divisas, como el agro, lo que limita su impacto directo sobre el sistema bancario tradicional.

En ese sentido, advirtió que la eventual habilitación de créditos en dólares para actores sin ingresos en esa moneda podría ser vista como una herramienta para dinamizar la economía en el corto plazo y acumular reservas, especialmente en la previa de la liquidación de la cosecha gruesa. “En la convertibilidad, estos créditos tenían tasas competitivas y funcionaban como un incentivo en un contexto de desempleo y estancamiento”, recordó.

La fluctuación del dólar

No obstante, subrayó que las condiciones actuales son distintas. A diferencia de aquel régimen de tipo de cambio fijo, hoy el esquema cambiario permite fluctuaciones dentro de bandas, lo que introduce volatilidad. “No existe un reaseguro de que el tipo de cambio no vaya a moverse. Una corrección cambiaria puede ocurrir incluso sin una decisión discrecional del gobierno”, afirmó.

El punto central del informe, según el economista, radica en el funcionamiento del sistema financiero bajo un esquema de encaje fraccionario. En ese marco, la expansión del crédito en dólares podría generar un aumento de la liquidez en una moneda que el Banco Central no emite y sobre la cual tampoco puede actuar plenamente como prestamista de última instancia. “Ahí aparece el problema: si hay una corrida, el Banco Central no tiene la capacidad de responder de la misma manera que en pesos”, advirtió.

Muratti también puso el foco en una paradoja que atraviesa la estrategia del gobierno nacional. Mientras se busca incentivar el uso de dólares para fortalecer las reservas en el corto plazo, también se promueve el ingreso de divisas al sistema financiero. “Puede haber un beneficio inmediato en términos de actividad y acumulación de reservas, pero en el mediano plazo la relación entre los dólares del Banco Central y los que circulan en la economía podría deteriorarse”, explicó y resaltó que en ese escenario, ante una eventual tensión, la autoridad monetaria quedaría en una posición más débil.

El informe también hace foco en uno de los consensos que dejó la salida de la convertibilidad hace más de dos décadas: la necesidad de evitar la vinculación directa entre el sistema financiero local y las fluctuaciones del frente externo. “Después de la crisis se entendió que el sector externo debía estar relativamente aislado de los movimientos bancarios. Habilitar préstamos en dólares vuelve a conectar esas dos dimensiones”, explicó el economista del Ceso.

La salida de aquella crisis, recordó, se apoyó en la pesificación asimétrica como mecanismo de contención. “Fue, de alguna manera, un salvataje para el conjunto de la economía”, indicó, aunque remarcó que implicó costos significativos.

El nivel de morosidad

En paralelo, Muratti también apuntó sobre el deterioro en los niveles de morosidad. Dijo que alrededor del 10% de las familias deudoras ya presenta dificultades para cumplir con sus compromisos en pesos, lo que permite dimensionar el riesgo que implicaría trasladar ese endeudamiento a moneda extranjera. “Es de imaginar lo que podría ocurrir con deudas en dólares en un contexto de volatilidad cambiaria”, señaló.

Para el economista, la eventual flexibilización del crédito en dólares puede ofrecer beneficios en el corto plazo, incluso con impacto político, pero implica riesgos relevantes a mediano y largo plazo. “Es una apuesta que puede resultar imprudente si no se cuenta con un nivel de reservas significativamente mayor”, concluyó.