Nació para fortalecer el maíz y terminó dando hasta 22% más de rendimiento donde pega la chicharrita

Es un bioestimulante sólido a base de zinc que se aplica a la semilla de maíz. Lo desarrolló Biofilm y ensayos oficiales registraron menos achaparramiento

14:30 hs - Lunes 10 de Agosto de 2026

El avance de la "chicharrita" (Dalbulus maidis) y la propagación de la enfermedad del achaparramiento se consolidaron como una de las principales amenazas para el maíz en Argentina. En este contexto, una tecnología desarrollada por la empresa argentina Biofilm viene mostrando resultados positivos, fortaleciendo el cultivo ante el patógeno.

Se trata de un bioestimulante sólido que se aplica a la semilla y demostró gran capacidad para mitigar los daños del patógeno al potenciar la respuesta natural del cultivo.

“Esta tecnología promueve un crecimiento más vigoroso del cultivo, que le genera a la planta un desarrollo radicular más robusto y eficiente, una mayor captación de nutrientes y un mayor diámetro de caña. Las mejoras en la raíz se traducen en plantas más sanas y con menor nivel de afección", explicó Pablo Cavallo, coordinador de servicio técnico de la firma, en diálogo con La Capital.

Pablo Cavallo, coordinador de Servicio Técnico de Biofilm

La particularidad de esta herramienta, en comparación con otras disponibles en el mercado, es su formato sólido.

"El maíz es altamente demandante de zinc y el momento más eficiente para aplicarlo es en la semilla. En el mercado todas las fuentes de zinc eran líquidas y no era práctica su aplicación. Lo que decidimos fue cambiar el juego haciéndolo sólido sobre una base de grafito, lo que facilita la aplicación en el cajón de la sembradora al momento de la carga, mejorando la plantabilidad y aumentando el piso de rendimiento", destacó el especialista.

Efectividad de la tecnología en ensayos

Ensayos realizados por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) durante las campañas 2024/25 y 2025/26 en zonas endémicas del norte argentino demostraron que el uso de este producto reduce la incidencia y severidad de la enfermedad. Los lotes tratados mostraron un aumento del 16% en el rendimiento, equivalente a 1.575 kilos por hectárea adicionales respecto de los testigos, junto con un incremento del 20% en la proporción de plantas normales y una reducción de la incidencia de síntomas leves, moderados y severos.

Augusto Casmuz y Alejandro Vera, responsables de los ensayos en la sección de zoología agrícola de la EEAOC, ubicaron la tecnología como "una herramienta complementaria dentro de una estrategia integral de manejo en zonas endémicas".

El aporte no se plantea como una acción directa sobre la enfermedad, sino como una mayor tolerancia y resiliencia fisiológica de la planta. "Es una herramienta eficiente que se desprende dentro de una estrategia de manejo integral, junto con la elección del híbrido, fecha de siembra y fertilización mineral", aclaró Cavallo.

Sobre el retorno económico, la cuenta que hace la empresa a partir de sus propios ensayos es de 500 kilos por hectárea. "Eso significa una relación de 8 dólares de ingreso por cada dólar gastado".

Diez años y una inversión de 7 millones de dólares

Este avance tecnológico se da en el marco del décimo aniversario de Biofilm, empresa que nació en 2016 de la mano de Matías Lopresto, Rafael Jurado y Daniel Bianchi. Lo que comenzó como un proyecto enfocado en alternativas sustentables de producción, hoy cuenta con un equipo de 40 personas y una planta industrial en Lobos, provincia de Buenos Aires.

"Algo que nos propusimos los tres al fundar la empresa es cuidar el clima de trabajo", dice Lopresto, socio y director de Marketing. "Nosotros, además de socios, somos amigos, nos llevamos muy bien y disfrutamos mucho el trabajo".

Matías Lopresto, socio y director de Márketing de Biofilm

La compañía acaba de anunciar un plan de inversión de 7 millones de dólares para los próximos tres años. El proyecto incluye la ampliación de su capacidad productiva de 4800 a 11.000 metros cuadrados y la creación de un centro de investigación de tecnologías biológicas con laboratorio propio e invernadero. "Buscamos validar cada tecnología en condiciones controladas antes de salir a campo, permitiéndonos escalarlas o descartarlas de forma más eficiente", explicó.

"Nuestro objetivo es consolidarnos como una empresa líder en Argentina y, de cara al futuro, regionalizar la marca hacia mercados como Brasil, Uruguay y Paraguay", afirmó Lopresto.