El crecimiento del Embrapa y su aporte al boom del agro brasileño fue destacado durante el congreso de Aapresid. Qué investigación se necesita en el Cono Sur para respaldar el desarrollo del sector agropecuario
12:05 hs - Lunes 10 de Agosto de 2026
Como es recurrente en Aapresid, la edición 34 del congreso anual estuvo atravesada por el peso de la ciencia y la tecnología como vectores de productividad y sustentabilidad. La presencia en Rosario de la primera plana del Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola (Iica) y de la Empresa Brasilera de Pesquisa Agropecuária (Embrapa) subrayó esa asociación, en momentos en que los organismos científicos y tecnológicos de la Argentina están bajo fuego.
El propio presidente de Aapresid, Marcelo Torres, llamó, durante el acto de inauguración, a “mantener el ecosistema entre la ciencia y los productores”. El mismo día los titulares del Embrapa y el Iica, Silvia Maswsruhá y Muhammad Ibrahim, respectivamente, subrayaron el papel que la investigación científica y la experimentación tecnológica tuvieron en un modelo que, como otra constante del encuentro, fue exhibido como modelo regional: el de la expansión agropecuaria de Brasil.
Ciencia y tecnología: el modelo brasileño
“Hace más de treinta años que Brasil lleva adelante una política pública de ciencia y tecnología, y el Embrapa es parte central de esa estrategia”, contó Maswsruhá, quien subrayó que en ese período la productividad del agro brasileño creció 580%. El organismo que conduce cuenta con 43 centros de investigación, 7.600 empleados y 2.000 investigadores. Los trabajos por proyectos, la visión sistémica y la política de alianzas forman parte de su programa de expansión.
En el marco de una incipiente internacionalización, Embrapa acordó con el Iica el desarrollo del primer hub de innovación y transferencia de tecnología para América Central y el Caribe. Apuntan a fortalecer una plataforma de mejoramiento de la agricultura tropical, de donde "va a venir parte de la solución a la demanda alimentaria y de energía a nivel mundial”, señaló Ibrahim. El directivo del instituto destacó que será un aporte para cerrar la brecha tecnológica que la producción en esas latitudes tiene con la de las zonas templadas.
Ibrahim subrayó que estos desafíos se presentan en un momento desafiante, con tensiones globales que afectan las cadenas de producción, presiones inflacionarias y amenazas climáticas como las de "El Niño Godzilla”. En este contexto explicó que las nuevas fronteras del agro no están asociadas a una tecnología sino a “una convergencia que incluye biología, digitalización, ingeniería física, ciencia ambiental y territorial, IA, innovaciones institucionales y financiamiento”. Siempre apuntando a la productividad, el cuidado del medio ambiente y la economía circular.
Innovación en el Cono Sur
En otro panel del congreso, los máximos directivos de los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Chile, Uruguay, Brasil y Paraguay abordaron los desafíos de escalar la innovación en el agro. A pesar de las particularidades que presenta cada país, coincidieron en señalar que el principal desafío es escalar la innovación en el agro.
El presidente del Inai Uruguay, Miguel Sierra, mencionó dos dimensiones a tener en cuenta. Una de ellas es “llevar las publicaciones científicas a esa escala” y desarrollar tecnologías que “tengan impacto y transformen la realidad de los productores”. La otra es articular el escalado con “actores sociales, políticos, científicos y empresariales que lo hagan efectivo”.
Massruhá, del Embrapa, subrayó la necesidad de medir el impacto que puede generar el escalado tecnológico tanto en lo ambiental como en lo social y usar las nuevas tecnologías para gestionar el riesgo y generar una agricultura preventiva. En la charla que compartió con el titular del Iica, comentó que en Brasil se está discutiendo un fondo tecnológico con la Confederación Nacional de la Industria. También hay un replanteo en la relación con las startups generadas dentro del sistema de ciencia y tecnología para que se mantengan dentro del ecosistema. En el país vecino funciona desde 2016 un radar agtech que indica que estos emprendimientos “se despegan rápidamente de las instituciones públicas de investigación”.
Carlos Furche, director nacional de Inia Chile, dijo que “ya no sirven investigaciones que demoren 10 o 15 años en obtener una innovación, porque el mundo camina mucho más rápido que eso, por lo tanto, necesitamos que el proceso de investigación e innovación se acelere”.
El presidente del Inta argentino, Nicolás Bronzovich, se limitó a decir que “la agenda ya está definida por el mercado”y remarcar el rol que deben tener los privados para “pasar de ser ejecutores de proyectos de investigación a ser plataformas donde la investigación ocurre”.
En el caso de Paraguay, el referente del Ipta, Orlando Noldin, comentó cómo trabajan en reformular sus políticas para lograr el objetivo de “hambre cero”.
Integración científica
Desde el Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y Agroindustrial del Cono Sur (Procisur), el programa que desde los años 80 coordina la cooperación en ciencia y tecnología agropecuaria entre los institutos de investigación del Cono Sur, los representantes de los cinco organismos expresaron que se encuentran gestionando plataformas regionales de innovación con actores públicos y privados.
“La región tiene un potencial enorme si compartimos de forma generosa y con propósito común, las capacidades científico-técnicas, empresariales y de políticas que tenemos en la región que, en muchas cosas, son de avanzada en el mundo. Primero tenemos que creer que tenemos ese potencial y después debemos desafiarnos juntos para salir al mundo”, concluyó Sierra, el directivo uruguayo.