Más de 500.000 hectáreas ya fueron implantadas, pero los productores esperan lluvias para continuar. El 70% de los suelos atraviesa condiciones de escasez o sequía, explicaron desde la BCR
18:51 hs - Jueves 10 de Septiembre de 2026
La siembra de maíz temprano avanzó con fuerza en la región núcleo y ya cubrió más de 500.000 hectáreas, pero la falta de humedad comienza a ponerle un freno a las labores en el oeste de la región núcleo. Los productores y técnicos esperan con atención las lluvias previstas para estos días, serían determinantes para definir el ritmo de implantación que resta y sostener el potencial de rendimiento del trigo, según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado por los investigadores Marina Barletta, Florencia Poeta y Cristian Russo.
El escenario hídrico es uno de los principales focos de preocupación. La Región Núcleo llega a septiembre con el 70% de sus suelos en condiciones que van de escasez hídrica a sequía, mientras que el 30% restante conserva reservas entre regulares y adecuadas.
El dato marca un fuerte contraste con el invierno de 2025, cuando las condiciones fueron excepcionalmente húmedas. La presencia de aguas más cálidas de lo normal en el Atlántico frente a las costas argentinas favoreció una mayor disponibilidad de humedad y precipitaciones superiores a los valores habituales. Para esta misma época del año pasado, casi toda la Región Núcleo presentaba reservas adecuadas a óptimas, destacaron desde la Bolsa.
Este año, en cambio, julio y agosto terminaron con lluvias cercanas a los valores estadísticos históricos. Durante agosto, los registros acumularon entre 1 y 20 milímetros en el oeste de la región y entre 30 y 62 milímetros en el este, frente a promedios históricos de entre 10 y 15 milímetros y de 30 a 60 milímetros, respectivamente.
“Hoy empieza a faltar agua en el oeste de la región”, advierten los investigadores de la BCR. En ese contexto, las precipitaciones que puedan registrarse en los próximos días serán especialmente importantes para el avance de la campaña.
El pronóstico anticipa chaparrones aislados e intermitentes, principalmente en el sudoeste de la zona GEA, con condiciones de inestabilidad que se mantendrían hasta la noche del sábado 12. Luego se espera una mejora del tiempo acompañada por un descenso de las temperaturas.
“Se esperan lluvias débiles a moderadas sobre el este de la región pampeana, pero con poca proyección sobre el sur de Santa Fe y sudeste cordobés. También las temperaturas experimentarán un brusco descenso”, señaló el consultor Alfredo Elorriaga.
El maíz avanza, la humedad el límite
La región ya sembró el 25% del maíz temprano, el mayor avance para esta fecha de las últimas cinco campañas. El centro-sur de Santa Fe concentra el mayor progreso, con el 70% del área sembrada, seguido por el sudeste de Córdoba, con el 15%. En el sur de Santa Fe el avance alcanza el 12%, mientras que el noreste bonaerense registra un 8% y el noroeste bonaerense apenas un 2%.
Sin embargo, el ritmo empieza a perder fuerza hacia el oeste por la falta de humedad. En Carlos Pellegrini y Marcos Juárez quedan pocos lotes con condiciones adecuadas para continuar con las labores. En San Gregorio, donde la siembra comenzó en una fecha inéditamente temprana, algunos de los lotes implantados durante los últimos días ya muestran limitaciones asociadas a la humedad del suelo y se aguardan nuevas precipitaciones para retomar los trabajos.
En el noroeste bonaerense también predomina la cautela. En Junín consideran que adelantar demasiado la implantación implica asumir un riesgo innecesario, ya que incluso los sectores bajos permanecen secos. Por ese motivo, estiman comenzar cerca del 20 de septiembre.
A la falta de agua se suma otro factor de incertidumbre: las bajas temperaturas. Para lograr una germinación uniforme, lo recomendable es sembrar el maíz cuando la temperatura del suelo supera los 12 grados. Sin embargo, durante los últimos seis días se registraron temperaturas inferiores a cero grado en distintos puntos de la región. Las mínimas más extremas fueron de -5,3°C en Idiazábal, -4,9°C en Junín, -4,5°C en Rojas y -4°C en Chacabuco.
En María Susana, la principal preocupación está puesta en que las bajas temperaturas provoquen emergencias desparejas. En Marcos Juárez, en cambio, los técnicos señalaron que las heladas recientes no provocaron daños en los lotes implantados porque las plántulas todavía no habían emergido, aunque advirtieron que el frío podría demorar la emergencia.
La postura es todavía más cautelosa en Junín. “Nos parece muy aventurado y bastante riesgoso adelantar la implantación bajo las actuales condiciones térmicas”, señalaron los técnicos.
El trigo empieza a pedir agua
El trigo todavía presenta un panorama mayormente favorable, aunque también comienza a mostrar señales de estrés. El 75% de los lotes se encuentra en condiciones excelentes o muy buenas, pero ese porcentaje es 15 puntos menor al registrado a esta misma altura de 2025.
Además, un 5% de los lotes ya se encuentra en condición regular. Las bajas temperaturas, la menor disponibilidad de agua y algunos problemas sanitarios comenzaron a dejar su marca sobre los cultivos.
Los técnicos coinciden en que, pese a estas dificultades, los lotes todavía conservan buenas expectativas de rendimiento. El problema es que, para sostener ese potencial hasta la cosecha, necesitan nuevas lluvias.
Desde el centro-sur santafesino lo sintetizan de manera contundente: la falta de precipitaciones, combinada con la persistencia de las bajas temperaturas, volvió a dejar expuestas algunas limitantes de los suelos que habían quedado disimuladas durante el período de buena disponibilidad de humedad.
Para conservar la expectativa de obtener muy buenos rindes, los técnicos consideran necesaria una precipitación generalizada antes del 20 de septiembre.
A la cuestión hídrica se suma además el estado sanitario. La mancha amarilla comienza a complicar la estrategia de manejo del cultivo. El objetivo inicial era esperar hasta la aparición de la hoja bandera para realizar la aplicación de fungicida, pero el desarrollo del trigo todavía se encuentra lejos de esa etapa y la evolución de la enfermedad obliga a anticipar las labores.
Así, mientras la siembra de maíz logró uno de sus mayores avances para esta época de los últimos años, la falta de humedad empieza a marcar el ritmo de la campaña. En los próximos días, el comportamiento de las lluvias será clave para determinar si el oeste de la región núcleo puede continuar con la implantación y si el trigo logra sostener las expectativas productivas con las que llegó a septiembre.