En el cierre del Festival Global de Agronegocios (Gaffff) en São Paulo, productores, cooperativas y empresas contaron cómo enfrentan esas dificultades. El peso del alquiler y las deudas, puntos de contacto con lo que pasa en Argentina
06:15 hs - Sábado 03 de Octubre de 2026
En Brasil, las cuentas del campo también están bajo presión. El costo del financiamiento, los márgenes ajustados y las dificultades para afrontar las deudas fueron parte del diagnóstico que productores, empresas y especialistas discutieron durante el Festival Global de Agronegocios (GAFFFF), que concluyó este viernes en São Paulo.
Lo que ocurre en el campo brasileño permite mirar desde otro contexto una cuestión que también atraviesa la producción argentina: cómo financiar una campaña y cuánto pesa ese costo en el resultado. Según la estimación publicada por la Bolsa de Comercio de Rosario en su último informativo semanal, el 70% de los u$s 14.747 millones que demandó sembrar la campaña 25/26, provino de financiamiento de terceros. Corredores, acopios, cooperativas, proveedores y otros actores del circuito comercial aportaron la mayor parte de ese financiamiento,.
Las tasas, los instrumentos y las políticas agropecuarias son diferentes para ambos países. Pero el debate brasileño permite observar cómo la combinación de alquiler y endeudamiento modifica las cuentas de un productor, y qué hacen las empresas para administrar ese riesgo.
El peso del alquiler y del financiamiento
Uno de los paneles abordó cómo el alquiler y el financiamiento pesan en las cuentas de los productores brasileños. Marcelo Pimenta, director de Serasa Experian, presentó un gráfico que comparó la evolución de los márgenes de propietarios y arrendatarios, con y sin financiamiento, entre las campañas 2020/21 y 2024/25. Los datos mostraron una mayor vulnerabilidad entre quienes alquilan la tierra y deben financiar todos sus costos.
“Los márgenes de los productores en Brasil vienen cayendo de forma acentuada, sobre todo cuando dependen del financiamiento total de los costos, lo que evidencia mayor riesgo y volatilidad para los arrendatarios”, señaló el disertante.
La presión sobre la rentabilidad también tuvo una voz argentina en el evento paulista. Federico Zerboni, presidente de Maizar, mencionó durante su exposición del jueves las dificultades que representan los costos y la carga tributaria para el productor argentino. “Cada cuatro camiones que mandamos al puerto, uno se lo queda el gobierno”, señaló.
Del lado brasileño, la preocupación también pasa por los riesgos que se acumulan sobre el negocio. "A la incertidumbre climática se suman las fluctuaciones de los mercados y las condiciones financieras", planteó Cláudio Brisolara, de FAESP. Según expuso, el crecimiento de la producción necesita traducirse en ingresos que permitan seguir invirtiendo.
Frente a ese diagnóstico, Pimenta destacó una mejora: hoy hay más información disponible para evaluar la situación financiera de los productores. "Ahora podés hacer un seguimiento casi semanal de los datos y el acreedor tiene más tiempo para entender si el productor podrá cumplir sus pagos o si necesita renegociarlos", explicó.
Una cooperativa con morosidad del 1%
Una experiencia concreta llegó desde Coopercitrus, una de las mayores cooperativas agrícolas de Brasil, donde la morosidad se mantiene cerca del 1%, según contó Simonia Sabadin, directora financiera de la cooperativa y CEO de Fincoop. La ejecutiva anticipó que esperan cerrar el año en ese nivel y vinculó el resultado con el seguimiento cercano de sus asociados. “La cooperativa trabaja con márgenes reducidos, por lo que no tenemos margen para la morosidad”, dijo.
Para evaluar el financiamiento, consideran el historial del productor, su productividad, si trabaja sobre tierras propias o alquiladas y las tecnologías que utiliza. Sabadin también contó que desarrollaron herramientas para acompañar la gestión financiera y el seguimiento de los costos del negocio, una de las dificultades que identifican entre sus asociados.
Vender, comprar o reorganizar el negocio
En Brasil, el costo financiero también pesa en el negocio de comprar, desarrollar y vender tierras. André Guillaumon, CEO de BrasilAgro, explicó que la empresa adquiere propiedades que necesitan tiempo e inversión para alcanzar su potencial productivo. Durante ese proceso las opera y evalúa una eventual venta más adelante.
Para distribuir los riesgos, diversifican los cultivos y las regiones donde invierten. Pero sostener ese desarrollo tiene un costo: “Cuando miro el balance, me vuelvo loco por pagar tantos intereses”, expresó.
La venta de empresas o de unidades de negocio también puede ser una forma de reorganizar las cuentas. Pedro Whitaker, socio director del estudio jurídico Mattos Filho, explicó que las compras y ventas se volvieron habituales en el mundo empresarial, pero ese proceso llegó más tarde al agro.
Whitaker vinculó ese proceso con la profesionalización del agro, que describió como el paso “de CPF a CNPJ”, pasar de negocios centrados en una persona física a una estructura empresarial. En ese contexto, destacó que vender una empresa o una unidad de negocio puede dar margen financiero para consolidar otras actividades.