Domingo 13 de Febrero de 2022
El Cosquín Rock es el primer festival de cultura vinculada al rock que se realiza desde que comenzó la pandemia que provocó el Covid-19. En ese contexto, era una incertidumbre como iba a ser la convocatoria, teniendo en cuenta que el punto sanitario es un factor que todavía genera incertidumbre y requiere de cuidados.
Abren las puertas y el impacto es enorme. Con buen control desde la organización y mesura de parte del público, nada resulta desmedido. Sin embargo, desbordan muecas de felicidad, gestos de alivio. De fondo, lo que suena es El mató a un policía Motorizado, que levanta emociones mientras el estribillo genera el primer coro masivo de la tarde cuando todos y todas cantan “Más o menos bien”. Una pintura de época enarbolada con justicia poética.
Así se vive Cosquín Rock 2022, con conciencia y música como paliativo. Melodías que atraviesan las sierras cordobesas silban que la pandemia no terminó, y por el otro, se empiezan a abrir algunas compuertas que estimulan la esperanza de recobrar una vida similar a la que se conoció antes del 20 de marzo del 2020.
Son más de diez hectáreas que contienen nueve escenarios con música en vivo. Más de 70 bandas. Alrededor de 50 mil personas. Mismos números de diversidad y elecciones en cuanto a qué artista o banda ver. El purismo no existe más, no se escucha en ningún rincón del predio cuestionar que tal o cual artista no debe estar en la programación de Cosquín Rock por el tradicionalismo propio que el nombre indica.
Cosquín Rock hoy forma parte del calendario de eventos de la cultura popular argentina. Y eso incluye a todos los géneros posibles. Eruca Sativa, power trío que demuele cimientos. A casi mil metros de distancia unas horas después, en el escenario Sur, Turf convoca el primer número gigante de personas. Catarata de hits, a una hora temprana, cuando todavía no cayó el sol liderados por un frontman como pocos. Joaquín Levinton tiene un magnetismo que potencia un escenario que espera el debut de Zoe Gotusso.
Wos, ya no es novedad. Episodio uno, su show. Logró en poco tiempo ser digerible y apto para todo público. Es de los pocos artistas que el núcleo familiar que concurrió al festival lo disfruta y convive como si fuera música y nombre de todas las épocas. Pero es un pibe que vive el vértigo y lo celebra a cada rato. Entre tumulto y tumulto, le confiesa a La Capital que disfruta el momento y a la vez no lo puede creer. Está feliz de compartir escenario con amigos y músicos que admira.
Skay Beilinson, una maravilla de rockero. Un cancionero que apenas necesitas dos canciones de Los Redondos para sostener un show estupendo, protegido con espíritu chamánico en el universo compositivo de rock and roll. Lo sigue Babasónicos, la vanguardia clásica. Dárgelos, encantador de minorías, dominante de masas. Ídolo místico, coctel de Gauchito Gil, y Jesucristo, comienza a interpelar. Convencido, sentencia: el mejor Cosquín de todos.
El escenario Córdoba tiene a Juanse en su formato solista seduciendo con gemas de los primeros Ratones Paranoicos como "Líder" y "Enlace". Mientras tanto, Julieta Venegas enamorada del tejido de sierras que rodea el predio, vincula su arte con el fervoroso público que celebra sus canciones en combinación de canción pop.
El trueque de gente que viene y va marca tendencias que se imponen. En una punta, Ciro y Los Persas. En la otra, Trueno. Cuando el ex cantante de Los Piojos hace "Pistolas", episodio dos de Wos que interviene rapeando como uno más de la banda.
Ciro: es un emblema del festival. Junto con Las Pelotas, que tienen asistencia perfecta y en esta edición tocan los dos días en un escenario exclusivo, y Babasónicos, son la trilogía específica, cuasi sinónimo del evento. Así, "Juira" lo expone como el fenomenal frontman que es. Exprime "Me matan limón", canción de Los Redonditos de Ricota, y genera un guiño y gratitud hacia Skay. Convulsiona "El farolito", que celebra el emblemático disco de Los Piojos "Tercer Arco".
Trueno: Se siente cómodo en un espacio donde la palabra es fundamental. Además, hay que ser un entretenedor. Toda la naturaleza del idioma lo tiene como protagonista en un escenario que necesita también de su entorno. Su padre, Pedro Peligro, apoyo fundamental. Y luminarias invitadas; Nicki Nicole, pareja y figura contemporánea del espectáculo argentino sube para compartir "Mami Chula". Coronan el momento con un beso propio de telenovela, sorteando el guión, abrazando la belleza. Y otra vez Wos. Acá es el turno de "Sangría", rememorando esas batallas de freestyle que los tenían como protagonistas.
En el mismo momento Guasones, de enorme convocatoria, enaltecía el formato rock con "Pobre tipo" o "Como un lobo". Pero Los Auténticos Decadentes con su habitual coyuntura festiva que mima con músicas, letras y figuras del cancionero popular argentino, regaban la contención provocada por la pandemia con un carácter que abrazó y bailó hasta superar las emociones encontradas.
Cucho ostentó compartir espacio con un invitado poco frecuente en estos dominios exacerbados. Lo presentó como campeón del 86. Como una persona que dio alegrías al pueblo argentino. “El ídolo de Maradona” y apareció el ex futbolista Ricardo Bochini, quien tomó el micrófono y dijo que Los Decadentes son la mejor banda del mundo.
“Me parece la mejorar manera de cerrar a esta hora un festival”, dijo Gastón "El Francés" Bernardou, alrededor de las dos de la madrugada, a punto de subirse al escenario principal de Cosquín Rock. "Somos los más viejos, y los peores, pero tocamos siempre. Nos pone para el final, para cerrar la fiesta. Y es la mejor hora para Los Decadentes".
Así cerró la primera jornada, que mañana promete más.