Vanesa Squillaci: "No puedo hacer una novela rosa de temas candentes"
La actriz estrena hoy en Nicasio "Pobre santa", unipersonal en el que aborda la discriminación con humor

Domingo 07 de Mayo de 2023

“Yo perdí toda mi adolescencia por mi sexualidad”. Así lo afirma la actriz Vanesa Squillaci. Y lo hace con la tranquilidad de no tener cuentas pendientes con la vida. Al contrario, transformó parte de su experiencia en humor, un género que decidió transitar desde las facetas de actriz y guionista. Ahora lo hace en su nuevo show, “Pobre santa”, en el que muestra cinco personajes: una chica trans y su amiga que no termina de reconocer su condición, una depresiva, una viuda que comparte las penurias de su fallecido marido con el sobrepeso y una lesbiana que se autopercibe varón y que se enamora de una chica travesti.

Squillaci, con 30 años de trabajo, aseguró que el objetivo es hablar “de la discriminación a todo nivel: físico, sexual y de estatus social, con un humor no apto para prejuiciosos”, avisó acerca de un lenguaje y un estilo que calificó como sarcástico, ácido y frontal y que en ocasiones desafía a la corrección política. “Si bien estamos en 2023, la discriminación sigue muy vigente”, añadió y aclaró: “Hacerlo con humor obviamente es mucho más fácil; la idea es dejar un mensaje, más allá de la risa que hace mucha falta”. El show de estreno de hoy ya tiene sus entradas agotadas, por lo cual la actriz ofrecerá una segunda función el domingo 14, a las 20.30, en Multiespacio Nicasio (San Lorenzo 1055). Con la Tarjeta de Beneficios de La Capital, los espectadores tendrán el 50 por ciento de descuento en las entradas.

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¿Cómo es el show?

Después de varios años de no hacer unipersonales porque me había dedicado más a hacer comedias, tenía ganas de volver a hacerlos, pero quería algo distinto. Por un lado tengo mi trabajo, que es animación, shows, imitaciones de las divas, que es una marca registrada mía; y por otro lado, cuando hago teatro, son personajes propios, escribo mis libros. Pero quería hacer algo diferente, por eso este espectáculo se caracteriza más que nada por el grado de acidez, de frontalidad para hablar de la discriminación a todo nivel: físico, de estatus social y más que nada sobre la discriminación sexual. Todo dicho con humor sarcástico porque creo que si no termina siendo más de lo mismo.

¿Cuándo notaste que hablar de estos temas comenzaba a ser algo habitual?

Lo noté más que nada en Netflix, en cómo incorporaron el tema de la homosexualidad pero como un tema común y no como algo central de la trama, sino como algo dado y aceptado. Lo que hago no es lo mismo, pero me gusta tocar el tema desde otro lugar. Si bien lo hago con humor, porque con humor obviamente es mucho más fácil decir las cosas, la idea es dejar un mensaje, más allá de la risa que hace mucha falta.

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Mencionás que estamos en 2023, que hablar de estos temas es algo cotidiano, pero decías que la discriminación sigue vigente. ¿Pensás que la apertura, la aceptación de estas cuestiones es una actitud más políticamente correcta que una aceptación real?

Me inclino más que nada por lo políticamente correcto. Creo que absolutamente pasa por ahí porque a veces veo posteos sobre Flor de la V o Lizy Tagliani y escriben comentarios horribles desde el anonimato. O sea que la gente que no necesita exponerse dice lo que realmente piensa y aparecen las burlas, la falta de respeto. Más allá de que estés de acuerdo o no con la elección sexual de cada persona, yo no quiero ser una abanderada pero sí comparto lo de vivir y dejar vivir. Si hago hincapié en el tema de la sexualidad obviamente es porque me toca de cerca y lo vivo personalmente. Pero también hago hincapié en el tema de lo físico. Hay un personaje que habla muy peyorativamente sobre una persona con sobrepeso y así lo dije en las redes con el eslogan que el show es no apto para prejuiciosos. Hoy hay que tener mucho cuidado con lo que se dice y por eso prevengo que voy a decir cosas como “esa gorda”, “ese maricón”. No se puede hacer algo tan edulcorado para no herir susceptibilidades porque la gente tiene que oír un lenguaje con el que se sienta identificada y que escucha cotidianamente. No puedo hacer una novela rosa de temas candentes en 2023. Hay muchos prejuicios encubiertos, pero eso abarca a nuestras generaciones porque los adolescentes tienen otro chip y comentan su sexualidad con la naturalidad que comentan que tomaron un helado y defienden las decisiones de sus amigos. A los que nos cuesta es más a nuestra generación y a las anteriores.

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¿Cómo fue tu experiencia? ¿Cómo lo viviste?

Pésimo. Yo transité el final de mi infancia y mi adolescencia en la década del 80. Para mí era normal vivirlo como lo viví: sos así, tenés que tratar de ocultarlo, que no se te note para ser socialmente aceptado; lo que hoy es el bullying, antes era que se reían de vos en la cara en el colegio. Creo que la humanidad perdió dos años con la pandemia y yo perdí toda mi adolescencia por mi sexualidad. Y como yo, miles. Que hoy los chicos puedan elegir su nombre, que muchas veces cuenten con el apoyo de los padres, creo que es una evolución de años luz. Por eso me quedo con lo bueno, con que yo todavía estoy en una etapa que puedo disfrutar de la vida, pero lo viví como era y nada más, no había chances para otra cosa. Y la verdad que nunca pensé que iba a vivir lo que estoy viviendo, esta libertad de poder manifestarme.

Y lo estás llevando a escena con esos personajes.

Y la gente lo espera, va con ganas porque sabe que se van a reír. Todos necesitamos reírnos porque la risa es curativa, pero con temas con un lenguaje simple, dinámico y divertido porque hoy se compite con Netflix y con las redes. El espectáculo es un unipersonal pero tiene cinco personajes en escena, cambios de vestuario y momentos interactivos porque si hacés un unipersonal, con un artista una hora y media paradito tiene que ser algo realmente... Entonces trato de ponerle todos los elementos para que sea lo más atractivo posible.

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Sos guionista de tus propios trabajos, actuás, hacés imitaciones de las divas. ¿Cuál de esos roles te representa mejor?

Tengo varias respuestas. En imitación hago a Moria, a Susana, pero me encanta hacer a Mirtha porque te da impunidad para decir cualquier cosa porque Mirtha es como inimputable (risas). De todas maneras antes tenía un monólogo muy claro, pero las cosas cambiaron y le doy protagonismo a la gente, los entrevisto, interactuamos como si fuera Mirtha en el programa. La gente compra ese personaje y le contesta a Mirtha, no a Vanesa Squillaci, y eso está muy bueno. Por otro lado disfruto mucho escribir, componer los personajes, escribir comedias.

Estas tres divas, Mirtha, Moria y Susana, ¿cómo conviven con las nuevas formas de divismo que surgen de las redes?

Creo que las divas, que es una palabra que va a quedar relegada a la época de oro, vienen de un tiempo donde casi todos veíamos el mismo canal, íbamos a los mismos cines y veíamos las mismas películas. Pudieron trascender el tiempo porque quedó en el imaginario de varias generaciones y hoy eso no va a pasar con las nuevas generaciones de divas, artistas, estrellas o como quieras llamarlo porque todo lo que hoy es novedad, mañana la gente se olvida porque es como una topadora de información y en ese contexto cuesta mucho imponerse. Vos podés pegar y tener no sé cuántas vistas y seguidores, pero mañana aparece otra persona y no te queda tiempo real para instalarte en la mente de nadie y que ese artista te acompañe toda tu vida. A Mirtha la conoce un chico de 10 años que quizás nunca la vio y la conocen las abuelas, los padres, pero no sé si va a pasar lo mismo con lo que está pasando hoy.

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¿Son irreemplazables?

Son irrepetibles porque llegaron en el momento justo. Hoy es muy difícil perdurar. Podés tener tu momento, una explosión de éxito pero no sé cuánto tiempo se puede sostener. Son irreemplazables porque no va a haber otras divas con esa vigencia y con esa proyección sobre varias generaciones. No hay tiempo para eso.

¿Eso te obliga a darle una vuelta de tuerca a tu trabajo?

Sí, y además no existen nuevas estrellas que sean tan populares. ¿A quién voy a imitar? ¿A Tini? Además mi público va de los 30 para arriba, así que llegado el caso haría mis personajes y mecharía las divas. De todas maneras creo que lo que la gente más reconoce en mí es el repentismo, la espontaneidad, y el personaje es una excusa. Hay gente que me dice que a Mirtha no la banca, pero yo la hago con humor. Yo voy mutando, soy intuitiva y después de 30 años puedo ver cuándo algo funciona y cuándo ya no. Yo hago lo que me gusta, pero tengo que negociar todo el tiempo con lo que el público quiere de mí.