Domingo 24 de Noviembre de 2019
Vandera tiene diez discos solistas, hace veinte años que toca y graba con Fito Páez, fue director musical de Alex Ubago, es productor musical y acaba de lanzar "Yes", con base en el pop y letras que tienen "una mirada positiva inclusive en la caída". Así lo contó en un mano a mano con Escenario, cortado mediante en el bar El Cairo, un par de horas antes de tocar junto a Coki y Páez, el día que Debernardi fue distinguido por el Concejo. "Mi manera de estar en el mundo es hacer canciones", dijo con la voz en alto, flameando, como su propia bandera.
"Yes" es un disco de diez canciones y un cover de cierre, nada menos que "Nothing Compares To You", de su ídolo Prince. El disco tiene tres invitados de lujo: Páez en "Sí"; Alex Ubago en "No mires hacia atrás" y Julián Baglietto, a quien le producirá su próximo disco, en "Vicky y Gaby". De impronta pop, las canciones atraviesan una idea de luchar contra la corriente, un estigma saludable en la carrera de Vandera. "Silban las balas a mi alrededor" canta en uno de sus temas. Y suena a verdad.
En constante movimiento, Vandera está en un año especial, ya que además de su disco solista "Yes", lanzará el viernes próximo "Yes Live", versión en vivo en la que suma dos outtakes, "Lento" y "Alternativo"; y acaba de reeditarse "Después de la guerra", el disco de Certamente Roma de 1989, en el que con un look pelilargo fue su voz líder en aquella potente escena del rock rosarino.
—"Yes" es un disco pop, con aire optimista desde el título, pero ¿qué fue lo primero que te inspiró al hacer este trabajo?
—Uno no sabe qué es lo que escribe hasta después que lo escribió. A esa conclusión llegamos después de algunas charlas con amigos autores y compositores, que estamos todos en la misma. Claramente en este disco había una pulsión de ir para adelante y de tener una mirada positiva inclusive en la caída, y por eso aparecen esas antinomias en las letras. Con el tiempo entendí que es una enseñanza de la vida que sólo tenés que leerla. Es lo mismo si estás en un lugar o en otro, todos los lugares pueden ser un lugar potente, un lugar creativo, un lugar amoroso. Es un círculo, uno va dando vueltas, a veces estás en la parte de arriba y a veces estás en la parte de abajo. Yo con la música entendí eso. El disco es un puñado de canciones que saca una foto de una coyuntura de la vida de uno.
—¿Por qué se llama "Yes"?
—Mirá, el último tema que hice, en el que canta Fito, es "Sí" y no había pensado en el título. El disco para mí se llamaba "Yes" porque era el nombre de una carpeta de mi computadora en donde guardaba los demos. Siempre pensaba que el nombre lo iba a cambiar y nunca lo cambié. Y cuando hice la última canción y se llamaba "Sí" me cerró todo, pero tuvo que pasar mucho tiempo para que ocurriera eso. Tengo la certeza de que yo hago canciones para seguir conociéndome y tratando de saber quién soy.
—Y en esto de saber quién sos, ahora salió por Spotify el disco "Después de la guerra", de Certamente Roma, justo a 30 años de su edición. ¿Qué te genera esa mirada en retrospectiva?
—Yo no tengo una mirada romántica ni nostálgica sobre las cosas. Mi naturaleza siempre fue crear música nueva. La edición de ese disco me lo habían propuesto otros años y yo no quería, pero después entendí que había otra gente que quería conectarse con eso. Yo no sabía cantar, ni pararme en un escenario, ni colocar la voz, fue todo muy instintivo. Fui el último en entrar a una banda ya armada y a los pocos meses fuimos a un estudio de grabación. El sello era Wea, que antes era Warner, grabamos en Del Cielito Records y Fabián Gallardo fue el productor, a quien le tengo que agradecer muchísimo, porque si yo canté algo ahí es porque estaba Fabián. Fue él quien me llevó, entendió mis miedos y trató de que me apoye en las cosas en las que me sentía más seguro. Fabián fue el productor que me dijo "hay que cantar hasta que estemos contentos con lo que hicimos porque esto que vos grabás es lo que va a quedar. Al tiempo alguien lo va a escuchar y es lo que hicimos acá". Y para mí eso fue clave, cada vez que grabo un disco recuerdo esas palabras. Sin ser un maestro me terminó enseñando algo que usé a lo largo de mi vida musical.
—¿Cómo se construye una carrera musical cuando son pocos los artistas que llenan teatros?
—Este es el disco solista número 10. Yo siento que decidí hacer mi música, que no negocié otras cosas y que para mí la música es una pulsión de vida muy fuerte y nunca nada me detuvo. Ni tocar ante 15 personas ni tampoco me la creí porque había 300. Siempre supe que mi vida fue hacer música y atravesar mi tiempo de esta manera. Con este disco sentí que se acercó mucha más gente a escuchar lo que hago y obviamente que lo celebro.
—¿Trabajar dos décadas junto a Fito Páez y ser director musical de Alex Ubago cómo se traduce en tu crecimiento artístico como solista?
—Estar al lado de Fito es impagable, es una escuela, yo creo que muchas veces uno puede estar en lugares donde poder aprender, pero hay que tener la disponibilidad para aprender algo. A Fito hay que verlo cómo defiende su música, qué es lo que siente, tenés que mirarlo solamente. En la música todo es importante y es un proceso muy amoroso porque estás creando de la nada y vas construyendo algo que, en su caso, tiene impacto en la gente y en la vida de muchas personas. Yo no tengo esa mirada sobre lo que hago pero sí para mí es muy importante lo que hago, porque es mi catarsis en el mundo, mi música es mi arma contra la hostilidad del mundo. La música te hace conexiones de amor, es un espacio tan poderoso, a mí me llevó mucho tiempo entender eso, pero mi manera de estar en el mundo es hacer canciones, eso no lo puedo retirar, si saco eso de mi vida me convierto en otra persona que no soy yo. Eso me mantiene vivo.