Domingo 19 de Diciembre de 2010
Sentada en un gran sofá del hotel Savoy con los integrantes de la producción del filme “Belgrano” tiene un aspecto de aniñada fragilidad. Nada más lejos de sus personajes. El último, como María Josefa Ezcurra, amante del creador de la bandera; y el de La Tana, en la exitosa comedia cinematográfica “Un novio para mi mujer”, dicen lo contrario. Valeria Bertuccelli estuvo en Rosario para la presentación en el Monumento del telefilme sobre el prócer y habló de su relación con el cine y la TV, de sus recuerdos de nicoleña, y de su familia, que comparte con el cantante Vicentico.
—¿Qué te deja abordar como actriz temas históricos?
—De la película me impresionó cómo los diálogos eran tan actuales. Al punto que si los trasladamos a la actualidad, nos damos cuenta que se sigue hablando de lo mismo. Y, en un punto, la ingenuidad de Belgrano. Al escuchar los diálogos de Belgrano con San Martín una se pregunta si no había nada detrás de eso. Y es así, no había nada, era eso nomás, las ansias por la liberación de América latina. Con el tiempo parece que lo único que cambió fue el discurso y la manera de hablar, pero los temas son los mismos.
—¿Quiere decir que muchas cosas no cambiaron?
—Es verdad y eso causa mucha tristeza.
—¿Qué relación tuviste o tenés con hechos históricos como los de “Belgrano”?
—Me remite a la idea que teníamos de chicos de los próceres y después me gustó mucho eso de revisar los recorridos que hicieron. Yo soy de San Nicolás, una ciudad que está sobre el río. Parece una pavada, pero me iba enterando de los lugares por los que habían pasado y de chica me había imaginado muchas veces todo eso, la barranca del río, la creación de la bandera... Después una hace su vida y se olvida de esas cosas. Fue como retomar todo eso, un universo que estaba en el registro de la imaginación y ahora vuelve, de grande. Me gustó hacerlo.
—¿Por dónde pasan tus planes para el futuro?
—En mitad de enero vamos a empezar a filmar una película que va a dirigir Marcos Carnevale, que se llama “Viudas”, con Graciela Borges. Y más adelante hay otra película y un par de proyectos, pero vamos paso a paso. Esto es lo seguro por ahora.
—¿Te interesa más la actuación cinematográfica que la de televisión?
—En el cine es donde más cómoda me siento. Sí, sin dudas. Te diría, no, te puedo asegurar que es lo que más me gusta, lo que más disfruto. Por todo, por el modo de trabajar, por los tiempos, por viajar, por hacer casita en cualquier lado y quedarnos todos ahí viviendo ese tiempo. Hay algo de esa vida nómade del cine que a mí me encanta. Y por el contrario, hay algo de esa vida de ir todos lo días a grabar a un estudio que lo detesto. Después a la hora de trabajar es el mismo compromiso. Una intenta estar creativa siempre en todos los casos. Y actuar disfruto siempre en el caso en el que sea, pero es verdad que en el cine siento que va más con mis tiempos y los de mi familia.
—¿El cine te permite conjugar tus tiempos de actriz con los de Vicentico y los chicos?
—Sí, porque me permite trabajar tres meses, parar, me permite retornar a mi casa por más tiempo que la televisión. Cuando entrás en la lógica de la tele, con seguridad te come el año haciendo eso.
—Tengo una imagen de ustedes en un show de Cadillacs en el CEC con un colectivo lleno de chicos...
—Tal cual, me encanta. Con el cine tratamos de organizarnos. Ahora también los traje a ellos. Pero tratamos de ir viendo y de ir acompañándonos: “Bueno ahora trabajás vos, ahora trabajo yo”. Solamente así podemos estar juntos porque tenemos vidas así como muy de viajes. Y si te organizás un poco nos perdemos. Y también por eso es que me gusta más el cine.
—Entre tus personajes más reconocibles está el de La Tana de la película “Un novio para mi mujer” con Adrián Suar. ¿Te propusieron retomarlo?
—Ni bien se estrenó la película me lo propusieron. Fue cuando quisieron hacer una segunda parte. A mí no me gustó nada porque me da miedo repetir sólo porque fue un éxito. Eso me aterra, porque significaba: “Repitamos este libro únicamente porque fue bueno. No era lo que más me entusiasmaba en su momento. Después pasó y hubo otras propuestas de trabajo que ya no teníaSentada en un gran sofá del hotel Savoy con los integrantes de la producción del filme “Belgrano” tiene un aspecto de aniñada fragilidad. Nada más lejos de sus personajes. El último, como María Josefa Ezcurra, amante del creador de la bandera; y el de La Tana, en la exitosa comedia cinematográfica “Un novio para mi mujer”, dicen lo contrario. Valeria Bertuccelli estuvo en Rosario para la presentación en el Monumento del telefilme sobre el prócer y habló de su relación con el cine y la TV, de sus recuerdos de nicoleña, y de su familia, que comparte con el cantante Vicentico.
—¿Qué te deja abordar como actriz temas históricos?
—De la película me impresionó cómo los diálogos eran tan actuales. Al punto que si los trasladamos a la actualidad, nos damos cuenta que se sigue hablando de lo mismo. Y, en un punto, la ingenuidad de Belgrano. Al escuchar los diálogos de Belgrano con San Martín una se pregunta si no había nada detrás de eso. Y es así, no había nada, era eso nomás, las ansias por la liberación de América latina. Con el tiempo parece que lo único que cambió fue el discurso y la manera de hablar, pero los temas son los mismos.
—¿Quiere decir que muchas cosas no cambiaron?
—Es verdad y eso causa mucha tristeza.
—¿Qué relación tuviste o tenés con hechos históricos como los de “Belgrano”?
—Me remite a la idea que teníamos de chicos de los próceres y después me gustó mucho eso de revisar los recorridos que hicieron. Yo soy de San Nicolás, una ciudad que está sobre el río. Parece una pavada, pero me iba enterando de los lugares por los que habían pasado y de chica me había imaginado muchas veces todo eso, la barranca del río, la creación de la bandera... Después una hace su vida y se olvida de esas cosas. Fue como retomar todo eso, un universo que estaba en el registro de la imaginación y ahora vuelve, de grande. Me gustó hacerlo.
—¿Por dónde pasan tus planes para el futuro?
—En mitad de enero vamos a empezar a filmar una película que va a dirigir Marcos Carnevale, que se llama “Viudas”, con Graciela Borges. Y más adelante hay otra película y un par de proyectos, pero vamos paso a paso. Esto es lo seguro por ahora.
—¿Te interesa más la actuación cinematográfica que la de televisión?
—En el cine es donde más cómoda me siento. Sí, sin dudas. Te diría, no, te puedo asegurar que es lo que más me gusta, lo que más disfruto. Por todo, por el modo de trabajar, por los tiempos, por viajar, por hacer casita en cualquier lado y quedarnos todos ahí viviendo ese tiempo. Hay algo de esa vida nómade del cine que a mí me encanta. Y por el contrario, hay algo de esa vida de ir todos lo días a grabar a un estudio que lo detesto. Después a la hora de trabajar es el mismo compromiso. Una intenta estar creativa siempre en todos los casos. Y actuar disfruto siempre en el caso en el que sea, pero es verdad que en el cine siento que va más con mis tiempos y los de mi familia.
—¿El cine te permite conjugar tus tiempos de actriz con los de Vicentico y los chicos?
—Sí, porque me permite trabajar tres meses, parar, me permite retornar a mi casa por más tiempo que la televisión. Cuando entrás en la lógica de la tele, con seguridad te come el año haciendo eso.
—Tengo una imagen de ustedes en un show de Cadillacs en el CEC con un colectivo lleno de chicos...
—Tal cual, me encanta. Con el cine tratamos de organizarnos. Ahora también los traje a ellos. Pero tratamos de ir viendo y de ir acompañándonos: “Bueno ahora trabajás vos, ahora trabajo yo”. Solamente así podemos estar juntos porque tenemos vidas así como muy de viajes. Y si te organizás un poco nos perdemos. Y también por eso es que me gusta más el cine.
—Entre tus personajes más reconocibles está el de La Tana de la película “Un novio para mi mujer” con Adrián Suar. ¿Te propusieron retomarlo?
—Ni bien se estrenó la película me lo propusieron. Fue cuando quisieron hacer una segunda parte. A mí no me gustó nada porque me da miedo repetir sólo porque fue un éxito. Eso me aterra, porque significaba: “Repitamos este libro únicamente porque fue bueno. No era lo que más me entusiasmaba en su momento. Después pasó y hubo otras propuestas de trabajo que ya no tenían nada que ver con La Tana.