Martes 28 de Noviembre de 2023
La youtuber rosarina Angie Velasco se propuso un desafío particular para un video: limpiar baños públicos de la ciudad. La joven de 25 años, que suma casi cinco millones y medio de suscriptores en su canal, traccionó popularidad a fuerza de carisma y contenido original y divertido.
En esta oportunidad, la premisa parece extraña, pero funciona. “Por las siguientes diez horas voy a estar recorriendo baños públicos en mi ciudad que estén en mal estado y me voy a poner a limpiarlos. Alguien lo tiene que hacer, y esa persona soy yo”, afirma en la apertura del video que en tres días sumó cientos de miles de visualizaciones y se posicionó entre las principales tendencias de la plataforma.
El motivo para producir este contenido es simple: “¿Por qué? Porque los evito constantemente”, confiesa. La youtuber cuenta entonces que al asumir que van a estar sucios, no los utiliza. Además, asegura que se trata de un reto de superación personal: “Muchas cosas me dan asco, pero esto está en la cúspide de la pirámide”.
“Perdón a la gente con estómago sensible”, anticipa Angie, para evitar que la audiencia pase un mal momento. Sin más aclaraciones, se embarca en la aventura de limpieza, con guantes y barbijo, y mochila con productos de limpieza al hombro. Inicia por el baño de un supermercado, donde se encarga de dejar como nuevo uno de los cubículos mientras el personal de limpieza del lugar se ocupa de otro. Los comentarios, gestos y dificultades de la joven para afrontar lo que se planteó hacen del video de doce minutos un material de lo más entretenido.
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Después, pasa al baño de uno de los shoppings rosarinos, que recibe el premio al mejor estado de todos los visitados. A este le sigue el de una estación de servicio en la salida de la ciudad, donde la situación ya no es tan favorable: Velasco afronta la dura tarea de limpiar un baño con cubículo único y luz automática, mientras afuera se forma fila de personas en viaje.
Para el final, deja el mayor reto: el baño público que se ubica en Italia y el río. Allí, Angie asegura que el mal olor se siente desde afuera y muestra cómo todas las mujeres que se acercan a usarlo deciden no hacerlo por el nivel de suciedad que presenta. En este caso, le toca limpiar hasta el piso e improvisa herramientas para dejar el espacio al menos habilitado para su función.