Jueves 01 de Octubre de 2009
Cuando todo va mal, probablemente termine peor. A esa ley apela "Lluvia de hamburguesas", la película de animación 3D que se estrena hoy en los cines de Rosario. Claro que todo sucede luego de un momento de bonanza en el que precipitaciones de hamburguesas, fideos, patas de pollo y gelatina cubren un pueblo en decadencia, como resultado del ingenio de un pequeño héroe local.
La película se suma así a una cartelera que con frecuencia y en distintos géneros incursiona en ese tipo de tratamiento de la imagen en tres dimensiones. Y suma una propuesta de perfil singular a la lista de filmes que tienen como destinatarios a los niños y que a lo largo del año constituyeron un segmento de lo más taquillero. De hecho "Lluvia de hamburguesas" encabezó la taquilla en Estados Unidos durante dos semanas.
En este caso se trata de un filme de Sony inspirado en un exitoso libro infantil
publicado en Estados Unidos en 1978, escrito por Judi Barrett e ilustrado por Ron Barrett, que
vendió más de un millón de ejemplares. Con su absurdo sentido del humor y su premisa fantástica se
convirtió rápidamente en un éxito.
Los directores Phil Lord y Chris Miller consideraron que el libro era
una verdadera fuente de inspiración, una obra literaria que ellos mismos leyeron durante su
infancia. “Es un libro muy gracioso”, dijo Miller, pero explicó: “La película
toma la estructura general del libro como punto de partida y de ahí enfila por otros
senderos”.
Lord y Miller dijeron que una de las inspiraciones que funcionaron como
disparador para encarar la historia fue el mismo nombre del pueblo donde se desarrolla la trama,
Chewandswallow (masticar y tragar).
“Nos dijimos que esta historia podría ser transformada en una
película de acción”, agregó Lord. “Todas las situaciones de la película serían muy, muy
graciosas y absurdas, pero para los personajes serían cosa seria”, explicó.
El protagonista de la historia es Flint Lockwood, un tímido inventor
responsable de algunos de los artilugios más extraños jamás concebidos como unos zapatos con spray,
tónicos capilares o una máquina traductora de los pensamientos de los chimpancés.
Todos resultaron estrepitosos fracasos hasta que diseña una máquina para
convertir el agua en comida. El invento es un éxito y Flint traba amistad con Sam Sparks, la
conductora del noticiero del tiempo que un canal envió para cubrir el fenómeno.
El conflicto llega cuando la gente comienza a pedir en exceso. La
codicia hace que la máquina se descomponga y desate tornados de fideos y albóndigas. El pueblo está
a punto de quedar sepultado bajo montañas de alimentos así que Flint y Sam deben apagar la máquina
y poner todo en orden.