Viernes 06 de Marzo de 2020
En un vestuario deportivo se puede urdir un plan para ganar o que una pequeña discusión genere un caos que ya se pierda por goleada antes de salir al campo de juego. Eso sí, tanto en la victoria como en la derrota, lo que se genere en ese espacio jamás será indiferente.
Quizá por eso nació “Proyecto Vestuarios”, la puesta que sube mañana, a las 21, en sala Nicasio Oroño (San Lorenzo 1055) y que desde la próxima semana subirá a escena los viernes y sábado de marzo y abril, en una coproducción con La Cigarra-Cooperativa de Trabajo Limitada del diario El Ciudadano.
La obra del dramaturgo Javier Daulte se estrenó diez años atrás en la cartelera porteña, pero hoy un colectivo de artistas rosarinos decidieron llevarla adelante con otra impronta, bajo la dirección de Romina Tamburello y la asistencia de Simonel Piancatelli. Serán dos puestas de una hora y media aproximadamente, tituladas “Vestuario de mujeres” y “Vestuario de hombres”.
El público podrá verlas juntas en la misma noche, intervalo mediante, o bien en dos días, en una propuesta tan atípica como atractiva. No sólo por la modalidad de las funciones, sino por la temática que tocan, el elencazo de actores y actrices locales -que es una suerte de dream team de la ciudad-, y porque es la primera producción teatral de la cooperativa La Cigarra.
El lacrosse es un deporte poco conocido en Argentina, pero las internas en los vestuarios, antes y después de los partidos, tienen temáticas comunes y despiadadas, sea el deporte que sea.
La trama gira en la previa de una final mundial en Hungría, en donde el amateurismo, casi como una evocación nacional, estalla en un vestuario donde no sólo se desnudan los cuerpos sino también las miserias, rencores y contradicciones frente a lo diferente, a lo que no se quiere ver o confesar. Y donde perder o ganar es mucho más que llevarse una copa.
“Yo había visto las obras, las volví a leer y me di cuenta que Daulte escribe para el futuro. Porque la obra se estrena en Buenos Aires hace diez años y hoy en día tiene una vigencia increíble en relación a la violencia y los temas de género”, dijo Romina Tamburello, con inocultable entusiasmo, quien atendió a Escenario en un alto de los intensos ensayos.
“Empezamos a hablar con el autor y elegimos adaptarla, porque en los últimos tres años pasaron muchas cosas a nivel feminismo, e incluso tecnológico, que quisimos incluir. Así que junto a Simonel Piancatelli empezamos a elegir los actores y las actrices de ambas obras y hoy somos un grupo de 22 personas que venimos laburando hace un año en este proyecto”, apuntó.
“Somos todos artistas rosarinos, algunos los conocía mucho y otros no, y se armó una revolución. Porque que más de 20 personas se lleven tan bien y que se acompañen desde un lugar de empatía total, es algo que antes no había pasado nunca”, agregó la directora.
Lala Brillos, Sofía Dibidino, Leila Esquivel, María Celia Ferrero, Belén López Medina, Macu Mascía, María Belén Ocampo y Lorena Rey integran el elenco de “Vestuario de mujeres”; mientras que el elenco de “Vestuario de hombres” son Germán Basta, Juan Biselli Raúl Calandra, Emiliano Dasso, Micael Genre Bert, Juan Nemirovsky, Mumo Oviedo, Mani Raimondi y Juan Pablo Yévoli.
“Esta obra habla de la violencia, de la argentinidad, de la intimidad de los cuerpos, de quedarse en bolas y habitar la desnudez en una ciudad en la que nos conocemos mucho entre muchos en este pequeño ambiente teatral y que pretendemos que se amplíe a un público más general”, dijo Tamburello.
Habitar la desnudez no fue un tema sencillo en la puesta: “Los actores se abrieron mucho a la escucha y nosotras construimos desde ese lugar, o sea, hay que habitar la desnudez. En la obra hay desnudos completos que están desprovistos de toda erotizacion y de toda pose, en hombres y mujeres, porque la escenografia tiene duchas y la gente se baña en serio. Todo lo que sucede en la obra es un hiperrealismo con el que no había laburado nunca, al menos en teatro, sí en cine -aclaró-, pero acá es todo tan en serio que desde la producción y la dirección hay que hacer un trabajo de contención muy grande”.
“Es una decisión política contar esta historia en este momento. Estamos todos muy atravesados con lo que sucedió con los rugbiers en Gessel. Y esta obra plantea hasta dónde el deporte es salud y camaradería y también hasta dónde es discriminación, bullyng y rechazo a lo diferente”, dijo Tamburello, quien apuntó que con “la sutileza desnudan una realidad en el espectador” .
Habrá que ver qué imagen devuelve el espejo de estos vestuarios. El reflejo quedará picando.