Una comedia y un drama sobre los vínculos tóxicos y el amor familiar
La directora rosarina Mariana Valci contó cómo son "Irritante" y "La hiedra". Las obras se estrenan hoy y mañana respectivamente en el Teatro de la Manzana

Viernes 10 de Marzo de 2023

La directora y dramaturga rosarina Mariana Valci estrena este viernes la primera de dos obras que tienen como eje el amor y el poder. Esos dos temas son desarrollados en la comedia “Irritante”, que se presenta hoy, a las 21, y “La hiedra”, que subirá a escena mañana, a las 21, ambas en el teatro Teatro de la Manzana (San Juan 1950). “Me gusta mucho crear desde el mismo universo temático”, contó Valci a Espectáculos, que al frente del grupo Teatro Almibarado mostró propuestas como “Call Center”, “Trauma”, “Cría cuervos”, “Pútrida” y “La parte rencorosa”, entre otras. Ese “universo temático” sobre los vínculos afectivos tienen como eje, en el primer caso, las relaciones tóxicas, hoy exacerbadas por las redes, y, en el segundo, plantea el interrogante de si en una familia “vale más el amor o el poder”.

¿“Irritante” y “La hiedra” están unidas de alguna forma?

Son independientes entre sí. A mi me gusta mucho crear desde el mismo universo temático. En “Irritante” tomé la toxicidad del amor y elegí hacer dos géneros distintos: una comedia, que es “Irritante”, y un drama. Son completamente distintas pero partieron del mismo momento. En “Irritante” tomé lo vincular desde las relaciones afectivas de pareja y cómo esos vínculos se pueden volver tóxicos. Y todo con humor, es una comedia, pero la idea es hablar de la toxicidad en las parejas, y puede ser monogamia, pareja abierta o touch and go. Es hablar de las ganas de arruinarle la vida al otro o la otra (risas). “La hiedra” parte desde el mismo eje del amor, pero de los lazos familiares, y cómo cuando se encuentra el amor, qué es lo que más persevera, si el crecimiento a nivel poder y cómo uno o una puede hacer lo que sea con tal de seguir escalando sin importar cuánto amor existe verdaderamente, sin importar que para crecer tengas que pisar a quien tenés al lado. La idea es cuánto vale el amor si se interpone en el camino hacia el progreso de alguien, si el amor queda de lado o persevera. Es como la hiedra venenosa que al principio parece linda pero termina comiéndose el muro.

¿Por qué elegiste específicamente el tema de las relaciones tóxicas?

Es un tema muy actual, que está muy en boga. La obra se inicia en un boliche y esas situaciones se pueden encontrar en cualquier espacio similar. La idea fue que sea algo bien de esta época.

“La hiedra” es un drama con una pulseada entre los afectos y el poder.

¿Qué características de esta época generan esos vínculos tóxicos? ¿O siempre existieron y hoy se manifiestan más claramente?

Justamente, es algo que siempre estuvo, pero ahora con las redes sociales, las aplicaciones, Tinder, Grindr o lo que sea, todo tiene un nombre, una etiqueta para cada situación. Tratamos eso en esta obra: cómo existe esa etiqueta y cómo correrla un poquito. Jugamos con el estereotipo de una relación abierta y qué pasa si de pronto se corre de ese eje o qué pasa cuando la toxicidad la produce un hombre o una mujer. Las aplicaciones y las redes están metidas también en la obra y nos llevan a nombrar lo que quizás antes sucedía y no tenía nombre o no se nombraba.

El stalker es una figura que se hizo popular con las redes.

De hecho una de las parejas comienza con una stalker, tanto de redes sociales como de lugares adonde van; después terminan en una relación de pareja y la pregunta es qué pasa cuando la cosa se te vuelve en contra o cuando se intercambian los roles entre stalker y stalkeado. En realidad nos estamos riendo de algo que es muy crudo y me encanta ese choque de tomar con humor ciertas situaciones que quizás no lo son.

¿Cómo inciden esas situaciones en el discurso sobre la tolerancia?

_Eso también lo trabajamos: la libertad de ser, de ejercer cuestiones que tomamos como cotidianas y quizás socialmente no se ven y que tal vez se critican. Es la idea de que cada uno o una puede vivir como quiere sin juzgar a quien tiene enfrente. Eso en cuanto a la autopercepción. Después por más que estés en una relación abierta, cerrada o un touch and go, hay ciertos contratos que establecés con las personas. ¿Qué pasa con esos contratos? ¿Se rompen o no? No es una cuestión de fidelidad o no, sino de respetar a quien tenés al lado con la elección que crearon juntos.

La directora y dramaturga Mariana Valci.

¿La sociedad es tan moderna y evolucionada como se declara o subyace una reserva de conservadurismo?

Considero que estamos en una transición y en un modo de prueba. Hay quienes eligen parejas abiertas y quienes la monogamia, y ambas cosas están bien. Hay quienes eligen no tener pareja o estar todo el tiempo con alguien distinto. Justamente la idea de la obra es que todo el tiempo se remarca la crítica sobre la otra persona y la otra persona elige lo que elige y por algo lo hace. También está presente la falta de comunicación, tanto en una pareja como entre las personas, y cómo lleva a malinterpretar las cosas o mentir o que se vuelva todo un poco turbio cuando puede ser todo más sencillo, y todo esto tomado con humor. La idea es hacer desde el humor una crítica a los juicios a los otros, la falta de sinceridad o no poder sostener el contrato que se plantea como algo pautado entre dos personas o más.

¿En “La hiedra” también están en juego cuestiones similares? ¿En este caso se suma el poder, que muchas veces también estructura las relaciones tóxicas de pareja?

Sí, pero “La hiedra” trata más los vínculos familiares, madre e hija, hermanos, un matrimonio. Sucede todo en una empresa en la que las cuestiones laborales por crecer y lo económico, desde el poder y el control rompen con cualquier otro vínculo que podría existir. Todo lo que puede llegar a ser sano se rompe en función de la idea de quedarse con todo. Es un juego de poder. Son una hermana y un hermano, además de otras personas que trabajan ahí. Uno de los hermanos se enamora de una mujer humilde con una hija que no lo es tanto. Con el ingreso de gente nueva a la empresa se muestra cómo cada uno intenta cuidar lo suyo boicoteando a quien tiene enfrente, se presenta el interrogante de qué vale más, si el amor o el poder. Toda la obra es intentar ver quién se queda con todo.

En tu trabajo suele estar presentes los temas de las familias, las relaciones.

Me encanta. Siempre parto de lo vincular y después cómo va creciendo tiene que ver con el bagaje que tenga en el momento que estoy escribiendo. Esto lo escribí en marzo del año pasado; esta escritura tiene reescritura y demás, pero me gusta partir de un eje bien profundo, como el amor, y a partir de ahí ver hacia dónde se dispara y tratar de que no se parezca una producción a otra, pero que a la vez tengan puntos en común.

¿El amor, la familia, las relaciones, generan preguntas sin respuestas y son conflictos sin resolución?

Y también la muerte. Es lo que no tiene respuestas. Es así desde siempre. Se puede jugar desde distintas maneras. Y en cuanto a la resolución, también me gusta marcar que el final feliz de la película de Hollywood no sé qué tan posible es porque en la vida no siempre existen los finales felices, cerraditos y con moño. Puede terminar bien, pero con lazos por atar, con cabos sueltos. Hay muchos matices. Esa también es la idea: no cerrarnos en una estructura de principio, nudo y desenlace y cerró todo. La idea es que quien vea la obra se quede pensando.