Martes 21 de Noviembre de 2023
La película “Adentro mío estoy bailando”, ópera prima de Leandro Koch y Paloma Schachmann se proyecta este jueves en el cine El Cairo (Sarmiento 1120). El film fue estrenado en el Festival de Berlín donde se alzó con el premio a Mejor Opera Prima, y fue distinguida como la Mejor Película de la Competencia Argentina del 38º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, y tiene como eje el relato de los directores a partir de elementos del documental pero también de la comedia romántica y la road movie. Las funciones serán este jueves, viernes, sábado y domingo. Según se adelanta, el trabajo “propone rescatar la memoria de la cultura ídish en vías de desaparición a través de las historias” que guarda la música klezmer.
La trama gira en torno a un frustrado camarógrafo de fiestas judías que siente rechazo hacia la religión de su familia, se enamora de una clarinetista de música klezmer y finge el rodaje de un documental sobre este estilo de música idish para pasar tiempo con ella. Terminará emprendiendo un viaje por la ex Europa del Este en busca de las melodías klezmer perdidas que mantienen vivas los gitanos que vivían con los judíos antes de la guerra.
La película fue rodada en ciudades, pueblos, caminos y poblados rurales de Ucrania, Rumania y Moravia. “Adentro mío estoy bailando” es, en palabras de sus directores, “un documental urgente que deja constancia audiovisual de esta cultura idish, un judaísmo sin tierra, en vías de desaparición, a través del único elemento que aún permanece de ella: su música”.
“Los dos directores de la película somos nietos de inmigrantes judíos. Crecimos escuchando historias de nuestros abuelos que hablaban de un judaísmo que no se parecía en nada al que nosotros conocíamos. Al principio, nos parecía que esas historias no eran más que una romantización del pasado. Pero cuando empezamos a investigar sobre la música klezmer para este documental, descubrimos que había algo más”, indicaron los cineastas.
Leandro Koch y Paloma Schachman añadieron sus impresiones sobre las grabaciones: “Durante el rodaje, los paisajes y pueblos ucranianos eran tranquilos y austeros. La guerra que estalló en Ucrania dos meses después de nuestro regreso nos dio la certeza de que todo lo que habíamos conseguido filmar también dejaría de existir. Sin saberlo, durante esa parte del rodaje estuvimos ante una Ucrania que estaba a punto de desaparecer y transformarse drásticamente".
“Desde el primer momento supimos que teníamos que filmar en Ucrania, porque históricamente es un territorio que estuvo habitado por judíos, donde desarrollaron su cultura y sus tradiciones durante años. En Ucrania tuvieron lugar dos de los mayores movimientos de la historia judía: la Ilustración y el jasidismo, movimientos que se reflejaron en su música. Allí, como en todo el territorio conocido como Yiddishland, hubo un judaísmo que se mezcló con su entorno y coexistió pacíficamente con las culturas que lo rodeaban, influyendo mutuamente en sus tradiciones”, indicaron los directores.