Un concierto especial para la despedida del oboísta Luis Giavón
La Orquesta Sinfónica Provincial toca este miércoles en El Círculo con entrada libre y gratuita, bajo la dirección de David del Pino Klinge

Martes 12 de Abril de 2022

La Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario, dirigida por David del Pino Klinge, realizará un concierto especial este miércoles, a las 21, para despedir al docente, baterista y oboísta Luis Giavón. La función se realizará en el teatro El Círculo, Laprida 1223, con entrada libre y gratuita (las localidades, máximo dos por persona, se retiran de 10:00 a 12:30 y de 16:00 a 20:00 en la boletería del teatro).

Luis Giavón se retira de la Orquesta Sinfónica Provincial, que integra desde 1984.

  En la primera parte del programa, con obras H„ndel y Cimarosa, se presentará como solista el oboísta Luis Giavón, quien se está despidiendo de la orquesta después de casi 40 años de actividad musical ininterrumpida. Giavón interpretará el Concierto en do menor, para oboe y orquesta, de Cimarosa.

  Integrante de la orquesta desde 1984, Giavón es docente en la Escuela de Música de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el Instituto Pro Música y la Escuela Municipal de Música de Rosario. Como baterista y oboísta integró y grabó para: Acalanto, Pro-Música de Rosario, Cantata Rosario, Coro Pablo Casals, Adrián Abonizio, Ethel Koffman, Coral Fisherton, Tango y Cía, Rumble Fish, Veró nica Muñoz, Jorge Fandermole, Eppur Si Muove y La Sociedad de los 5 Vientos.

  Este concierto especial incluirá una de las obras más célebres del repertorio universal: la Sinfonía Nr. 6, “Patética”, de Piotr Ilich Tchaikowsky. Bajo la dirección de David del Pino Klinge, esta creación es un verdadero “poema sinfónico”. Cada de sus cuatro movimientos tiene un poder descriptivo alrededor de la temática más usada por los románticos: la vida del ser humano y su final.

David del Pino Klinge, el director de la orquesta.

  En el caso de la “Patética” no hay respiro en su dolorosa narrativa. El inicio nos presenta al protagonista en su lecho de muerte, luego viene un extenso recuerdo de todas las vivencias y experiencias de una vida, el sufrimiento, y el enfrentamiento contra “el destino”, presentado casi siempre en el siglo XIX como enemigo del ser humano: barrera insalvable para proyectos e ilusiones.

El segundo movimiento es una irónica descripción de felicidad y riqueza, en contraste con la angustia de la pobreza. Pocas veces una obra plasmó de un modo tan realista la agonía y la muerte.