Lunes 31 de Diciembre de 2007
Will Smith salvó al planeta en varias oportunidades. Sin embargo, el héroe de películas como “Día de la independencia” y “Hombres de negro” se enfrenta a una situación completamente diferente en su trabajo más reciente, en el que encarna al último superviviente de la humanidad.
En “Soy leyenda”, que será estrenada mañana en los cines locales, un solitario y delgado Smith se enfrenta a la dura realidad de ser el último habitante sano del planeta, después de que un virus que supuestamente acabaría con el cáncer aniquila la población mundial. Su personaje es un ex militar y científico que habita en la desolada ciudad de Nueva York junto a su fiel perro e intenta sobrevivir cazando venados en Times Square y plantando verduras en Central Park. Al mismo tiempo, su mayor motivación es hallar una cura contra el virus, mientras evita ser víctima de un grupo de criaturas nocturnas, ex humanos, que se alimentan de sangre y saben su paradero.
Smith y los productores del filme de ciencia ficción lograron lo que otras celebridades, como Arnold Schwarzenegger y el cineasta Ridley Scott, no pudieron conseguir: los 150 millones de dólares necesarios para rodar el clásico. “Soy leyenda” es la tercera versión cinematográfica de la novela del mismo título, escrita en 1954 por Richard Matheson. Vincent Price protagonizó la primera, “The Last Man on Earth”, en 1964, y Charlton Heston, la segunda, “The Omega Man”, en 1971.
Los estudios Warner Bros. estaban interesados en volver a recrear la historia y cuando Smith se enteró, le pareció una buena oportunidad para explorar un personaje más oscuro, más crudo y comprometido que algunos de sus trabajos anteriores, en el mismo género. Según el actor, tanto él como el productor y guionista Akiva Goldsman, quien escribió “Yo, robot”, otro filme de ciencia ficción protagonizado por Smith, buscaron durante varios años un proyecto que diera cierto tono dramático a una película de acción.
“El relato nace con un personaje y crece a partir de sus traumas y sus experiencias”, explicó el actor. “La historia detrás del filme surge a partir de la necesidad de tener esperanza”, explicó Smith, en una entrevista reciente con el diario The New York Times.
Francis Lawrence, que dirigió el filme, aseguró: “Si uno le quita a una persona su mundo, su familia, ¿qué más le queda para superar esta situación y salir victorioso? ¿Qué es lo que le impide ponerse un revólver en la boca y disparar?”. Goldsman afirmó, por su parte, que tanto él como Smith creen que una película de acción puede incluir elementos dramáticos y que además puede contar asimismo con grandes actuaciones. “Una película puede ser entretenida e interesante al mismo tiempo”, expresó.
Un gran reto. La logística en Nueva York resultó un reto increíble para el rodaje del filme, pero la alcaldía accedió finalmente a cerrar el acceso de varios sectores de la ciudad, incuyendo varias cuadras sobre la Quinta Avenida y el Washington Square Park, durante las noche y los fines de semana. Un camión lleno de plantas importadas desde Florida fue necesario para darles una sensación de abandono a las calles. Además, fueron necesarios entre 1.000 y 2.000 extras para rodar una escena en la que una multitud escapa desesperada de la ciudad en cuarentena.
Otro reto fue recrear las criaturas nocturnas, sin que parecieran actores maquillados con prótesis. Por esta razón, el director decidió realizar ciertos “retoques” en su apariencia mediante efectos especiales, lo cual significó varios millones de dólares extra en el costo del filme. Según Lawrence, la situación recreada por la trama muestra cómo “algo terrible puede ocurrir pese a tener buenas intenciones”.