Lunes 05 de Diciembre de 2016
Adrián Abonizio lanzó "La madre de todas las batallas", un disco de canciones sentidas, dolidas, heridas, críticas y luminosas. Hay artistas que pueden emocionar con un acorde y que también pueden "pegar un tiro con una palabra, que alguna vez me fue tan transparente", como alguna vez dijo el creador de "El témpano". Abonizio dice que trata de ser "un catalizador de ideas y utopías" y que "un día los problemas los habremos de solucionar los que vamos de a pie. Tocando la música más poderosa del mundo: la de la hermandad en justicia". Palabra de autor, y de un guerrero de todas las batallas.
—¿Cuál es la madre de todas las batallas?
—Es una idea acerca del pensarse como alguien que definitivamente debe cambiar. Todos los días parece haber una batalla final que nos pone a prueba. Si somos víctimas o victimarios; cómplices del silencio o luchadores, pesados optimistas o defraudados sin fe. No lo sé aún, pero en los confines del silencio de cada uno, cuando nadie nos ve, esperamos, suspiramos, rezamos para querer cambiar algo o cambiarnos y muchos en la pelea, se entregan y se dan por vencidos. Nebbia, un verdadero corajudo, expresó aquello de que algunos siempre "están durando" o que llegan a un sitio artístico y se ponen "cómodos". Tanto que ya no combaten y aspiran a parecer geniales, hermosos y místicos. Un cóctel de sobreactuación y ausencia de riesgo. No quiero hablar de mí, no soy el mejor ejemplo, pero veo cada día a los artistas de mi generación entregarse a esto. Envejecer en la Casa de la Burocracia se llama eso. Y la madre de todas las batallas es acumular calendarios pero actuar como un joven, con rebeldía, con humildad y la locura arrogante para muchos que emana el que está viviendo su vida de verdad. Te van a pegar de todos los lados pero vale la pena. Es mejor "perder" que "ganar" y convertirte en un acumulador de premios y cucardas. Me suelen preguntar quién soy, o cuando me reconocen, si aún "me dedico" a escribir....no saben que trato de ser un catalizador de ideas y utopías. De noche soy un vampiro que escribe y de día una oveja que paga impuestos.
—¿Por qué El Principito está herido en la tapa del disco. Querés decir que la poesía está herida de muerte, o está lastimada la inocencia?
—La tapa, diseño puro del Tomi Müller, tiene un significado que nunca le pregunté al autor. Pero creo que quiere decir que ni los buenos, los poéticos, los de excelente prensa, los elegidos y los "conductores" ...ni siquiera ellos, hasta tanto haya justicia y dejemos nuestro ego estúpido de lado, van a sobrevivir, a salvarse. La guerra en sus infinitas formas arrasa con toda la poética de un soplo. Hay mucha miseria en el mundo y El Principito parece un chiste de humor negro, una caricatura de Tim Burton cuando uno ve a los pibes de Siria o El Impenetrable en las fotos. Tenemos derecho a soñar y delirar: también tenemos la obligación de entender el salvajismo de este especie devastadora a la que llamamos Humanidad. Yo siento un dolor profundo que aún no podamos entendernos. El mundo debería estar gobernado por dibujitos animados hechos por chicos.
—La poesía y la crítica social conviven en este trabajo. ¿Considerás que levantar la voz sobre lo que no estás de acuerdo es un acto poético también o más bien de resistencia?
—Sí, soy crítico y desconforme. Soy feliz a mi modo y mantengo un humor negro que me revive. Me gusta la gente que tiene ideas, que las expone, que se pela el culo tras de una hazaña, como los muchachos de La Toma, por ejemplo. El mundo está mal hecho y uno al escribirlo, lo corrige. Es una droga alucinógena inocua: la creencia de que narrando, siendo notero de este manicomio las cosas pueden mejorar. Quién sabe. El Poder Real es bruto, no le gusta leer, ni escuchar música ni nada espiritual, pero sabe mentir, envenenar, dividir, asesinar. Uno ve eso y lo pone en una canción. La esperanza boba y religiosa es el otro mal. Perdonar a los criminales, abrazarnos todos juntos, por Dios y por la Patria. La fe de la gente sencillamente profunda es maravillosa, pero hay que salvaguardarla de quienes se apoderan de ella y la ponen en la misma bolsa de dominio.Yo soy un tipo de fe.Vivo en la casa de la "Experanza...ya fue todo lo mejor y no vale la pena vivir", te dicen de arriba. Pero cuidado, no estamos muertos...les habla un místico en calzoncillos que no aprendió a vivir.
—Otra constante en este disco es la referencia a la ciudad. ¿Cuál es tu vínculo con Rosario? ¿Hay algo de amor/odio?
—La ciudad es un accidente astral: uno nace en algún sitio por algo. Acá están mis muertos y mis futuros amigos. Acá aprendí a embellecerme con poco y ser generoso con nada. Acá supe ser cruel y estúpido. Acá me mataron un poco y yo también ayudé a matar. En suma: cada ciudad es un teatro donde uno usa distintas máscaras para sobrevivir. A veces se hacen de plomo y ya no te las podés sacar más. Rosario tengo la impresión que camina a marcha forzada y a media máquina: la imagino mejor, más justa,más bella, sin que le preocupen las modas, lo global y "pertenecer" al mundo. Recuerdo que tenía un pasaje a Suecia a los 22 años, dispuesto a huir de la dictadura, pero una voz me dijo que aguante que entre algunos íbamos a intentar ponerle voz en forma de canción. Y aguanté. Y lo hicimos. Eso que se llama la Trova Rosarina. Que no es de nadie.Que no es ni de Ñuls ni de Central, ni zurda ni derecha, que es un buen invento, que nos hemos bancado cosas feas para levantarla. Es nuestro orgullo esa casa. Una que vive dentro de la otra como una mamushka: la Casa Rosario. Podríamos vivir dignamente, ser mejores, más sanos, más abiertos, más bien informados, pero las ideas están siempre a ras de la tierra y no levantamos vuelo.¡Podríamos ser hasta felices! Creo en definitiva, que estamos viviendo en una ciudad hechizada, y me da miedo.
—¿"Un atril para Buenos Aires", que abre tu disco, es un reclamo a la falta de oportunidades que ofrece la ciudad capital para la que ofrecés una canción de "amor y veneno"?
—Me tocó vivir en Buenos Aires junto a una comunidad de expatriados del interior comiendo arroz por meses y estábamos como los mejicanos en New York, esperando, siempre esperando. Hasta que un día enpezamos a salir por nuestro puchero y trabajamos mucho y bien.Y ahí entendí algo que me hizo madurar: la porteñidad no es un mal: ellos mismos estan prisioneros de ser el centro, el ombligo de Argentina, porque lo padecen, lo sufren y por suerte hay mucha gente buena. La idea del atril es que haya uno gigante en el Obelisco y cada cual toque su partitura sin miedo a desafinar hasta que caigan los ministerios, los tiranos "democráticos", la cultura para algunos, la demagogia y toda la impureza de los que gobiernan mal y para ricos para no dejar ver los verdaderos rostros de la gente. Un día los problemas los habremos de solucionar los que vamos de a pie.Tocando la música más poderosa del mundo: la de la hermandad en justicia.
Un disco en las bateas y ya llega "La Rosa Trovarina"
"La madre de todas las batallas", de Barca Discos, ya arroja un guiño poético, bello y despiadado, con la tapa de El Principito herido, otra genialidad de El Tomi. A lo largo de 13 canciones, la voz quebrada y la poesía de barricada de Abonizio atraviesan la infancia perdida, las llagas de la sociedad de consumo, la hipocresía y una Rosario omnipresente. El disco, que ya está a la venta, se presentará en marzo de 2017, ya que en este verano grabará el CD "Canciones de cuna para murciélagos" y uno doble "Tengo tantos tangos". Pero además hay proyectos editoriales: "Estamos terminando con Juan Aguzzi y Sergio Gioachini «La Rosa Trovarina», primer libro-arte sobre este movimiento y ya estoy cerrando un librito de relatos de adolescencia "Es la quietud", de Homo Sapiens; y ocho (sí, ocho) libros de poemas que saldrán en abril".
Un disco en las bateas y ya llega "La Rosa Trovarina"
"La madre de todas las batallas", de Barca Discos, ya arroja un guiño poético, bello y despiadado, con la tapa de El Principito herido, otra genialidad de El Tomi. A lo largo de 13 canciones, la voz quebrada y la poesía de barricada de Abonizio atraviesan la infancia perdida, las llagas de la sociedad de consumo, la hipocresía y una Rosario omnipresente. El disco, que ya está a la venta, se presentará en marzo de 2017, ya que en este verano grabará el CD "Canciones de cuna para murciélagos" y uno doble "Tengo tantos tangos". Pero además hay proyectos editoriales: "Estamos terminando con Juan Aguzzi y Sergio Gioachini «La Rosa Trovarina», primer libro-arte sobre este movimiento y ya estoy cerrando un librito de relatos de adolescencia "Es la quietud", de Homo Sapiens; y ocho (sí, ocho) libros de poemas que saldrán en abril".