Top Five: un viaje en el tiempo por los grandes éxitos de Charly García para festejar su cumpleaños
El músico, que marcó a fuego con sus música la historia del rock nacional, sopla hoy 61 velitas y sigue en su mejor forma. La Capital repasa los mejores momentos de vida y su trayectoria. 

Martes 23 de Octubre de 2012

Charly García cumple 61 años. Desde que asomó a la escena musical con Sui Géneris junto a Nito Mestre, se convirtió en una referencia obligada del rock nacional. Su música, siempre innovadora, siempre popular, tanto como sus actitud inconformista lo erigieron en el primero y más grande "rock star" de la Argentina. Famoso por las letras y melodías de sus canciones más que por sus escándalos, fue el autor de la banda de sonido de generaciones de argentinos. Afecto a los excesos caminó por el borde muchas veces, hasta que, con la ayuda de Palito Ortega, logró recuperarse. Su vida, su arte, hoy que se evoca su nacimiento, es motivo de celebración, también para La Capital que rescata cinco momentos inolvidables de su carrera.

1- La canción del adiós: Charly García y Nito Mestre eran poco más que un par de adolescentes despreocupados y Sui Géneris ya era leyenda. Así fue que, cuando a Charly le vino en gana, la historia se terminó y para celebrar el final, algo que a él le encantaba, organizó un recital grandilocuente en el estadio Luna Park de Buenos Aires. Fue el 5 de septiembre de 1975, asistieron 25 mil personas y la actuación quedó inmortalizada en la película "Adiós Sui Géneris" de Bebe Kamin. Fiel a su estilo, Charly apareció con frac blanco y galera del mismo color y regaló una de los mejores momentos de su carrera.


2- Los Beatles de acá: después de La Máquina de Hacer Pájaros, Charly se juntó con tres grandes músicos, David Lebón, Pedro Aznar y el baterista rosarino Oscar Moro, se fueron a Buzios y, al calor de las playas brasileñas, crearon el primer supergrupo del rock nacional, Serú Girán. Resistido por la vieja guardia, el cuarteto se ganó, en un abrir y cerrar de ojos, al gran púbico. En los fogones, como antes había pasado con los temas de Sui Géneris, y en los boliches también sonaban temas como "Seminare", "Vienes 3 AM", "La grasa de las capitales" y tantos otros clásicos de la banda, que tuvo una reunión fallida en los 90.


3- El rock desenchufado: no pasaba por su mejor momento, la gloria de los "Clics modernos" y "Demoliendo hoteles" había quedado atrás y los fans de Charly García pedían a gritos un gran disco, un puñado de canciones que le volvieran a dar sentido al acto, cada vez más raro, de comprar un disco "made in Argentina". Eran los tiempos en los que la MTV mandaba en el mundo de la música, sin un videoclip no existías, sin un concierto acústico, menos. Y Charly lo hizo, mejor que nadie. Su "Umplugged", que recoge varios de sus mejores temas en versiones desnudas, desojadas, la rompió y volvió a encender la esperanza en el genio del músico.


4- El vuelo del demonio: Charly ya había hecho casi todo lo que una estrella de rock que se precie de serlo podía hacer: el mejor tema, el mejor disco, un dúo celestial con Mercedes Sosa en "Inconsciente colectivo" y la peor sociedad de la historia con Luis Alberto Spinetta, igual se las ingenió para volver a las tapas de los diarios. Fue un 3 de marzo de 2000, en el hotel Aconcagua de Mendoza, una ciudad que lo despreciaba porque ahí se había bajado los pantalones ante el público. "¿Cuánto tiene la pileta?", gritó desde el noveno piso y antes de escuchar la respuesta ya estaba en el aire, en un vuelo sin escalas a las aguas.


5- Lluvia ácida: nadie esperaba nada más, había vuelto de la muerte de la mano de Palito Ortega, quien, en sus tiempos de gloria, había sido su peor antagonista, y con eso para los que habían querido siempre y lo iban a seguir queriendo hiciera lo que hiciera, pasara lo que pasara, era suficiente. Pero él, como siempre guardaba un conejo en la manga: un concierto memorable en el estadio Vélez, bajo una lluvia torrencial que no ahuyentó ni a uno de los espectadores emocionados que habían ido a verlo. Y eso no fue todo: con Luis Alberto Spinetta, el otro dios del rock nacional, tocaron "Rezo por vos". El cielo se encendió de amor.


Bonus track: el genio de Charly siempre fue irresistible, sobre todo para sus colegas que siempre admiraron su talento, tanto que León Gieco escribió una canción en la que le rinde homenaje: "Los Salieris de Charly". Todos quisieron tocar con él y él tocó con todos, uno de esos grandes encuentros se dio en 1999, en un recital de Fito Páez en el teatro Gran Rex. El rosarino lo invitó al escenario para tocar "Cerca de la revolución" con otro de los grandes tótems del rock nacional, Gustavo Ceratti. Una reunión cumbre que hasta el día de ho da que hablar.