Stanley Clarke: “En los años 70 fuimos muy afortunados”
Cofundador de Return To Forever, el legendario bajista llega para presentar su último álbum, “Up”. “Estuvimos adelantados a nuestro tiempo”, dice.

Domingo 23 de Agosto de 2015

Stanley Clarke es considerado una leyenda viva del jazz-fusión y además es un virtuoso del bajo eléctrico tocando funk. Cofundador con Chick Corea del emblemático Return To Forever hace más de 40 años, regresa una vez más a Argentina, y esta vez también llegará a Rosario para presentar su último álbum, “Up”. Se presenta el viernes 28 en el teatro El Círculo.

Clarke es cosa seria y es tan bueno y feroz tocando el contrabajo como el bajo eléctrico. Un veterano con más de 40 discos, ganador en 2011 del premio Grammy en la categoría de mejor álbum de jazz contemporáneo por “The Stanley Clarke Band”. Nacido en Filadelfia, Clarke fue una fuerza constante en la naturaleza de la música norteamericana desde los años 70 y a lo largo de su trayectoria colaboró con Quincy Jones, Stan Getz, Art Blakey, Paul McCartney, Jeff Beck, Keith Richards, Aretha Franklin, Stevie Wonder, Chaka Khan, The Police, Herbie Hancock y muchos más, y compartió escenario con Bob Marley y Miles Davis.

—¿Qué repertorio vas a armar para estos shows en Argentina?

—Viajo con Beka Gochiashvili en piano, Mike Mitchell en batería y Cameron Graves en teclados. Tocamos juntos hace algunos años. Beka tiene 19 años y Mike 20, y son músicos extraordinarios. Tienen la misma edad que tenía yo cuando comencé a tocar con algunos de los maestros como Horace Silver, Art Blakey, Dexter Gordon y Joe Henderson, entre otros. Juntos me energizan. Habrá un poco más de bajo eléctrico en esta gira que en los últimos años, en donde estuve concentrándome más en lo acústico. Además estaré presentando mi más reciente álbum: “Up”.

—¿Qué descubriste primero, el jazz o el blues?

—De hecho, primero descubrí la música clásica porque eran las influencias con las que crecí en casa. Mi madre era una cantante de ópera semi-profesional y tocaba un montón de música clásica. A mi padre realmente le gustaba la música gospel. Fui muy afortunado de que esa música siempre estuviera en mi casa mientras iba creciendo. Cuando era adolescente, a mitad de los años 60, comencé a escuchar la radio; amaba a Jimi Hendrix y la música R&B de Motown. Alguien me dio un disco de John Coltrane en mi adolescencia que me encantaba. Eso me motivó a escuchar artistas como Miles Davis, Stan Getz y Charlie Parker. Empecé a estudiar música entre los 12 y 13 años y tuve la suerte de asistir a la Philadelphia Academy of Music. Mi educación musical inicial fue muy tradicional y algo estricta, y el bajo acústico fue mi primer amor. Después, cuando llegué a Nueva York, inmediatamente conseguí trabajar con famosos directores de orquesta como Horace Silver, Art Blakey, Dexter Gordon, Joe Henderson, Pharaoh Saunders, Gil Evans y Stan Getz entre otros. Ellos fueron grandes modelos a seguir, cada uno de formas diferentes. Una de las cosas más maravillosas del jazz es el fomento que se lleva a cabo de los músicos jóvenes por sus maestros.

—¿Cómo definirías tu estilo, tu modo de tocar el bajo?

—No estoy seguro en poder describir mi propio y particular estilo, excepto decir que la melodía es extremadamente importante para mí. Eso suena hermosamente obvio, pero cuando pensás en que muchos consideran al bajo un instrumento meramente rítmico, ahí ves por qué la melodía en el bajo es tan importante para mí.

—Admirás a Mingus, ¿podría decirme que significó para la música afroamericana?

—Sorprendentemente, nunca miré a Charles Mingus como un músico afroamericano. Sólo pensé en él como un buen músico de jazz. Me crucé con Mingus muchas veces cuando estaba empezando. Era una figura muy imponente; un bajista que lideraba una banda y su foto estaba en la tapa de un disco con un bajo. ¡Pensé que eso era extremadamente copado! Pienso que me impresionó más como persona que como músico. El era muy intenso, como un líder militar. Era un músico revolucionario, siempre hablando sobre la liberación de la música. Mingus era una fuerza de la naturaleza. Aunque yo respetaba su talento, una de mis más grandes influencias fue su sentido como líder de una banda. Fue una lección aprendida. También, el fue uno de los primeros en escribir música específicamente para el bajo como instrumento principal. Fue un visionario.

—Fuiste contemporáneo de Jaco Pastorious, ¿fueron amigos, qué recordás de él?

—Jaco fue un gran amigo mío y estuvo con nosotros (con Return To Forever) un tiempo breve. Compartimos poco tiempo. Yo siempre respeté su talento, como él lo hizo conmigo. Nos divertimos mucho con los medios, porque siempre estaban tratando de enfrentarnos.

—Pero fue en el campo del funk donde encontraste el mejor espacio para desarrollarte... ¿Qué fue el funk para vos?

—Tenés que recordar que crecí en los 60 y 70. El funk era la música de mi juventud y por lo tanto muy cercana a mí, incluso ahora. ¡Es música que se siente bien! Era la música de las calles y siempre fue una parte de mi trabajo. Mi álbum “UP” incluye funk verdadero. Es probablemente el disco más energético, divertido, rítmico y optimista que haya hecho. Tuve la oportunidad de reunir a un verdadero seleccionado de artistas de muchos géneros, entre ello Stewart Copeland, Chick Corea, Lenny Castro y muchos más. Sin duda, el funk está allí.

—De tus grandes colaboraciones con otros músicos, ¿cuál te dejó mejor recuerdo y por qué?

—Probablemente la mayor conexión que tuve en un escenario y abajo fue con George Duke, quien desafortunadamente nos dejó hace algunos años. Amaba a George como a un hermano y tenía el mayor de los respetos por él como hombre y como músico. Me sentí afortunado por tenerlo como amigo por más de 40 años. Lo más divertido era salir de gira con George, porque la pasábamos muy bien juntos. Siempre admiré la música sofisticada de George. Pocos tienen la habilidad de caminar a través de géneros tan diferentes y ambos estábamos en el movimiento que lideró el jazz fusión a principios de los 70...

—¿El jazz-rock supo sobrevivir tras esa explosión que tuvo en los 70?

—Return To Forever fue una gran experiencia. Fue como un viaje universitario. Las compañías discográficas no sabían qué diablos estábamos haciendo en ese entonces, pero vendíamos discos y la gente venía a nuestros shows. Sonábamos fuerte como las bandas de rock . Creo que fuimos muy afortunados en los 70 y que estuvimos adelantados a nuestro tiempo. Fans del rock fueron expuestos al jazz y los fans del jazz fueron expuestos al rock. Pienso que es interesante que el jazz-fusión o el jazz-rock hayan sido asimilados dentro de tantos géneros en la música actual.

—¿Cómo sonaría hoy esa fusión?

—Podés escucharla. En 2012 Chick Corea, Lenny White, Jean-Luc Ponty y yo hicimos un álbum en vivo, “Forever”, y salimos de gira por el mundo. Casi 40 años después Return To Forever recorrió 100 ciudades alrededor del mundo, incluidas ciudades en Argentina. Fue loco y maravilloso ver la increíble respuesta que tuvo. En 2012 el disco “Forever” ganó un premio Grammy y un Grammy Latino. Creo que ese es un ejemplo de la resistencia de la música.