Domingo 24 de Septiembre de 2023
Nominada a siete premios Oscar y ganadora de dos Globos de Oro, “Los Fabelman”, la última película de Steven Spielberg, acaba de llegar al streaming. Y es un excelente noticia, sobre todo teniendo en cuenta que no funcionó muy bien en la taquilla. Se supone que un público más amplio ahora tendrá la posibilidad de verla.
A los 75 años, el director de clásicos como “Tiburón”, “Los cazadores del arca perdida”, “E.T.” y “La lista de Schindler”, entre tantos otros, se decidió a filmar la historia de su propia vida. El realizador que retrató la infancia y la juventud de tantos personajes, ahora enfocó su cámara hacia su propia infancia, su familia y sus años formativos. Para este proyecto tan personal, Spielberg se rodeó de varios colaboradores habituales: el guionista Tony Kushner (“Lincoln”), el célebre compositor John Williams y el director de fotografía Janusz Kaminski.
El resultado es una película conmovedora y también inspiradora como historia familiar, pero que seguramente va a llegar con más fuerza al corazón de los cinéfilos. El pequeño Spielberg aquí se llama Sammy Fabelman, un chico que vive con sus tres hermanas y sus padres. Su papá (interpretado por Paul Dano) es un ingeniero que está en ascenso en el nuevo mundo de la computación, y su mamá (una brillante Michelle Williams) es una concertista de piano que dejó los anhelos de fama para dedicarse a su familia. Sammy va a crecer entre estos mundos antagónicos: un padre que entiende la vida desde la razón y la ciencia, y una madre creativa, amorosa e inestable. Sin embargo, el niño va a descubrir algo que lo desborda. A los ocho años ve en el cine la película “El espectáculo más grande del mundo”, de Cecil B. DeMille, y esas imágenes lo marcan de por vida.
Con sensibilidad, un humor agridulce y su habitual talento narrativo, el realizador refleja el traumático divorcio de sus padres, el antisemitismo que sufrió en la escuela y su precoz pasión por el cine con los cortos en Súper 8 que filmaba junto a sus hermanas y compañeros de los Boy Scouts. En una charla sin desperdicios que Sammy tiene con un excéntrico tío que supo trabajar en Hollywood, Spielberg también resume el gran conflicto que se abre entre el amor a la familia y el amor al arte.