Soledad Pastorutti: "Quiero que mi música trascienda fronteras"
Recién llegada de una exitosa gira estadounidense, se confiesa con Escenario antes de su show en rosario el 6 de septiembre.

Domingo 25 de Agosto de 2019

Conquistó a los argentinos con su poncho hace 22 años y hoy seduce con sus baladas y cambio de look. Genuina, simple y talentosa, Soledad Pastorutti celebra su mejor momento: tuvo un exitoso 2018 en "La Voz Argentina" y fue elegida para la conducción, junto a Jaime Camil, de la noche más importante de la industria de la música latina, la cena de entrega del premio Latin Grammys Personality of the Year al grupo Maná. Este año, la artista de Arequito realizó una extensa gira por Estados Unidos en la que recorrió las principales 15 ciudades americanas. Y acaba de lanzar "Aunque me digas que no", una balada romántica que anticipa lo que será su próximo disco, del cual ya se conoce "La gringa", el primer corte de difusión.

"El folclore es parte de mí y no va a dejar de serlo. El tema de la evolución tiene que ver con una cuestión natural", aseguró Pastorutti en una charla íntima con Escenario en un hotel céntrico de Rosario. Es que en su nuevo disco, que viene trabajando desde el 2017, luego del éxito consagratorio de "20 años", la artista trabaja codo a codo con Carlos Vives y Cheche Alara, productor de artistas como Thalia, Il Volo, Cristina Aguilera, Estopa y Natalia Lafourcade.

Antes del show que dará el próximo 6 de septiembre en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza), Pastorutti habló de todo: su nueva búsqueda musical, su día a día en Arequito juntos a sus hijas y la crisis argentina. "No hemos podido encontrar estabilidad, tenemos mucho que aprender como país", sentenció.

—Acabas de volver de Estados Unidos, ¿qué balance hacés de esta gira?

—Fue muy agitado. Fueron 15 ciudades en 22 días. Hemos hecho giras en Estados Unidos, pero esta fue la más extensa. Llegar a un teatro, encontrarme en las marquesinas fue muy impactante. Estamos muy felices porque la gira porque fue el resultado de un trabajo muy arduo durante muchos años.

—Lanzaste "La gringa" y "Aunque me digas que no". ¿Te sentís cómoda en este formato de singles?

—"La Gringa" salió en febrero, producida por Carlos Vives, trabajamos juntos en la letra también. Y ahora con "Aunque me digas que no", con Claudia Brant, que fue una de las que me ayudó a escribir la canción. Son dos adelantos de lo que se va a venir. Ahora la onda es sacar de a una canción. Creo que es un buen uso de las canciones, ya no existen las canciones relleno. Porque antes sacabas un disco y tenía que tener 10 o 12 temas. Ahora se le da mucha importancia a cada canción y eso es muy positivo.

—¿Qué podés adelantar de tu nuevo disco que cuenta con la producción de Cheche Alara, que produjo a artistas como Thalia y Cristina Aguilera?

—¡Es el actual director musical de Barbra Streisand! Lo conozco por sus trabajos y elegí sumarlo a este proyecto porque quiero que mi música trascienda fronteras de manera natural. Nos reunimos a charlar para ver qué podía a portar cada uno sin quitarle esencia a mis canciones y sobre todo respetarme tal cual soy. A veces los artistas pensamos que para salir afuera hay que cambiar demasiado y me parece que no es necesario. Sí es necesario traducir ciertas cosas porque las culturas son diferentes pero Argentina tiene una música muy rica y muy variada que puede funcionar en cualquier lugar de mundo.

—Podrías haberte quedado en el folclore, sin embargo te animaste a correr riesgos, te reinventaste, incluso también tu look, te vimos pasar de ponchos y pantalones a vestidos sensuales y stilettos.

—El folclore es parte de mí y no va a dejar de serlo. El tema de la evolución tiene que ver con una cuestión natural. Cuando empecé a cantar ni mi condición económica ni artística estaban dadas para ver cómo me tenía que mover ni vestir. En mi casa había ropa de gaucho, usaba bombachas como un jean. Y me facilitaba mucho las cosas porque las usaba para ir a hacer prensa o para cantar. Ahora tengo por delante 5 shows y tengo que tener mínimo 5 vestuarios. Tenés que pensar qué te tenes que poner, que te quede cómodo, que te puedas mover, que tenga que ver con la música que hacés, son un montón de cosas que vas conociendo con el tiempo. Me fui rodeando de gente que me ayuda y vamos buscándole la vuelta: que haya comodidad, que no pierda delicadeza, que sea femenino pero que no pierda esa parte telúrica. Es una búsqueda constante. Me siento con mucha libertad y siempre fue así. En una época de mi carrera fue más difícil por una cuestión de edad. Estaba transcurriendo por la adolescencia, me sentía incómoda, todo el tema de los granitos. Pasé por toda esa etapa de manera pública y fue bastante bravo, y si bien no lo expresaba, la procesión... Y hoy, como mamá las cosas me resultan más fáciles, por lo menos tengo claro lo que no quiero y es un paso muy grande.

—¿Por qué decidiste seguir viviendo en Arequito? ¿Qué disfrutás?

—Me hice mi casa ahí, no creo que nadie me la quiera comprar porque la hice a mi medida, en un lugar que me gusta. Principalmente lo hice por mis hijas. Desde que las tuve nunca me imaginé una vida en la ciudad porque sabía, por mi forma de vida y por mi impronta, que en la ciudad el mediodía se iba a pasar de largo, iba a ir a las corridas. Soy una persona que vive muy al límite con los horarios, entonces me iba a meter en esa vorágine de la ciudad sin poder disfrutar de la familia. Cuando vivís en una ciudad, generalmente mandas a tus hijos a una escuela privada por seguridad y demás, y eso en el pueblo no pasa porque tenés una escuela pública. Mis hijas van a la escuela que fui yo, que fue su abuela y su bisabuela. Ellas pueden compartir con chicos que tienen diferentes realidades y eso es más sano. Tenemos más tiempo, es otra calidad de vida. No significa que sea mejor, pero es mejor para mí, otra persona dirá "a mí no me gusta".

—Tenés la oportunidad de viajar por el mundo y ver distintas realidades. ¿Cómo ves al país hoy?

—Viéndolo desde el punto de vista de la historia argentina, son ciclos que lamentablemente estamos acostumbrados a repetir. No hemos podido encontrar estabilidad. Es como el albañil que viene a tu casa a arreglar algo que hizo otro y te empieza a decir "esto está mal hecho, yo te lo voy a hacer bien". Y te lo hace y viene otro y dice que está mal hecho de nuevo. Son muchas voces opinando y me parece que nos quedamos en la opinión y no en la acción. Siento que tenemos mucho que aprender como país. Tenemos que ser más exigentes con quienes nos gobiernan y comprometernos a hacer las cosas bien. Creo que esa situación va a llegar. Obviamente que estamos viviendo una situación de crisis, se ve en el trabajo. Hay gente que me critica que yo traslado la responsabilidad a la gente en general, pero tengo una experiencia de vida con mis abuelos, por ejemplo, a quienes las cosas no le fueron fáciles y no por eso bajaron los brazos y dejaron de hacer las cosas "bien". Hay que aclararlo todo (risas). Estamos viviendo un momento de muchos cambios y ya no sabemos si lo que decimos está bien.

—Parte de la evolución es dejar de ser rígidos para flexibilizar el pensamiento...

—Yo creo en los matices. Por eso no estoy de acuerdo con los fanatismos. Cuando nacés te ponen un nombre y te bautizan y no significa que vayas a sostener eso toda tu vida, porque con los años hay cosas que te trascienden y te cambian. Y está muy bien cambiar. Uno trata de hacer lo mejor posible con lo que se presenta y eso no significa que está bien o mal. En el camino, si viene una curva hay que tratar de bajar la velocidad, es como manejar un auto.

—¿Cómo va a ser tu show en Rosario?

—Vamos a presentar "La gringa", "Aunque me digas que no", los clásicos no van a faltar y vamos a hacer un set de mucho folclore. Y vamos a presentar canciones nuevas que aún no salieron. Estamos preparando un show muy especial, yo le digo "cocoliche". Creo que La Gringa encierra un poco eso, es la fusión del italiano que llego a la Argentina y se mimetizó con las costumbres de acá. Creo que mi música tiene mucho que ver con eso, con lo que soy.