Sergio Denis, un tipo sencillo
El cantante falleció ayer a los 71 luego de habwer sufrido un accidente en un escenario hace 14 meses. Aquí, una anécdota que lo pinta de cuerpo entero.

Sábado 16 de Mayo de 2020

Fue en el verano de 1986. Mucho antes de estudiar periodismo, yo me dedicaba a la música. Cantaba en pubs y bares de Rosario y algunas ciudades cercanas. Ese año, el empresario Osvaldo Canestraro había organizado el “Show Market” en La Rural, un festival único en donde todas las noches por una entrada muy accesible se podía ver a un artista de primer nivel en el predio donde se hacían domas y otras actividades ecuestres. Juan Carlos Baglietto, Fito Paez, el Cuarteto Zupay, Alejandro Lerner, Estela Raval, Sandro, Patricia Sosa, Teresa Parodi y muchos grandes de la canción nacional subían al escenario principal noche tras noche. Yo actuaba en un rincón de La Rural llamado “Carpas de Salta”. Canestraro le pidió a Sergio Denis si me dejaba cantar antes que él en su escenario, donde había nueve mil personas. “Sí, dale. ¿Qué música hace?”, dijo entusiasmado. Yo cantaba temas míos, de Serrat, Víctor Heredia, Mercedes Sosa y otros. Fui a su camarín, me saludó con gran respeto, tocó mi guitarra (una Avalon), charlamos unos minutos y luego tomó un handy: “Soy Sergio. Oíme, antes que yo va a cantar un amigo tres temas. Hacele un buen sonido, como si fuera yo el que canta”.

Yo no tenía idea de lo que era un sonido profesional. Cuando el locutor Mario Vitale subió al escenario, la gente empezó a gritar y aplaudir sin saber que no era Sergio Denis quien subiría al escenario. “Buenas noches Rosario, antes de deleitarnos con las canciones de Sergio Denis vamos a escuchar a un joven rosarino…” El “uhhh” de decepción del público me paralizó. Subí, conecté mi guitarra y canté los tres temas acordados con Sergio. Me despedí y la gente pedía “otra”.

Cuando bajaba la escalera del escenario, él me estaba aplaudiendo y me dijo: “Volvé, hacé otro tema. Esta es tu noche”. Por supuesto que volví y canté mi última canción. Le agradecí su generosidad, lo saludé y me fui, confundido aún por lo vivido. Meses después, fui a Buenos Aires a registrar una de mis canciones a Sadaic, en Talcahuano 612. Cuando entraba al edificio, salía Sergio, elegante como siempre. Lo miré y me dije “qué se va acordar de mí”. Me miró, se paró y me dijo “¿de dónde te conozco?”. Le conté de esa noche y dijo: “Sí, perdóname. Es que canto en tantos lugares y veo a tanta gente…”. Me invitó a tomar un café en un bar cercano. La gente lo saludaba. Yo me sentía en Hollywood. Charlamos cosas de la vida, de la música, del amor. No me dejó pagar la cuenta. Me dio consejos y me deseó suerte. Yo no salía de mi asombro por su memoria, por su humildad, por su sencillez. Así era Sergio Denis. Más allá de su carisma, un cantante del pueblo, un tipo sencillo.