Lunes 03 de Diciembre de 2018
Moldavsky sale a escena suelto de cuerpo, fiel al título de su espectáculo que, para la ocasión, se llamó "Moldavsky sigue suelto en Rosario".
Detrás suyo tiene una banda aceitada que aporta el humor necesario, siempre en dosis justas y cuando el anfitrión lo requiere. Ellos son Chelo K, en guitarra y voz; Matías Scheines en violín (quienes también fueron objeto de alguna humorada por su origen judío) y Lucas Ramírez en piano, integrantes de La Valentín Gómez. Esa formación, junto con su hijo Eial Moldavsky, conforman un combo que nunca pierde sintonía con el concepto del espectáculo. No es un detalle menor, porque el show tiene poco más de hora y media de duración, y tanto las canciones o la breve secuencia teatral de padre e hijo, le dan el aire necesario para que el espectáculo nunca decaiga.
Y se nota principalmente en la respuesta del público. Porque la gente disfruta tanto de las cargadas a los músicos como de los momentos en que Moldavsky habla de un ministro macrista, dueño de una frase que excede cualquier participación de un guionista. "Vamos a tener un crecimiento negativo, dijo Dujovne y yo le dije, dejá, mejor no crezcamos más", disparó Moldavsky y el teatro se vino abajo. Como cuando habló de los bolsos millonarios de López en el convento, del gremialista de camioneros Hugo Moyano ("Le dije que mi espectáculo andaba sobre ruedas y ya me quería afiliar") y hasta algún pincelazo actual sobre el G 20, que demuestra cierta cintura para actualizar su espectáculo y adaptarlo según las novedades de la coyuntura.
Moldavsky sabe cómo llevar el ritmo de su show. A veces elige un registro efectivo de autocargada para hablar de su gordura o de la facilidad que tiene para hacer sus necesidades fuera de su casa o hasta en el baño de un avión. Y se mueve como pez en el agua cuando habla de su época de vendedor de camperas en el Once y de cómo se volvía loco cuando no entraba nadie en el negocio o sus empleados miraban el celular mientras él se lamentaba porque igual tenía que pagarle las cargas sociales.
Humor efectivo si se hace la vista gorda con lo ideológico. A veces reírse más implica cuestionar menos. Y si eso significa salir del teatro con una sonrisa en la cara, bien vale ver a Moldavsky.
De la intendenta a Yankelevich
Moldavsky convocó a figuras conocidas y políticos. En la segunda función del sábado se vio a la intendenta de Rosario Mónica Fein, acompañada de su marido y su hermano, y también al conductor de "La peña de Morfi" Gerardo Rozín, quien fue con su padre a ver el espectáculo. También asistió el concejal del Frente Progresista Pablo Javkin y el director deportivo de Rosario Central Mauro Cetto. Mientras se hacía larga la cola de la segunda función sorprendió ver salir de la primera a Gustavo Yankelevich, el histórico productor televisivo y teatral.