Sábado 01 de Abril de 2023
Si algo tuvo Oscar Natalio “Ringo” Bonavena es que fue un boxeador inigualable. Pero no por su manera de pelear, de poca técnica (incluso se lo tildaba peyorativamente como “el boxeador de los pies planos”), sino por su carisma, su sentido del humor, su sed de exposición y una soberbia tal que fue capaz de burlarse en la cara del mismísmimo Mohamed Alí. Como si esto fuera poco, Ringo, que hasta grabó discos como cantante, dio recitales y fue convocado como actor en tres películas en los años 60 y 70, murió asesinado a la edad de 33 años en Nevada, Estados Unidos.
Más que suficiente para que su vida sea tierra fértil de una serie, que tuvo su estreno el viernes pasado en la plataforma de Star+ con un elenco de figuras y un actor que se le parece mucho en su fisonomía, Jerónimo Bosia, gran responsable del buen rendimiento de esta ficción. A lo largo de siete capítulos, la historia pivotea en dos etapas de Bonavena: la primera es en los primeros años 60, cuando lo llamaban Tití y soñaba con ser campeón del mundo; y la segunda es a finales de los 60 y principios de los años 70, cuando ya se instala en Reno, se contacta con el oscuro manager Joe Conforte (sólida actuación de Thomas Grube) y, como común denominador en todo el derrotero del boxeador de Parque Patricios, sigue soñando con ser campeón del mundo de los pesos pesados.
Hay una aceptable reconstrucción de época en el vestuario y en la escenografía, pero hay referencias mínimas al contexto social y político de la Argentina y el mundo. Los guionistas eligieron exprimir a fondo el personaje en cuestión y apostaron todo a eso. Es muy logrado el registro documental y es factible que aquellas personas que no fueron contemporáneas con Bonavena se sorprendan por el histrionismo de Ringo, capaz de citar frases que hoy ya son célebres, como “cuando te subís al ring te quedas solo, ni el banquito te dejan”, o de cantar “Pío pío pa” solo “para que la gente hable de Bonavena”.
No hay dudas que si hubiese nacido en esta era sería un influencer en redes. Lo atractivo de la serie es que todo está dado para empatizar con este Ringo, dotado de una inocencia y de una argentinidad tal que conmueve a partir de la historia del pibe humilde que llegó a pelear con Cassius Clay en el Madison Square Garden y se encontró con la muerte por no medir los límites de su guapeza. Quizá faltó explotar a personajes como la madre (María Onetto, en su última actuación) o Tito Lectoure (Javier Drolas). La serie permite reencontrarse con aquel Ringo o bien descubrir a una figura irrepetible.