Martes 30 de Septiembre de 2008
Fue el papá de "Alien" y vislumbró un futuro sombrío en "Blade Runner". Con tan sólo esas obras, Ridley Scott ya habría pasado a la historia del cine. Pero a los 71 años afirmó que jamás se retirará y que quiere el Oscar: "Es como jugar al tenis y no ganar Wimbledon".
Scott vuelve a la carga con "’Red de mentiras", un filme de espionaje en el que dos miembros de la CIA (Leonardo DiCaprio y Russell Crowe, "los dos mejores actores de Hollywood", para el director) deben localizar a un líder de la organización terrorista Al Qaeda.
Un poema abre la película, con versos de W.H. Auden que para el director tienen mucho que ver con el karma. "Creo en la idea de que uno recibe lo que da y creo en el honor, que es lo que te hace llegar lejos en este camino", comentó el realizador.
La película, basada en la novela homónima de David Ignatius, acerca con todo lujo de detalles la lucha de las agencias de inteligencia frente al terrorismo radical islamista, y lo hace con la habitual espectacularidad que ofrece el cine de Scott.
"Siempre busco el mayor realismo posible", admitió el realizador británico, que define su particular forma de concebir el cine con una frase que le regaló uno de los guionistas de "Blade Runner" (1982): "Actúo como un tiburón, debo seguir moviéndome o me ahogaré".
Así es como se siente. Siempre en busca del próximo guión. "Acabo una cosa y ya pienso en la siguiente, me parece un reto artístico", comentó Scott, que en "Red de mentiras" trabaja por primera vez con DiCaprio.
"Tiene mucho talento y experiencia, pero lo mejor de él es que es un jugador de equipo perfecto", reveló el cineasta. "Es uno más en el rodaje, sabe que ésta es su profesión, no se comporta como la gran estrella que es".