Lunes 05 de Julio de 2021
"El ombligo de Italia". Así la apodaron a Raffaella Carrà a comienzos de su carrera porque fue la primera mujer que se animó a enseñar en televisión pública esa parte de su cuerpo.
“No hubiera imaginado nunca que mi ombligo hiciese tanto ruido", confió en diálogo con el medio español La Vanguardia, décadas después de que ocurriera la polémica.
"Para mí era natural vestirme con la moda de esos tiempos que, por otro lado, sigue de moda todavía. Es muy pequeño mi ombligo porque mi mamá me contó que, mientras estaba naciendo en una clínica boloñesa, pidió al cirujano que cortara el cordón umbilical con mucho cuidado para hacerme el ombligo pequeño como un tortellini”, sostuvo.
La cantante, actriz y presentadora italiana Raffaella Carrà murió este lunes, a los 78 años. La triste noticia fue confirmada a la agencia italiana Ansa por Sergio Japino, quien fue su compañero durante muchos años. Y, por supuesto, el mundo entero la recuerda por estas horas cantando sus canciones pero también evocando las controversias a las que se animó, porque si algo hizo la rubia fue generar polémicas.
Quizá la polémica más complicada, la que hizo peligrar su carrera, fue la ocurrida el 13 de noviembre de 1971. Aquella noche, en el programa Canzonissima, presentó su nuevo tema, "Tuca Tuca". Y fueron muchos los incómodos.
Según recuerdan los memoriosos, algunos ejecutivos de la RAI objetaron su coreografía. Raffaella toqueteó ante la cámara al bailarín Enzo Paolo Turchi. No fue algo explícito sexualmente, fue un juego. Pero los conservadores de la época interpretaron que se había cruzado un límite.
El Vaticano la consideró “demasiado provocadora” y comenzó entonces una campaña de desprestigio. “A través de su periódico, L’Osservatore Romano, censuró el Tuca Tuca. Según ellos, era muy atrevido y transgresor porque el bailarín que estaba frente a mí me tocaba diversas partes del cuerpo. Tuca Tuca entró directamente al número cuatro de las listas de ventas de singles. Entonces, cuando se leía el hit parade, se daban los primeros cinco puestos, pero ellos saltaban del tres al cinco para no tener que nombrarlo. Los movimientos del baile subliman la relación entre hombre y mujer. El baile es algo erótico en sí, pero sin caer en la vulgaridad, esto es muy importante. Lo que me encantaba es que yo hacía el Tuca Tuca tocando caderas, rodillas, espalda, cara… Y los niños lo repetían, se divertían porque era algo muy natural. Ese es el secreto”, explicó Raffaella en Efe Eme.
Pero nadie pudo con ella. Semanas después, Alberto Sordi acudió como invitado al programa y hubo un guiño. El actor le pidió a Raffaella que bailara con él el "Tuca Tuca". Ese momento, que aún hoy puede verse en YouTube fue todo un hito televisivo en Italia. “El Vaticano se quedó mudo”, celebró en algún momento la diva.