Sábado 22 de Septiembre de 2018
Enrique Pinti no tiene pelos en la lengua: dice, repite, enuncia, califica y critica sin remordimientos. El actor, humorista, director y dramaturgo argentino regresa a Rosario con su unipersonal "Otra vez sopa. Más caliente que nunca!", en el que bucea en la realidad argentina. "Nosotros creemos que hemos descubierto la grieta, pero ya comenzó de forma sangrienta y terrible en 1811 en el enfrentamiento entre Saavedra y Moreno", destacó Pinti en entrevista con Escenario.
Con su irónica y divertida mirada sobre la realidad nacional y mundial, el humorista presenta un nuevo espectáculo que demuestra que su acertada óptica es un reflejo exacto del comportamiento del pueblo y la dirigencia política, a través del paso del tiempo. Como en sus grandes éxitos como "Salsa Criolla" o "El Infierno del Pinti", que lo consagraron como artista, Pinti se anima a hablar de todo. Antes de su show, que será hoy, a las 21 en City Center (Oroño y Circunvalación), el humorista habló de su no paternidad: "Nunca quise hacerme cargo de nadie porque apenas pude hacerme cargo de mí mismo". Reflexionó sobre la crisis: "Los empresarios están muy preocupados, peligran las salas". Y disparó contra Macri, Cristina y Carrió: "El colesterol le hizo mal".
—¿Cómo describís tu unipersonal?
—Es una reflexión de todo lo que ha ocurrido en la historia argentina, es una re actualización de conflictos que se vienen repitiendo, por eso se llama "Otra vez sopa". No es sólo lo que ocurre ahora, que también forma parte del espectáculo, por la coyuntura actual. Todo esto ya se vio y ya pasó en distintas etapas de nuestra historia. Son ciclos. Y no es un problema de la Argentina solamente, sino de mundo, de la naturaleza humana. Nosotros creemos que hemos descubierto la grieta, pero ya comenzó de forma sangrienta y terrible en 1811 en el enfrentamiento entre Saavedra y Moreno, que tenían dos posturas distintas. Y lo mataron a Moreno directamente. Después fusilaron a Dorrego. Y la mayoría de nuestros héroes murieron en atentados o asesinatos, como Lavalle, Urquiza o en exilio, como Sarmiento y Rosas. A Irigoyen le saquearon la casa, y hoy en día hablás de él y la gente lo venera. A San Martín lo acusaron de robo y 20 años después de su muerte se convirtió en el gran libertador de América. Mientras que antes era un muerto de hambre y exiliado. Cuando derrocaron a Perón tenía 15 años y se hizo una exposición de "los tesoros del dictador". Y lo mismo pasó con Alfonsín, que hoy en día es un prócer. Y en su momento, mis amigos me decían "lo que han robado los radicales no tiene parangón". Después vino el "Menemato", vendió armas al Ecuador, tenía 20 amantes y hubo hasta un crimen pasional, Cristina de Mercier, que era su amante, que aparentemente se suicidó. Y hoy, Menem está agarrado a su fuero. Y Cristina Kirchner, está agarrada a su fuero también.
—La historia se repite constantemente...
—Durante estos últimos 30 años la gente llenó el teatro, tengo 61 años de profesión, y voy a cumplir 79 años de vida. Pasé por todos los gobiernos y todos robaron, algunos fueron juzgados y otros no. Acá, los únicos juzgados fueron las dictaduras, aunque algunos siguen discutiendo si hicieron bien o mal. Pero no sucede solo en Argentina, en Europa están reinvidicando el nazismo. Han vuelto a resurgir, en la querida Europa, los grupos nazis. Están ocurriendo cosas atroces. Y acá cerca en Brasil, está Bolsonaro que está en contra de los homosexuales y los negros y quiere echar a los extranjeros. El maricón brasilero siempre estuvo tranquilo incluso en las dictaduras, porque siempre entendieron que los carnavales que atraen al turismo lo hacen ellos.
—En este contexto de crisis, ¿tuviste que recortar algo de tu economía?
—Sí, por supuesto, como todo el mundo. La verdad es que en los últimos 30 años he tenido una vida holgada, no de millonario. La plata que tuve la tengo acá, en plazo fijo en pesos, que es la mejor manera de perder guita en este país. Por ejemplo, siempre me daba como premio un viaje. Desde el año 67 hasta el año pasado, siempre me fui de viajé un mes a Estados Unidos y a Europa. Y siempre viajé en primera porque soy un señor de 130 kilos que no entra en clase turística tantas horas. Esto hoy no lo puedo hacer porque me quedaría en pampa y la vía. Es una boludez, es como el flan de Casero. Ya estoy grande, estoy complicado con la diabetes y las piernas se me acalambran, así que mejor me quedo en casa. Siempre pude hacer todo eso porque soy soltero: mantuve a mi vieja pero nunca me casé, no tengo hijos, así que nunca tuve que mantener una familia.
—¿Nunca quisiste tener hijos?
—No, no, nunca quise hacerme cargo de nadie porque apenas pude hacerme cargo de mí mismo. Sí me hice cargo de mi madre, hermano y amigos, pero nunca tuve vocación paternal.
—¿El teatro se sigue llenando con la crisis?
—No, para nada. Me sigue viniendo a ver gente pero no la misma cantidad de antes. Hay que tener en cuenta que somos 44 millones de habitantes, de los cuales sólo 4 millones tiene plata para viajar e ir al teatro. Ahí en Rosario vieron el éxito de los últimos espectáculos que estuvieron, como Les Luthiers, por ejemplo o los Midachi. La gente saca de donde no tiene para ir al teatro. Pero la situación del teatro es muy delicada por los aumentos tarifarios de la luz, y los gastos para mantener las salas. Los empresarios están muy preocupados, peligran las salas.
—¿Es cierto que no tomarías un café ni con Cristina ni con Macri?
—No, ni con Mauricio ni con Cristina. ¿Para qué? ¿Para que Cristina me cuente que todo lo que tiene es blanco y que es objeto de una persecución política? ¿Y que el otro pelotudo me diga que el padre nunca hizo nada y que Calcaterra no tiene nada que ver? ¡Me aburren! De los que están presidenciables no me cierra nadie. De todas maneras, sí me gustaría tomar un café con Filmus o Margarita Stolbizer.
—¿Y con Lilita Carrió?
—No, con Lilita tenía una buena relación pero ahora ya se ha vuelto loca, el colesterol le hizo mal, dice cualquier cosa. Conozco a la Lilita que fue a chillar conmigo al aeropuerto contra la privatización de Aerolíneas Argentinas en la época menemista. Yo quería a esa Lilita. Pero no a ésta que justifica todo. Además nos pelearíamos por las masitas.