Pedro Almodóvar: "Mi vida es una paradoja desde el día en que nací"
El español cuenta de qué se trata su nueva película "La piel que habito", que se estrena mañana. Se trata de uno de los filmes más oscuros de su filmografía, con tintes del "Vértigo" de Alfred Hitchcock, o en la literatura del "Frankenstein" de Mary Shelley.

Miércoles 02 de Noviembre de 2011

Pedro Almodóvar habló largamente con The Associated Press en Nueva York sobre su última película "La piel que habito" con Antonio Banderas, Elena Amaya, Marisa Paredes, Jan Cornet y Roberto Alamo, que mañana se estrena en las salas rosarinas.

El filme, que marcó el reencuentro del cineasta con Antonio Banderas -torero aprendiz en "Matador" (1986), objeto de deseo en "Mujeres al borde de una crisis de nervios" (1988) y paciente psiquiátrico en "Atame!" (1990) - sigue a un cirujano plástico psicópata obsesionado por vengarse del violador de su hija, al tiempo que busca recrear a su esposa muerta en otro ser.

Se trata de uno de los filmes más oscuros de su filmografía, con tintes del "Vértigo" de Alfred Hitchcock, o en la literatura del "Frankenstein" de Mary Shelley.

Durante la entrevista con la AP, en un piso no muy alto de un hotel, Almodóvar habló de su propio vértigo, sus migrañas y de qué haría si fuese un científico con las capacidades del personaje principal de su película.

-"La piel que habito" es de lo más fuerte que ha hecho. ¿No le parece?

-Yo creo que sí. Cuando empiezas a trabajar pierdes un poco no la conciencia de lo que estás haciendo sino que te habitúas. Es una película muy oscura y te habitúas a la oscuridad. Pero viéndola ahora ya terminada y también viendo la reacción creo que encierra una situación absolutamente terrorífica que sólo imaginarla provoca un miedo tremendo.

-Es una adaptación de la novela "Mygale" del francés Thierry Jonquet. ¿Qué tanto se parece al libro?

-Muy poco. Empecé partiendo del libro pero desde el momento en que empecé a pensar en la piel como un elemento de investigación... todo cambió... Hay una única situación (del libro) que permanece que es la venganza de este padre. El resto me lo he inventado.

-La película tiene mucho de "Vértigo" (1958). ¿Recuerda la primera vez que vio esta película y que impresión le causó?

-La vi en los 80, y me impresionó mucho. Creo que dentro del cine de Hitchcock es algo muy especial, es la película más romántica de todas, donde menos ironía hay... Además es la madre de muchísimas películas. Te lleva a Frankenstein pero tiene también una relación directa con el creador de personajes femeninos...

-Si usted fuera un científico con la capacidad de crear algo que cambiara a la humanidad de alguna manera, como el personaje de Antonio o como Frankenstein, ¿qué haría?

-Yo no sé si tiene solución el ser humano. Es un ser muy imperfecto y ahora mismo parece que estamos desarrollando la peor parte de nosotros mismos. Es una pregunta complicada porque hay tanto que solucionar... Vivimos como en un Apocalipsis. ¿Cómo ir al centro del problema y solucionarlo?

-A Penélope Cruz no le supieron sacar el mismo brillo en Hollywood hasta que volvió a trabajar con usted en "Volver". ¿Cree que ocurra algo similar con Banderas?

-Yo espero que sí. Que tanto el espectador como los críticos miren a Antonio con otros ojos. Es una apuesta también por parte de él de entrar en un registro muy distinto y a mí me parece que hace un trabajo espléndido.

-Cuando estábamos coordinando esta entrevista se dio la posibilidad de que fuera en nuestro estudio de TV, en un piso 14, pero la publicista nos dijo que no podría ser porque usted sufre de vértigo y migrañas.

-Es cierto. No sabes cómo sufría cuando veo a James Stewart subiendo esas escaleras (en "Vértigo")... Yo sólo oigo por un oído, este lo perdí (se señala el oído derecho) muy pequeño con el sarampión. Tenía dos años y como secuelas de un abuso de la estreptomicina -estoy hablando de España en la mitad de los años 50-, esto hace que toda mi relación con el sonido y con la altura sea peculiar.

-¿Siente que esto de algún modo influyó en sus películas?

-Pues en "Matador" el personaje que hace Antonio yo le transmití eso, porque a veces también hay una relación muy rara con la climatología... con los días nubosos... con las tormentas. Yo entro en un estado muy raro y eso se lo transmití al personaje, como que, a través del vértigo, entraba en una dimensión por la cual él sentía toda la violencia de la ciudad, los crímenes que se estaban cometiendo.

-Y respecto a las migrañas, ¿cómo maneja el asunto de las luces durante un rodaje?

-Casi no quiero que publiquen fotos mías durante el rodaje porque estoy siempre con lentes negros y sombrero para que no me llegue la luz. ¡Mi vida es una paradoja desde que nací! He elegido una profesión que justamente necesita la luz como instrumento y yo tengo una brutal fotofobia. Es una de tantas paradojas que trato de vivirla con buen humor porque a mí me provoca mucho dolor.

-Ha dicho que está desarrollando un proyecto en inglés. ¿Ya puede hablar un poquito más al respecto?

-Estoy en el principio. Tengo la historia, la he escrito en español y estoy justamente ahora, una vez que termine la promoción, voy a hablar con un escritor amigo, americano, para coescribirlo con él... Ojalá que nos entendamos, porque (la historia) transcurre aquí en este país y en esta lengua y necesito la ayuda de alguien porque mi inglés no es suficiente.