"Pecados devorados", tras la huella del amor prohibido
La obra de Patricia Suáez y Leonel Giacometto va los domingos de julio en Tandava. El director Gustavo Maffei contó por qué es un melodrama.

Viernes 01 de Julio de 2022

“Pecados devorados”, la obra de Patricia Suárez y Leonel Giacometto, lanza este domingo su ciclo de funciones de despedida en Rosario, como una manera de coronar la obra ganadora del premio Argentores. Cada domingo de julio, a las 19, la puesta subirá a escena en sala Tandava (9 de julio 754) y habrá que verla porque quizá sea la última vez. Esa cita final también será la de los amantes Azucena y Genaro, que se van a encontrar en ese hotel perdido en las afueras del pueblo, en una acción que transcurre en 1950, para dar vuelo a un melodrama que reflejará la violencia del poder y también el ocaso de la pasión.

  Gustavo Maffei, el director general de la puesta, dialogó con La Capital y dio consideraciones relevantes sobre la esencia de estos “Pecados devorados”.

 —¿Cuál es el concepto de la obra?

  —”Pecados devorados” es una obra dramática, que por su tratamiento y la forma en la que está escrita y ubicada la historia (1950), decidimos llevarla al campo del melodrama. Al leerla fue inevitable no asociarla al cine de oro nacional, de las grandes divas, como también a las telenovelas más clásicas de la TV argentina. Ahí apareció una clave importante para el lenguaje al que arribamos, la música, ya que el género del melodrama resalta los pasajes sentimentales apoyándose en este recurso.

 —¿A qué “pecados devorados” hace referencia?

  —Se refiere puntualmente a esas historias prohibidas, secretas, que siempre ocurren y que no se cuentan. De las que se saben y se comentan, pero no se develan. Hasta que estallan y es con esa tensión con la que la obra juega. Con lo inconfesable. Casi simpatizando con el policial negro.

  —¿Qué recorrido hicieron con esta puesta local?

  —Esta es una obra clásica, lineal, con un registro que hace alusión a las grandes películas, a las telenovelas, y quienes estamos dentro de este elenco, estamos empapados por estas historias, así que de alguna manera es también un homenaje a todas esas horas que pasamos frente al televisor llorando. La obra fue estrenada en 2019, realizando una primera temporada en Rosario y también realizamos funciones en la localidad de Armstrong, con una muy buena recepción por el público de ambas localidades. Cuando estábamos por comenzar la segunda temporada no pudimos llevarla a cabo por cuarentena y la pandemia que atravesamos. Luego de estos dos años estamos con muchas ganas de volver al ruedo para despedir esta historia con estas cinco funciones.

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 —¿Es un plus contar con dos autores de la talla de Suárez y Giacometto?

  —Es un placer trabajar con un texto de Patricia y Leonel, ambos autores de gran trayectoria y reconocidos por la calidad de sus propuestas. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, me los crucé en distintas oportunidades y siempre seguimos pensando en nuevos proyectos para hacer juntos. Este texto particularmente lo escribieron hace muchísimos años y ganó en su momento el premio Argentores a mejor obra dramática para adultos.

  —¿Cómo fue la elección del elenco y de qué manera se fue armando este equipo de trabajo?

  —Yo empecé trabajando con Lorena Salvaggio y Diego Bollero, que me convocaron para que los dirija con otro texto. Luego de unos meses veíamos que no avanzábamos con eso y decidimos cambiar y fue ahí cuando les propuse que también podíamos pensar en una obra que además nos permita ampliar el elenco. Entonces, en una charla con Leonel, dimos con “Pecados devorados” y a partir de ese diálogo convoqué a María Eugenia Ledesma para uno de los personajes y sumé también a Natalia Nardiello, que es una gran pianista para trabajar en el campo de la música. Su trabajo fue tan potente, que inmediatamente no tuve dudas de que su presencia era necesaria dentro de la obra. También se sumaron al proyecto Iván Tritten en la asistencia de dirección; Francisco Nakayama en escenografía y diseño de la gráfica; Pablo Romano, cineasta de la ciudad, en la iluminación; y Paola Fernández en el diseño y la confección del vestuario. Todo este equipo es el que le da sustento y calidad a esta propuesta teatral.