Pájaro Gómez: "Creo que para los pibes de ahora pasamos a ser una banda de culto"
Vilma Palma e Vampiros toca esta noche, a las 21, en el teatro Broadway, San Lorenzo 1223, con la banda a pleno. Mario Gómez dijo que el buen momento del grupo responde al éxito de la onda retro: "Pasamos a ser una banda de culto".

Sábado 08 de Agosto de 2009

El Pájaro canta hasta morir. La frase puede sonar risueña pero más allá de ser el título de un famoso best seller representa de manera inequívoca el presente del líder de Vilma Palma e Vampiros. “Pasamos a ser una banda de culto”, dijo Mario “Pájaro” Gómez, quien no se cansa de ponerle el cuerpo a la banda, al igual que el bajista Gerardo “Largo” Pugliani y Jorge Risso, que aunque no pertenece más al grupo sigue siendo el responsable de las letras de las canciones.

Vilma toca esta noche, a las 21, en el teatro Broadway, San Lorenzo 1223, con la banda a pleno, que además de Gómez y Pugliani, se completa con Carlos “Oveja” González, en batería; Claudio Garbolino, en teclados; Pablo Cejas, en guitarra; Luciano Cristini, en percusión y las imprescindibles Karina di Lorenzo y Marisa Mere, en coros, quienes le dan ese sonido Vilma inconfundible con sus voces.

Frontal, lejos de ponerse en estrella, el Pájaro disfruta este momento y le pega para adelante, fiel a su esencia.

  —¿Sentís como un nuevo auge de Vilma Palma a nivel nacional?
  —Mirá, en marzo de 2007 nos invitan a tocar al Big Fest con la Mancha de Rolando y Villanos, para que cerremos nosotros. Cuando salimos a tocar había 4 mil pibes, que se quedaron después de la Mancha de Rolando para vernos a nosotros. Y se cantaban todo. Cuando hacíamos “Me vuelvo loco” la cantaban, “Mojada” también, en “Fernet con coca” saltaban hasta el techo, en “Auto rojo” también. Ahí nos dimos cuenta que era el momento de un disco en vivo, pero en Buenos Aires. Lo hicimos en el Roxy, que entran 2 mil personas y lo reventamos. Entonces quedó grabado para la posteridad el disco, que lo distribuye EMI en la Argentina, y después sumamos el DVD, con 4 temas nuevos, y con Jorgito como invitado que se lo merece porque él también fundó esto. Y ahí volvió todo.

  —Te referís a que regresaron a las buenas convocatorias.
  —Sí, esto es un segundo romance, después tocamos mil veces más, fuimos a fiestas privadas, volvimos a tocar en lugares donde no íbamos hace 13 años, fuimos al Roxy de Flores y llenamos más que el otro Roxy, con casi tres mil personas, después tocamos en Mendoza y metimos cinco mil personas en un boliche. Está pasando algo raro y creo que tiene que ver con que la gente está media copada con la música de los 90. Hay como un revuelo que lo inició Soda, siguieron los Cadillacs, y lo de Vilma me deja perplejo porque la gente se prende fuego con temas de los tres primeros discos. Y ahora a los pibes les encanta también “Verano traidor”, qué se yo por qué, pero suena en todos lados. Lo escuchan desde los pibes de 8 años hasta los de 30 y pico. Se puso de moda solo, no premeditamos nada.

  —¿Tiene que ver quizá con las letras, que le hablan al amor, pero desde un costado menos denso y más divertido?
  —Puede ser, las letras las escribe Jorge (Risso) y es un tipo muy capaz para mezclar la ficción con la realidad. Por ejemplo en “Verano traidor” dice “me duele como un Dios la ciudad”, y la otra vez me preguntaron por qué esa frase. Y es una frase jodida, pero ¿por qué no? ¿Nunca te duele Dios, que siempre le pedimos tanto y no le damos nada? Las mejores canciones son “Mojada”, “Un camino hasta vos” o “Bye bye” que son historias de amor, que en realidad no nos pasaron, pero es una forma metafórica que roza lo real con la ficción.

  —Incluso también pegaron de nuevo en el exterior.
  —Sí, venimos de hacer una gira de 17 shows durante abril y mayo, duró 40 días, empezamos en Estados Unidos y terminamos en Medellín. Muchos dicen que los músicos la van de arriba, pero tocábamos de jueves a domingo, volábamos por todos lados, con 7 u 8 horas de vuelo, y había que bancárselo porque el chasis no es el mismo que a los 20 años, pero lo hicimos y estamos a gusto.

  —¿Qué diferencia sentís entre la primera época del grupo, en los primeros noventa, a este presente tan fuerte?
  —La banda original tenía ese vuelo artístico y glamour que creo que ahora jamás lo vamos a volver a  tener porque tenía un encanto y la inocencia de aquellos comienzos. Pero la banda de ahora es arrolladora, a nivel musical es mucho mejor que la primera banda, suena más potente en vivo, más rockera. Y se nota en el DVD, que nos debíamos un trabajo así, es el DVD que nosotros queríamos sacar.

  —¿Qué significa Vilma para la gente de Rosario?
  —No sé, a lo mejor para los pibes de hoy es como una especie de sentimiento, creo que pasa por ahí, es como una pasión. No lo puedo explicar mucho. Me parece que pasamos a ser como una banda de culto, porque no somos un boom mediático, que estamos en todos los canales de televisión, aunque estamos sonando mucho ahora, pero creo que la gente tomó a Vilma como suya.

  —¿Y esto de ser una banda de culto los favorece o no?
  —No, nos favorece. Un periodista de una radio grossa de Buenos Aires, que tiene mi edad, me dijo: «Pájaro, lo de ustedes es una banda de culto, es mortal, tus temas quedaron en la gente y no se van, a la radio llaman y piden los temas viejos de ustedes. Tu música siempre estuvo, así que ya son una banda de culto, van a tener laburo siempre». Y contra eso no podés ir. Lo que sí, a nivel personal, me gustaría que cuando salga el disco nuevo, que la gente lo escuche, que suene en las radios, aunque falta para eso porque saldrá el año que viene.

  —¿Y el disco nuevo va a seguir en la misma línea de la banda?
  —Sí, cuando quisimos hacer algo nuevo como “Hecatombe”, por ejemplo, nos fue para el orto, entonces, yo te voy a ser sincero, creo que cambiar el estilo es una cagada. Creo que hay que hacer lo mismo, pero renovado, tratando de hacerlo sonar más crudo. Vilma es “Bye bye”, “Mojada”, “La pachanga”, “Travestis”, “Auto rojo”, ese es el estilo de Vilma.