Opinión: Sueños y pesadillas

Jueves 13 de Diciembre de 2007

Mientras el mundo siga girando, los sueños seguirán girando con él. Por más arriesgados que sean, siempre habrá alguien dispuesto al desafío. ¿Cuántas historias como las de Elizabeth Short hubo y cuántas más habrá, aunque no necesariamente se trate de una aspirante a estrella? La mayoría, con o sin culpables, queda en la crónica policial, pero el cine negro, como la novela negra que en Estados Unidos se bautizó “Hard-Boiled”, hizo de la muerte un buen negocio y creó el estereotipo del detective “duro”. Camino a la fama se puede encontrar un agujero al infierno y caer en él sin proponérselo. De hecho James Ellroy escribió uno de sus libros más conocidos a partir del horror. Su madre fue víctima de un crimen brutal cuando él era un niño y eso lo llevó a concentrarse en la muerte como una forma de superar el dolor. Así lo aseguró el escritor quien dijo que el recuerdo de su madre se fusiona con el de Elizabeth Short. De allí surgió “La dalia negra”. Un capítulo con el que cerró un tema que según confesó lo atormentó décadas. A Brian de Palma le demandó varios años llevar al cine esta versión de una tragedia con todos los ingredientes de un largo capítulo de “Mysteries and Scandals” o una variación con final abierto de “Blow Out”, una de sus mejores películas. El director rodó algunos clásicos en donde se cruzan la violencia, el poder, las apariencias y la codicia, vistos desde su particular enfoque técnico que le dan un registro familiar a situaciones demenciales. También aportó otros trabajos menos memorables, algunos con contenido político hasta otros que hoy rozan lo kitsch, pero que en aquel momento pretendían asustar. No es extraño que haya encontrado en el drama de Elizabeth Short los ingredientes a su gusto por las pesadillas urbanas.