"Nuestras canciones son una catarsis", definen los Molotov
El grupo regresa mañana a Rosario para presentar "Agua maldita", su primer disco con temas nuevos en siete años.

Sábado 28 de Noviembre de 2015

Hace 20 años Molotov estaba dando sus primeros pasos en México, sin pensar que iban a convertirse en una de las bandas más importantes de Latinoamérica. Hoy, con más de cuatro millones de discos vendidos, el grupo que saltó a la fama a fines de los 90 con hits como "Gimme The Power" y "Voto latino" está de gira con las energías intactas. El año pasado regresaron al ruedo con "Agua maldita", su primer álbum con canciones nuevas en siete años, después de un dilatado conflicto que mantuvieron con su discográfica. El disco representó una vuelta a las raíces, con canciones potentes y urgentes, irreverentes y críticas. La sátira política está otra vez presente, y ya desde la tapa el CD generó algunos chispazos: se ve la figura de un sacerdote rociando fuego.

Tito Fuentes (guitarra y voz principal), Miky Huidobro (bajo y voz), Paco Ayala (bajo, guitarra y voz) y Randy Ebright (batería y voz) se subirán mañana, a las 21, al escenario de Vorterix, Salta y Caferatta, para mostrar los temas de "Agua maldita" y repasar todos sus hits. Antes de llegar a Rosario, Miky Huidobro habló con Escenario sobre la búsqueda de un sonido "más real", sus cortocircuitos con la Iglesia, la cruda realidad mexicana y el secreto detrás de 20 años de carrera. También adelantó que en 2016 planean sacar un álbum conceptual.

—"Agua maldita" es su primer álbum con canciones nuevas en siete años. ¿Qué creés que lo diferencia de los discos anteriores?

—Desde la composición creo que se retoma mucho la manera de rapear y de decir las cosas de nuestro primer disco ("¿Dónde jugarán las niñas?", de 1997). Y también se nota la mano del productor inglés Jason Perry a lo largo de todo el disco. Esta vez quisimos experimentar un poco con el sonido inglés, porque siempre habíamos trabajado con americanos. Creo que el resultado fue muy bueno. Jason trabaja con un equipo muy profesional, gente que ha mezclado discos de Paul McCartney, Ozzy Osbourne y Placebo. Hicimos una buena mancuerna con ellos, el trabajo superó las expectativas y, aunque siempre nos sentimos cómodos trabajando con los americanos, ahora queremos repetir la experiencia con los ingleses.

—¿Por qué optaron por un sonido más crudo y duro?

—Porque queríamos que sonara más real. Hoy en día, las grabaciones de las bandas nuevas y de muchos artistas en general están todas editadas, grabadas digitalmente, son tomas tan perfectas que no revelan lo que es el artista en verdad. Después, cuando los vas a ver en vivo, resulta que no todo estaba tan afinado y que el baterista no era tan bueno como parecía (risas). Lo importante aquí es que retomamos el sonido de la cinta. Por supuesto que hay cosas editadas en el disco, pero de una manera muy simple, no son canciones descuartizadas y vueltas a armar en una computadora.

—Ustedes siempre han sido muy críticos con la Iglesia y la tapa del disco causó polémica. La llegada del Papa Francisco, ¿no alcanzó para cambiar un poco la fachada de la Iglesia Católica?

—Qué bueno que toques este punto, porque lo primero que se sugiere cuando ves esa portada es que sea el Papa mismo, y no es así. Hay muchísimas figuras dentro de la Iglesia que podrían representar eso. Aquí en México nos tocó el conocido padre Maciel (acusado de abusos sexuales). Y él sólo fue uno de los que agarraron, pero hay muchos más. Si te ponés a hablar de religión con una banda como nosotros siempre quedamos como los aguerridos, como los malditos. Pero en realidad somos los que vemos por el bien de nuestra gente, y al lado de los Estados que tienen fines políticos-religiosos nosotros no somos nada (risas). Es una cuestión que atraviesa desde musulmanes hasta católicos. Creo que la figura misma de la religión es la que nos está afectando en estas épocas, y no hay que dejarlo en saco roto, hay que manifestarse. Nosotros no nos consideramos líderes de opinión, sólo expresamos lo que pensamos. En ese sentido nuestras canciones son una catarsis.

—En algunas canciones de "Agua maldita" vuelven a cuestionar a los políticos. En la visión de Molotov, México siempre aparece como un país hundido en el barro...

—Desgraciadamente nada ha cambiado. En México hay mucha desigualdad. Nosotros hemos viajado por toda Latinoamérica y en ningún lugar percibimos la desigualdad terrible que se ve en México. Tal vez en el único lugar en el que vimos algo igual fue en San Pablo, en Brasil: una megaconstrucción del miles de millones de dólares y atrás una pobreza extrema, donde la gente no tiene el menor de los servicios, y de salud ya ni se diga. Eso en México está muy marcado. Y además pasan cosas tremendas. Ahora con las redes sociales se ponen en evidencia las cosas que hacen ciertos personajes, entre ellos nuestro propio presidente, que tiene mansiones en Miami y una casa de ocho millones de dólares en México, y que se va a despilfarrar dinero a París, comprando vestidos de cien mil dólares. Hay gente que toma videos de todo eso, que los presenta a la Justicia, y luego desaparece, los desaparecen, como pasaba en otros momentos de Latinoamérica, como pasaba en Argentina en la época de la dictadura. Esto está pasando hoy en México. Hay generaciones nuevas que desconocen este tipo de procesos nefastos, pero ahora lo estamos viviendo en carne propia.

—Llevan 20 años de carrera con una formación estable. ¿Por qué creés que la banda se mantuvo durante tanto tiempo?

—Porque somos amigos, más allá de ser una banda de rock. Hay cariño entre nosotros y también con la gente que trabaja con la banda en el escenario, que es parte de nuestra familia. A partir de los diez años de carrera empiezas a conocer más a fondo a las personas y tienes idea de cómo van a contestar, cómo van a reaccionar. Al estar consciente de eso te lo piensas más cuando vas a hacer un comentario (risas), empiezas a respetar la manera de pensar y de trabajar de cada uno.

— ¿Han sufrido épocas de crisis?

—Sí, en todas las bandas hay crisis, y hay una constante de situaciones a veces ajenas a la banda que te ponen en cierto peligro. Pero luego uno pone en la balanza las cosas que son caprichos y boludeces, y empieza a valorar lo que son 20 años de carrera, la cantidad de gente que te sigue y la trayectoria de una banda. Comenzás a ver que es un privilegio hacer lo que te gusta, además de tener la posibilidad de viajar y de conocer mucha gente. Eso te hace crecer y te abre la cabeza.

—¿Qué queda de la escena en la cual nació Molotov, esa escena que explotó desde el MTV latino?

—Puede ser que haya menos gente en formato de bandas, pero la misma gente sigue trabajando en la música. Lo importante es mantenerse auténtico, haciendo lo que a uno le gusta. Si bien es cierto que no hay muchas bandas que sobrevivan de nuestra generación, los que siguieron lo han hecho con mucha dignidad, y hasta dieron un paso adelante de las bandas nuevas.

—En febrero de este año grabaron su participación en el Cosquín Rock con la intención de sacar un DVD. ¿Va a salir ese material?

—Teníamos un plan al respecto, pero terminó saliendo de otra manera (risas). Queríamos hacer un documento de nuestro show en Cosquín Rock, un día domingo, pero resulta que cayó una tormenta terrible que no nos permitió hacer prueba de sonido ni nada. El concierto se pospuso para el lunes, lo tuvimos que hacer de día, y nosotros lo teníamos preparado para la noche, con luces, videos y proyecciones. Entonces no terminó siendo lo que realmente queríamos. La idea de Molotov siempre fue grabar al público argentino, porque es digno de mostrar a cualquiera que esté escuchando un disco o viendo el DVD de una banda. Ahora en esta gira no nos dan los tiempos, pero queremos hacerlo más adelante, es un plan concreto.

—¿Van a festejar los 20 años de carrera? ¿Tienen planeados shows en ese sentido?

—No, pero para el año que viene queremos sacar un disco-concepto. Todo va a girar alrededor de un título, desde las letras hasta el sonido. La idea es grabar varios temas inéditos, aunque todavía no sabemos cómo los vamos a editar. Por ahí uno tiene la idea de hacer mil cosas, siempre tenemos mucha música en la cabeza, y no es fácil encauzarlo. Pero estos 20 años de carrera nos dan la ventaja de tomarnos las cosas con más tranquilidad.