Miércoles 04 de Mayo de 2011
“Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo” se estrenará mañana en las salas cinematográficas rosarinas. La película que co-dirigieron Gastón Duprat y Mariano Cohon tiene como protagonistas a Emilio Disi, Eusebio Poncela y Darío Lopilato, y al escritor Alberto Laiseca, autor de la historia original en que se basa el filme, como relator.
La cuarta obra de la dupla de cineastas argentinos que cuenta en su haber los largometrajes “Yo presidente”, “El artista” y “El hombre de al lado”, transcurre en diferentes escenarios del mundo y en distintas épocas, y narra la historia de un vendedor de una inmobiliaria (Emilio Disi) que, a través de un pacto con un extraño y poderoso personaje (Eusebio Poncela), tiene la posibilidad de viajar al pasado para revivir episodios de su juventud.
La historia que guarda algún lejano parentesco con el “Fausto”, de Johann von Goethe, incluye escenarios de Marruecos, París y la Argentina y llega a los cines cuando los directores aún tienen en la boca el dulce sabor que les dejó “El hombre de al lado”, la multipremiada obra que fue nominada a los Premio Goya como Mejor Película Hispanoamericana.
Gastón Duprat dialogó con La Capital y destacó que “hay dos categorías de películas exitosas: la película que no se diseña para ser exitosa y no menosprecia al público y las exitosas de manera venenosa. Nosotros optamos por la primera categoría”.
El filme cuenta con una importante producción que llevó al equipo argentino al norte de Africa y a París para rodar escenas de la obra.
—¿Cómo llegaron a los distintos escenarios?
—El inicio de la película es en Marruecos y el desarrollo es en la Argentina. Por suerte es una coproducción con Europa y se logró filmar en esos sitios. Trabajar con un equipo árabe exigió mucha logística, pero se logró y me parece que la película quedó muy bien.
—Sorprende ver a Emilio Disi en un papel dramático cuando es ampliamente conocido por su labor de comediante.
—Su papel es dramático, muy hondo y concentrado; un papel construido a través de detalles y muy sensible. La verdad es que Emilio Disi es un actor extraordinario. Lo mismo es lo que demuestra Darío (Lopilato) que en la película hace de Emilio joven, y lo hace en el mismo tono, en el mismo registro actoral muy logrado, muy denso, y que tiene que ver más con lo dramático que con el humor.
—¿Cuál es el nudo de la historia?
El protagonista es un hombre gris, una persona común y corriente, que vive quejándose porque no tiene lo que le corresponde, que no lo dejaron, que no pudo: el clásico discurso argentino. En esa circunstancia se le aparece un tipo con poderes sobrenaturales que le dice que tiene la solución para su problema y que le va a dar un millón de dólares si se presta a vivir diez años de su pasado pero con la cabeza actual.
—¿Las películas argentinas en general comienzan a dar réditos?
—Hay dos categorías de películas exitosas: las películas que no se diseñan para ser exitosas, que no menosprecian al público y son exitosas; y las que exitosas de manera venenosa, que son películas copiadas, masificando al público. No nos interesa hacer una película taquillera de por sí. Con “El hombre de al lado” se demostró que no necesitás famosos de la tele para hacer una película exitosa, ni menospreciar el contenido y hacerlo más simple para que vaya la gente; ni que haya que tener una corporación detrás o un canal de televisión. Es una película que la gente la eligió. l