Domingo 19 de Abril de 2015
Sofía Gala Castiglione atiende su celular desde su casa, y pide disculpas porque le está dando la teta a su bebé, en la cama. La tierna imagen que describe contrasta con la que se ve en la página 5 de este suplemento, justamente con un seno al descubierto, pero en una acción sugerente. “La esencia es la misma, pero soy otra”, le dirá la actriz a Escenario, en una charla donde hablará del rechazo a su vida mediática, de que no la llaman para hacer televisión aunque eso no le quita el sueño, y de cómo compuso a Lorena, el personaje de “El gurí”, la película de Sergio Mazza, que se estrenó esta semana en Rosario.
Lorena llega a un pueblo en el que los secretos tienen una pesada carga. Ella llegará por accidente y se irá encariñando con un par de niños, cuya madre desapareció sin dejar explicaciones. Desde una humanidad inevitable, se acercará a ellos y los cuidará, al tiempo que descubrirá una faceta maternal que desconocía, la misma que frecuenta en su vida privada, y revela en este diálogo.
—¿Qué te generó componer a Lorena, el personaje protagónico de “El gurí”?
—Fue un desafío poder componer a esta chica, que es medio una buscavidas que llega a ese lugar y que se empieza a abrir a conocer a esos dos nenes. Tenía ganas de hacerla en un tono muy tranquilo y bastante sutil, en donde no sea necesaria tanta expresión corporal y que sin embargo se pueda transmitir igual. Ella es una visitante de ese pueblo y estaba bueno que esté medio como distante, con el tono, y que exprese desde otro lugar.
—Siempre se criticó a las películas argentinas que contaban demasiado y explicaban todo, en cambio aquí se va contando con los mismos tiempos pausados del pueblo en el que se desarrolla la historia.
—Sí, siento que lo que está bueno de la peli es que es una mirada a una situación que está pasando. Te meten en una situación particular en este lugar, como si fueras una mosca, y ves lo que está pasando sin que necesariamente se resuelva todo, no es que todo tiene un principio y un final. Creo que es como en en el medio, uno mira los sucesos que van pasando, y no sé si tiene un fin determinado, es simplemente ver cómo sucede.
—Desde “El resultado del amor”, que fue la película con la que debutaste en cine, hasta este presente, siempre elegiste directores con una mirada alternativa. ¿Te sentís más a gusto con el cine no comercial?
—Mirá, no sé cómo calificar el cine, yo leo un guión y si me interesa lo hago, no hay mucho misterio ni mucha elección en cuanto «yo quiero seguir este perfil», ¿viste? Trato de leer todo lo que me mandan, agradezco las propuestas y decido.
—Pese a mostrarte extrovertida y con un perfil divertido, tus personajes más sufridos son los que te permiten lucirte más.
—Bueno, eso está bueno de actuar, dejar de ser uno y poder transportarse, tanto uno como al que está mirando, hacia otra realidad. Porque si no, con lo conocida que soy yo y con la exposición que tengo, siempre que me ves sería.....yo (sonríe).
—¿Qué te dejó como actriz la experiencia de actuar en “Tetro”, de Francis Ford Coppola?
—Tengo un recuerdo bárbaro, yo la pasé súper bien, fue un honor trabajar con un director que es uno de mis preferidos, más allá de los problemas que se sabe que hubo (una denuncia de la Asociación Argentina de Actores por problemas de contratos con los actores). Lo tomo como una experiencia que me hizo bien filmar y que me hizo bien vivir.
—Desde tu debut televisivo en “Los Roldán” a esta Sofía Gala actual, ¿qué cambió y qué mantenés en tu rol de actriz?
—Cambió en que pasaron 11 años, yo era muy chica cuando empecé en “Los Roldán”, tenía 16, 17 años, bueno, nada, uno va madurando, yo siento que actoralmente crecí un montón. En ese momento hacendo “Los Roldán” yo lo estaba haciendo para irme de mi casa. En realidad quería juntar plata y poder irme, así que no tenía un interés real en cuanto a la actuación aún, era lo más fácil que conseguí para poder irme de mi casa y poder mantenerme, de alguna manera. Sigo siendo la misma persona, pero también soy otra, sigo teniendo la misma esencia. Pero en 11 años la gente cambia muchísimo.
—Sí, de hecho en este momento estás dando esta nota mientras estás atendiendo a tu bebé. ¿Ser mamá te cambió tu forma de ver las cosas, incluso en lo profesional?
—Recién le terminé de darle la teta a Dante, que tiene 4 meses, y tengo a Helena, que tiene seis años. Ser mamá te cambia la vida desde todos los aspectos, es un amor nuevo, el más profundo de tu vida, se convierten en la prioridad más grande, por lo menos para mí. Ser mamá es mi vocación principal, amo cuidar a mis hijos y amo ser mamá, así que sí, me cambió rotundamente la vida.
—Muchos siguieron tu crecimiento mediático en la televisión. ¿Sos consciente de que a muchos los puede sorprender verte en esta nueva faceta de madre?
—Mirá, yo trato de que no me interese demasiado lo que le pasa a la gente con mi vida. Al haber estado en una situación de exposición constante y también siempre sin elegirlo, me refiero a la exposición sobre mi vida, aprendí a que no me interese lo que piensen los demás. Imagináte vivir una situación que no elegiste y que es de una exposición total, o te deja de importar o te enloquecés. Porque no es lo mismo que le pase a una persona como Nazarena Vélez o mi vieja (Moria Casán), que les gusta hacer eso. Así que realmente no me interesa lo que piensan los demás.
—Hoy hay actores que son hijos de famosos, como tu caso o el del Chino Darín y Nicolás Francella, que van haciendo su camino sin importar si son “hijos de”. ¿Sentís que ya te despegaste de ese mote?
—Sí, yo siento que hace rato. Soy un poco más grande que el Chino Darín y el Nene Francella (risas), y empecé a actuar mucho antes. Los chicos estos empezaron a actuar hace dos o tres años, y yo mi primera película la hice en 2006/2007, y con Fernando (Peña) debuté en teatro en 2005 (“Yo, chancho y glamoroso”). Hace bastante que estoy trabajando, así que al ser mi mamá tan mediática es algo que es imposible despegar, ¿no? Pero a mi trabajo se lo valora objetivamente.
—Decís que no elegiste tanta exposición, pero ¿qué fue lo que te llevó a elegir ser actriz?
—Uf, eh, no sé, creo que siempre actué, tengo videos desde que soy chiquitita imitando las obras de teatro de mi papá (Mario Castiglione) y de mi mamá. Fue algo natural en mí y cuando lo pude expresar me di cuenta que era lo que me gustaba hacer y que lo había hecho realmente toda mi vida, aunque nunca me había dado cuenta que podía ser un trabajo o una vocación.
—¿Por qué no trabajás tanto en la televisión?
—Tampoco me llaman tanto para tele, no tiene que ver con una elección mía personal de no aceptar proyectos de televisión, sino que me llaman más para cine.
—Y eso no te molesta, o te encantaría actuar en “Esperanza mía”, “Noche y día” o “Viudas e hijos del rock & roll?
—No, no sé si me encantaría (risas), pero cualquier trabajo actoral a uno le sirve y lo hace crecer. No es mi sueño trabajar en la tele, pero tampoco es algo de lo que reniego. Sí me siento mucho más cómoda en otros espacios, la tele es muy fuerte, uno tiene que grabar no sé cuántas escenas por día, es avasallante. Y supongo que con hijos sería más difícil, hay que organizarse mejor, los tiempos en general son mucho más largos, en cambio en cine trabajás dos meses y ya está.
—Sí, aparte el trabajo en cine es mucho más cuidado y profundo.
—Y, en cine hacés tres escenas por día, y en tele hacés cuarenta. No creo que sea más profundo, son maneras diferentes de trabajar, la tele es un electrodoméstico, vos no podés ponerle los tiempos del cine, la gente no paga para ir a ver televisión, es obvio el porqué las cosas se manejan diferente, pero tampoco me parece que hay que minimizar la tele, ni decir que es más chota que el cine, es diferente.
—¿La tan mentada grieta política actual te afectó al punto de tener que posicionarte políticamente en el plano laboral?
—Mirá, no sé si me afectó o no me afectó, yo digo lo que pienso y, bueno, a veces te perjudica y a veces te beneficia, pero lo que nunca voy a dejar de hacer es decir lo que pienso, y si a un sector le molesta y piensa diferente que yo, bueno, yo puedo convivir con quienes piensan diferente, entonces es un problema de los demás.