Viernes 15 de Mayo de 2009
La modelo Nicole Neumann pasó de “lolita” controversial a fenómeno comercial. Y, en el medio, protagonizó 16 años de campañas, desfiles, viajes, televisión, cine, música y mucha facturación. Pero mucha. Los contratos de Nicole son en dólares y superan ampliamente al de sus colegas argentinas. Por un desfile su cachet oscila entre los 10 mil y los 20 mil dólares, mientras que por una campaña la cifra puede trepar a los cien mil.
Y ahora participa activamente en el control de dos empresas vinculadas al mundo de la moda donde su nombre figura entre los mayores accionistas. “Me encanta la idea de ser empresaria, y por eso estoy estudiando varios proyectos. El día de mañana, ya con varios hijos, me veo detrás de cámara. No soy una persona que podría quedarme en mi casa. Siempre necesito algo más”, admite en declaraciones a la revista 7 Días.
Nicole también repasa su historia personal: "He sido infiel y lo asumo. Y también me han sido infiel a mí, pero no necesariamente en mi matrimonio. Son cosas que tenía que vivir antes de que llegue el momento de tener un hijo y querer formar una familia. Viví todo lo que quise vivir". En octubre de 2006, cuando estaba casada con Nacho Herrero, la modelo le fue infiel con Cubero (su actual pareja), y el hecho salió a la luz pública tras la publicación en casi todos los medios del país de fotos Nicole a los besos con el futbolista.
Esta es la entrevista que Nicole Neumann concedió a la revista 7 Días:
–¿Qué hace con la plata que gana?
–Ahora que tengo a Indiana me agarró esa cosa de ahorrar para el futuro. Antes era más de hacer un shopping descontrolado. También invierto en ropa porque es mi trabajo y vivo de eso. Pero la verdad que muchísima plata se me va en los animales que levanto de la calle. Tengo más de 30 perros y también tengo gatos, caballos, ovejas y gallos. Imaginate pagar el alimento, el veterinario y la gente para cuidarlos.
–Para pagar todo eso usted tiene que ser muy cara…
–Depende a qué llamás caro. Sí, mi cachet es uno de los más altos de mi ambiente. Pero eso coincide con lo que generás. Lo mío es vender un producto y si eso funciona una se cotiza más. Entonces, si me cachet es alto es porque lo tengo bien merecido.
–¿Cuál fue el negocio más raro que le propusieron?
–Alguna vez alguien de afuera me dijo: “Te pongo un avión, te traigo y te pago”, pero era por otros intereses, no por mi imagen, o sí, porque me dijo que era por tener la mejor cola.
–¿Cuánta plata?
– Muy buena plata. En 16 años de carrera me pasó tres o cuatro veces, pero ni siquiera la propuesta me llegó directamente a mí, siempre fue a través de otra persona, y eso es porque en el medio se sabe quién se presta para esas cosas y quién no.
–¿El mundo del modelaje le quedó chico?
– No es que lo sienta así, pero sí soy consciente de que es una carrera a corto plazo, y encima la hago desde muy chica. Entonces muchas veces digo: “Ya basta de todo esto”. Pero al mismo tiempo no puedo dejarlo totalmente de lado. Eso sucederá cuando tenga 60. Por eso voy abriendo mi horizonte. Siempre fui muy inquieta y quise hacer de todo. Lo que me divierte lo hago.
–¿Cuál es su mayor exigencia?
–En realidad soy menos exigente de lo que la gente cree. Por ejemplo, si viajo lo hago con una acompañante porque de chica siempre viajaba con mi mamá y eso lo mantuve. Y, obviamente, hoy también lo hago con mi hija. Y después nada más. Por ejemplo, no exijo tener mi camarín propio, pero a veces llego y lo tengo porque el que me contrata me lo puso sin preguntármelo. Ahí es cuando todos asumen que yo lo exigí y no es así. Una vez en un viaje al interior mi mánager exigió que vuele en business y el resto de las modelos se enojaron porque ellas viajaban en turista. No entiendo por qué se enojaron conmigo. Que se enojen con sus mánagers. ¿Yo qué culpa tengo? No voy a estar peleando por los intereses del resto. Uno se ocupa de lo de uno.
–¿Por eso se lleva mal con sus colegas?
–Eso es un mito. Dicen que soy agrandada o antipática. Es mentira. Soy tímida y por eso no te voy a ir a hablar. O por ahí no te saludo, por miedo a que no me respondas el saludo.
–¿A qué le atribuye que los demás piensen eso?
–A que soy una persona muy transparente y no soy falsa. Con las que tengo onda la tengo, y con las que no, es no y punto. No me interesa fingirla. En este ambiente son todos muy chupamedias y caretas. Yo no lo soy, ni me importa serlo y por eso quedo como la rebelde.
–¿Cambió mucho la vida con la llegada de su hija?
–¡Me cambió la vida mal! Te cambia la cabeza, te cambia la pareja, te cambia todo. Yo era muy independiente y manejaba mis tiempos sin darle explicaciones a nadie. Y ahora en cambio mi prioridad es ella. En este momento, cuando me convocan primero pregunto cuántas horas son y si puedo ir con mi beba.
–¿Se sintió insegura en algún momento del embarazo?
–La verdad que no. En el embarazo no me importó nada, de hecho engordé 18 kilos y nunca lo oculté. Lo disfruté y me comí todo. Me encantaba verme embarazada y a Fabián también. Pero cuando en los primeros meses el cuerpo no me respondía dije: “¿Qué está pasando? Todo divino, pero ahora quiero que vuelva mi anterior cuerpo”. En un momento me desesperé, pero a los cinco meses y medio me volvió de golpe. Eso sí, el próximo embarazo no voy a engordar tanto, me voy a cuidar un poco más.
–¿Se acopló en seguida a la familia de su marido?
–Sí, se sorprendieron porque en seguida me senté a la mesa con ellos y me puse a jugar al truco. Pero yo no vengo de una cuna de oro. La fama y la buena vida no es lo único que conozco. Nací en una familia de clase media y teníamos un Renault 6 que cuando hacía frío se “quedaba” y con mi mamá y mi hermana lo teníamos que empujar. También viajé en colectivo, y mis compañeros iban al colegio con la última cartuchera de Disney y la mía no tenía nada de nada.
–¿Se la creyó en algún momento?
–No, te juro que jamás. Siempre fui una persona muy centrada, y de saber lo que quiero y lo que no. Nunca fui de que “se me vuelen los pájaros”. Sí, soy impulsiva en el amor, pero ése es otro tema. ¡Ja!
–Desmitifiquemos otra cosa. Se dice que usted fue una mujer infiel.
–He sido infiel y lo asumo. Y también me han sido infiel a mí, pero no necesariamente en mi matrimonio. Son cosas que tenía que vivir antes de que llegue el momento de tener un hijo y querer formar una familia. Viví todo lo que quise vivir.
–¿Cómo se lleva con el término botinera?
–El término “botinera” surgió después de lo mío con Fabián (Cubero). Ese contraste entre la top model y el futbolista gustó mucho y todas las chicas empezaron a buscar a un jugador de fútbol para lograr un nombre o trascender a través de algo. Antes era tabú pero a partir de lo mío con Fabián pasó a ser cool. Pero las botineras son una camada de la cual no me siento parte en absoluto.